Toda la maldita semana he intentado hablar con Lua, pero al parecer es difícil, porque Fanny no me deja en paz, con sus ruegos de disculparse, y por otro lado Lua trae 2 gorilas detrás de ella, no la dejan ni para ir al maldito baño, no sé qué es lo que haya pasado en su manada o casa para ser sinceros, pero se ven que está muy triste; ni siquiera sé porque me interesa, solo sé que necesito hablar con ella y punto,
Otra semana se ha pasado rápido, he visto como su prima por lo que me entere anda repartiendo alguna que otra invitación, para el cumpleaños de Lua, según los chicos de su manada cotillean que aventaran todo por la ventana, y que su hermano es el que la está organizando, sin dejar mover un solo dedo a su Luna actual, ósea a su madre de Mael y Lua, pero quien soy yo para andar cotilleando.
Me encuentro sentando en mi asiento de laboratorio, esta semana me toco cuidar de la planta que nos dio el profesor o más bien el cerezo, he anotado todo con cautela, ya que no puedo dejar que el buen trabajo de Lua se vaya por la borda; veo como entra con sus 2 amigos colgada de sus brazos y detrás de ellos sus gorilas, sus amigos la dejan para ir a sus lugares, camina hacia la mesa y empieza a buscar entre su mochila, saca 2 sobres y me los entrega.
- En nombre de mi madre, la Luna Noha, de mi hermano el Alfa Mael de “Tyrrrell Webster” y de la mía por supuesto – hace una pausa – te invito a ti y a tu familia a mi celebración número 18.
- ¿Gracias? – arqueo mis cejas, ella rueda sus ojos, pasa por el asiento de atrás para sentarse, toma el cerezo y empieza a revisarlo cautelosamente, sonríe por algunas hojas que ve nuevas.
- Oye…yo quería – le susurro - quería hablar en privado contigo.
- Búscame en la hora de la salida – voltea a ver a sus gorilas que están a dos mesas de nosotros – en los vestidores de chicas, oculta tu olor.
- Está bien- le digo bajito – toma – llamo su atención dándole un chocolate con almendras, arquea sus cejas y luego una sonrisa sale de sus labios.
Estamos en nuestra última clase de la semana y el día, natación, que no solo te ponen a nadar, sino también a dar clavados, y desde muy alto, lo bueno es que somos Hombre Lobos y no le tenemos miedo a las alturas, tenemos que dar 3 saltos por alumnos, para que el entrenador vea nuestros movimientos cautelosamente.
- Bien chicos les diré, que hoy lo hicieron bien – hace una pausa – pero no tanto como Alfa Elinar y Sub Alfa Lua – nos miró – felicidades chicos, bien es hora de irse a cambiar, dejare las puntuaciones en la pizarra, trabajen mucho el fin de semana, ya que la próxima decidiré quien va a la competencia, tanto de clavados, como de nado.
Todos agradecimos, por sus comentarios para luego irnos todos a los vestidores, recordé que tenía mi encuentro con Lua, así que me hice pato, para luego ser el último en salir de ahí.
- ¿Quieres que te espere? – hablo Sam (alto, tez blanca, con ojos azules, que también está en el equipo de futbol)
- No, adelántate, nos vemos más al rato- dije mientras entraba a las duchas – tengo cosas que resolver.
Después de salir de la ducha, camine hacia los vestidores de chicas, pero antes de llegar vi a Lua, en las máquinas de golosinas, golpeando a esta, pero no salía su dulce, me acerque a ella y di un golpe suave, pero a la vez fuerte, provoco que salieran muchas golosinas.
- ¡Perfecto! - exclamo Lua, mientras abría su mochila y tomaba todas las golosinas, se levantó y saco otro billete poniéndolo en la máquina de sodas – ammmm – hizo un gesto con su nariz – esta, esta, esta también, y esta otra – dice mientras oprime muchos botones – abre tu mochila – dice un poco apurada – vamos rápido – me arrebata mi mochila, mientras abre esta y mete todas las sodas que compro, la cierra me la entrega y toma su cambio – vámonos.
Salimos por la parte de atrás del instituto, corriendo y entrando al bosque, nos detuvimos pues al parecer ya no aguantaba a correr, cayendo al lado de unos troncos caídos.
