Las 10 de la noche era la hora en que Alexander y Charlotte se comunicaban diligentemente a diario. Como de costumbre, él hizo su llamada y no obtuvo respuestas, intentó comunicarse con ella impacientemente durante dos horas más sin obtener respuestas, luego buscó comunicarse con Liam y tampoco le contestó. Charlotte no había dejado algún mensaje informándole que estaría ocupada a esa hora como algunas pocas veces lo hizo, en caso de que no pudiera atenderle en ese momento. Tras percibir que algo no andaba bien, se lo comunicó a su esposa e inmediatamente armó su equipara para salir a España cuanto antes. Alexander tomó su móvil una vez más para marcarle a Albert y pedirle que le dejara usar su avión privado. —Albert, buenas noches. —Se podía percibir su preocupación en el timbre de voz

