La tenue luz del amanecer se escabullía en la habitación, descubriendo poco a poco lo que ahí se encontraba. Charlotte se hallaba boca abajo, desnuda, con sus manos bajo la almohada y la cabeza reposando sobre ella a la vez que observaba el rostro Liam aparecer poco a poco con la claridad, él aún no abría sus ojos y aparentaba dormir plácidamente. De un momento a otro, en aquel rostro apacible se dibujó una pequeña sonrisa, manteniendo todavía sus ojos cerrados. —Puedo sentirte tu mirada, burbujita... —Musitó, para luego entreabrir los ojos y posarlos en sus celestes resplandecientes. —¿Cómo lo supiste? —Inquirió risueña. Liam levantó una mano y comenzó a recorrer con la punta de sus dedos, desde su espalda hasta el final de sus glúteos. —Solo lo sé... ¿Tienes mucho despierta? —La to