- ¿Estás bien? – pregunte – no fue buena idea que corrieras.
- No, no lo fue – dice con dificultad – pero si no corríamos, me perseguirían – dice mientras se trata de levantar – sígueme.
Le quito la mochila y la planta que llevaba abrazando, seguimos caminando por un buen rato, hasta subir una pequeña colina, de pronto Lua se detuvo para quitarse los zapatos y las calcetas, corrió dando brinquitos, la seguí y fue maravilloso lo que mis ojos vieron.
Un enorme rio, con una casa gigante de al menos 4 pisos toda de madera con muchos vidrios, algunas cabañas enfrente de esta y en su alrededor, con muchas flores plantadas; escucho un chiflido por parte de Lua, quien está dentro del rio mirando a todos lados, silbando una y otra vez; detiene su vista enfrente de la cascada, de donde salen dos panteras negras de estatura mediana, ya que se ven de al menos un año y medio.
Corren hacia Lu, pero por instinto corro hacia ella antes para ponerme enfrente de ella, las panteras se detienen para gruñirme y ponerse en posición de ataque...en mala hora vine a meterme en este lio.
- ¿Qué haces? – pregunta Lua – no me van a hacer nada – sale de mi espalda, para caminar frente de mi hacia las panteras.
- Oye, no – la, tomo de su brazo - ¿estás loca? – pregunto un poco asustado.
- Puede ser – dice alzando sus hombros y zafándose de mi agarre – Cornelio, Samy – los llama y acaricia, los cuales se les lanzan y empiezan a lengüetearla - ¿Me extrañaron?
Es enserio, les puso nombre y les pregunta si la extrañaron, esta chica sí que está loca, primero las hadas, duende y ninfas, luego estas panteras, con que más me va a salir.
- ¡No! – exclamo Lua a una de las panteras moviendo en negación su cabeza y su dedo – es un…amigo, no es malo – dice mientras se levanta.
- ¿Cómo es que están en esta parte del país? – pregunto un poco inseguro – se supone que ellas son de un clima más tropical.
- Las rescate de unos traficantes de animales en california – dice Lua.
- Tu hermano lo sabe – ella niega con su cabeza - sabes que morirán con el invierno, no puedes tenerlas aquí – dije arqueando las cejas.
- Lo sé – dice soltando un suspiro – pero no las puedo enviar a México, son una especie en peligro de extinción – le acaricia la cabeza a una – si las llevo, volverán a cazarlas, he encontrado un lugar gracias a Dafne, me ayudara a cuidarlas cuando llegue el invierno – sonríe – ya que yo no podre venir a verlas por las altas temperaturas, mi calor corporal no es bueno para este clima, es por eso que mi hermano decidió mandarme a california – hace una pausa - por favor no le digas nadie,
- ¿Por qué confías en mí? – le pregunto un poco confuso y con mis manos cruzadas – que gano yo para guardar tus secretos.
- Sé que en el fondo eres bueno – suspira – pero eso no nos hace amigos – demando con un dedo – es solo que confió.
Sale del agua y empieza a quitarse toda la ropa, entra a la casa de 4 pisos, me hace señas para que la siga entro y es enorme, muy lujosa.
- Quítate la ropa – me dice mientras me pasa una bata – la pondré en la secadora - pon las cosas en la mesa.
Hago lo que me pide y le entrego mi ropa, se pierde en mi campo de visión, mientras me siento en uno de los sillones, donde soy seguido por las dos panteras que no paran de restregarse en mis brazos…al parecer quieren cariño.
=Son muy tiernas, acarícialas, no te van a comer= hablo Gilbert, mi lobo.
= ¿Cómo es que no son agresivas?, se supone que somos una amenaza=
= Pues no se si no huelen tu olor de lobo, pero para nosotros mejor, son muy hermosas= hablo Gilbert mi lobo.
=Lo son, pero no estoy acostumbrado a tratar con estas razas, que le paso por la cabeza a Lua, cuando decidió traerlas aquí=
=Intenta llevarte con ellas…y recuerda a lo que venimos= hablo mi lobo.
CIERRO LINK.
Acaricio a las panteras, que parecen necesitadas de amor, ronronean con las caricias que les doy, cuando aparece Lua con una risita.
