El médico obstetra hacía una ecografía a Charlotte, pasaba el traductor por su abdomen, ya se empezaba a notar el vientre abultado por el embarazo. Liam y ella estaban a la expectativa con sus ojos fijos el monitor, tenían sus manos unidas y apretadas fuertemente; conteniendo la respiración, en completo silencio. —Y... es una sana y fuerte niña... —Finalmente, anunció el médico después de eternos minutos. —¡Si! ¡Lo sabía! —Liam elevó su voz, triunfante. Estaba eufórico, tomó el rostro de Charlotte y le dio un beso fuerte en los labios, tenía tanta ilusión de que fuera una niña. Ella nunca dijo si pensaba si era niña o niñ0, pero ver los gestos de emoción de su prometido eran conmovedoras. —¿Está segurísimo, doctor? —Interrogó Charlotte entre risitas por la actitud de júbilo de Liam