- Al parecer les encantas – dice mientras camina a la puerta de la casa- ¿Vienes? – pregunta – nadare un poco – sale de la casa, seguido de las panteras.
Me levanto del sillón y camino para salir de la casa, en donde visualizo a Lu quitándose una ramera que llevaba, dejándome ver su escultural cuerpo; piel de porcelana, con curvas, unos chamorros espectaculares, sus glúteos medianos al igual que sus pechos y…un tatuaje, si lleva uno debajo de las costillas, un átomo, en el medio en vez de una esfera, hay un corazón, con los tres aros rodeando a este, seguía tan embobado viendo todo de Lu, que no me percate que ella también me miraba.
- ¿Me seguirás viendo o entraras al agua? – pregunto un poco confundida.
- Ehh…si claro...yo ya voy – dije mientras salía de mi ensoñación.
Entro al rio, una vez me quite la bata que ella me dio, sumerjo mi cabeza, cuando siento que alguien se cuela entre mi cuerpo; una de las panteras que también está en el agua, empieza a jugar y a recargarse en mí.
Veo como Lua, batalla para no caer pues la fuerza de la pantera es más que la de ella, continúo caminando hasta que un olor a huevo podrido, llego a mis fosas nasales, las panteras empiezan a gruñir y empiezo a ver por todos lados, sin encontrar al causante de ese olor.
- Lua, entra a la casa – le demando, pero ella sigue sin moverse - ¡Que entres a la casa! – vuelvo a gritar, ella sale a tropezones, mientras yo salgo atrás de ella, pero me detengo volteando hacia el rio para vigilar, al igual que las panteras… ¿Cómo eran sus nombres?
=Cornelio y Samy=hablo mi lobo.
=Gracias Gilbert, tu siempre tan inteligente= agradecí.
=Deja de agradecer y sigue con la búsqueda= hablo mi lobo.
CIERRO LINK.
- Eli…Elinar – escucho hablar a Lua – aaahhhhaha.
Volteo rápidamente y veo a un lobo rouge, n***o con los ojos rojos, sus dientes son amarillos; intentando lanzarse hacia Lua, pero soy más rápido que el, me transformo dándole totalmente todo el control a Gilbert.
Gilbert se avienta sobre el rouge dándole una mordida en su cuello y aventándolo hacia la cascada, esperé a que saliera, lo cual duro por algunos minutos, las panteras estaban resguardando a Lua, mientras el rouge, corrió hacia mí, intentando atacarme el cuello, pero al brincar le pude morder una de sus patas delanteras con todas mis fuerzas rompiéndole los huesos, para luego volver a morderle el cuello y aplastarle su pierna, con las mías, provocando un grito de dolor por parte de él.
- ¿Quién eres y que haces en territorio prohibido? – pregunto Gilbert.
Pero no respondió, solo seguía gritando de dolor.
- ¡Responde! – grite – mientras le mordía su otra pata delantera.
- Su… ¡Su olor! – grito – el olor de la chica – dijo mientras trataba de soportar el dolor – está en celo, su olor llego a mí a kilómetros- lloro.
- ¡Eso no puede ser! – exclame – ella no tiene lobo, ni olor.
- No te puedo mentir – dijo aun con dolor – estas por matarme, no hay nadie más cerca de aquí, solo huele – dijo mientras aun lloraba de dolor.
Empecé a oler un poco detenidamente, pero me costó sentir el olor puesto que tenía más de cerca al rouge; luego de minutos tratando de encontrar a un olor, no lo hubo; volví a él rouge e instintivamente le gruñí y advertí.
- Tienes 2 minutos para desaparecer o te ira peor – le dije con voz de Alfa.
Trago grueso, se levantó e intento caminar – tendrás que esconderla, o vendrán más por ella – dio vuelta y siguió su camino.
Camino hasta llegar a Lua, pero me detuve en seco, tan solo por algunos minutos, un olor a chocolate-canela, llego a mis fosas nasales, volví a mi forma humana, tapándome con la bata que me había dado, trate de controlar el olor, me acerque a ella, al parecer se haba lastimado su tobillo, se raspo sus rodillas y las palmas de sus manos, la cargue para llevarla dentro de la casa, seguido de Cornelio y Samy.
- ¿Dónde está tu recamara? – pregunte aguantando el olor.
- La que sea no importa – contesto ella con lágrimas en los ojos – ¿Por qué un Rouge me ataco? – pregunto un poco confundida.
- Estas en celo – dije mientras la dejaba en la cama - ¿Dónde está tu botiquín? – pregunté, mientras me tapaba la nariz.
- En la cocina – contesto.
Salí tan rápido como pude, para bajar a la cocina, para luego subir a la habitación y ayudarla a curar las heridas, las limpie con alcohol, les puse ungüento y vende, baje a la primera planta para poder buscar la ropa para que se la pusiera, cuando estaba por subir al segundo piso, empezaron a llegar más olores a mis fosas nasales, por instinto voltea a ver por las ventanas, mi impresión fue de horror; muchos lobos Rouge y otros que a simple vista conocía, rodeando todo el rio, las cabañas y la casa…de verdad esto debería ser una maldita broma, trate de correr lo más rápido posible con la ropa y las mochilas hacia la habitación.
- ¡Dime que tienes un vínculo especial con tu hermano! – exclame al llegar junto a ella – contesta, estamos en problemas.
Tomo su collar con los dedos de su mano derecha.
- Bien, no lo sueltes – dije mientras poso mi mano en su hombro derecho, cierro mis ojos, me concentro hasta sentir el aura del lobo de Mael, el imponente Thomas, es un lobo muy impresionante, la verdad me da gusto haberlo conocido; regresando al tema, siento el aura de Thomas y empiezo a comunicarme con él.
= ¿Thomas eres tú?, ¿eres el lobo de Alfa Mael? = pregunto, muy rápido.
= ¿Quién eres tú?, y ¿Cómo conseguiste el link? = pregunta.
= No hay tiempo de explicaciones, tienes que decirle a Mael que Lua está en peligro, al parecer está en celo, hay muchos lobos, acechando =
= ¿Dónde están? = pregunto.
= Al este, Tazin Lake = respondo, rápidamente, pero tarda en contestar.
= Llévala al sur, a unos 4 kilometros encontraras una cueva, Lu sabrá por donde, corre, intenta ocultarla con tu olor, corre = contesto.
Termine el link, le pedí a Lua, que se pusiera su informe, tome mi mochila, sacando mi chaqueta y un perfume que siempre cargo, por emergencias.
- Ponte esto – dije mientras cerraba la mochila – cierra los ojos – demandé para vaciar todo mi perfume en ella, provocando estornudos.
- ¡Para, Para! – exclama, tosiendo y estornudando - ¿Qué es lo que sucede? – dice un poco confusa – me asustas.
- ¡Maldición! – dije – tengo que sacarte de aquí – dije mientras tomaba las mochilas – estas en celo, por eso hay muchos lobos allá fuera.
- ¿Qué? – hizo una pausa – pero si yo no tengo loba – se queda pensativa.
La, tomo de su brazo y bajamos las escaleras, la llevo por la puerta trasera, no sin antes revisar que no haya nadie, cierro la puerta si hacer ruido, le coloco las mochilas una enfrente de ella y la otra en su espalda, me transformo automáticamente; me agacho para que ella se suba, pero lo duda por mucho, le gruño, casi ordenándole, hasta que accede, se toma con mucha fuerza de mi pelaje.
Corro hacia la indicación que me dio Thomas, solo hice una pausa para preguntar si vamos por buen camino, seguí el camino, mientras corría con Cornelio de un lado, Samy del otro, hasta que llegamos a una colina sin salida, Lua me hizo señas por donde bajar, una vez debajo de la colina, ella hizo a un lado unas trepadoras que estaban ocultando la entrada, coloco su las palmas de sus manos encima de la roca, la cual se abrió en segundos; entramos y esta se cerró, provocando que varias luces aparecieran por el largo camino.
Lua caminaba a pasos pequeños, algunos sollozos, se detuvo en una gran sala redonda, donde había muebles rústicos, las panteras se lanzaron a los sillones para descansar, mientras Lua se acercó a una orilla de la cueva, sentándose con las rodillas abrazadas; su respiración era rápida y pesada, sus sollozos eran delicados, sus fosas nasales se taparon, por tanto, llorar. Debería salir de aquí, pero por alguna razón Gilbert está tranquilo e inquieto al verla llorar, pero no por el olor a celo.