Desde el elevador, pasando por el pasillo y al entrar a la habitación, todo fueron besos que cada vez subían más de intensidad. Blaze apenas podía abrir la puerta, pero no quería apartarse del chico que tenía en sus brazos. Una vez que el cerrojo hizo clic, cargó a Eve en sus brazos y lo llevó adentro, siguiendo con los besos.
Cada vez que había una breve separación, Evander jadeaba mientras miraba a Blaze apurarse en crear una ambientación especial, por decir menos. Cambiando la iluminación a una rojiza, encendiendo música para ellos y, cuando por fin parecía estar listo, echó a Evander sobre la cama y fue el primero en quitarse la camisa, dejando ver su pecho que, a diferencia del de Eve, tenía vello en abundancia.
Blaze volvió a besarlo en cuanto pudo, metiendo su lengua en la boca del hermoso chico que lo tenía malditamente hipnotizado. Sus labios sabían a cereza y tequila, además de ser suaves y carnosos. Estaba desesperado por deshacerse de su pantalón y desabrochó su cinturón tan rápido como pudo.
Evander intentó quitarse su ropa, pero Blaze dejó caer su peso sobre él, casi inmovilizando sus brazos. Estos quedaron a la altura de la cintura del hombre y pudo sentir los músculos tonificados del mayor. Un último beso tuvo lugar y entonces Blaze bajó a la entrepierna de Eve, quitando el seguro de su cinturón y pantalón de un sólo movimiento. Ese hombre sabía a la perfección lo que hacía.
—Hmp… — un pequeño ruido salió de los labios de Eve de forma involuntaria, cuando sintió que el hombre respiraba agitadamente sobre su m*****o, cubierto por el bóxer que llevaba.
—No tienes idea de cuánto voy a disfrutar esto.
Entonces Blaze descubrió su erección, que salió al aire y rápidamente tomó con una de sus manos. Evander esperó con ansias, pero lejos de masturbarlo, Blaze decidió quitar el resto de la ropa de la parte inferior de Eve.
—¿Qué…? ¡Ah! — Soltó Eve cuando sintió la lengua de Blaze lamer sus testículos. — Joder.
Al sentir las piernas lampiñas y desnudas de Eve sobre sus hombros, Blaze usó sus manos para separar los glúteos del menor y bajó con la lengua hasta su entrada.
—¡Blaze! — Soltó Eve con una voz tan necesitada que lo avergonzaba.
La lengua de Blaze penetró levemente la entrada de Eve y la humedeció con dedicación. Luego, llevó uno de sus dedos índices al mismo lugar y penetró poco a poco. Eve gemía, evitando tocarse, pues sabía que de hacerlo, terminaría eyaculando muy pronto.
Cuando un dedo por fin cabía por completo en el precioso chico de la piel de porcelana, Blaze introdujo otro dedo con menos delicadeza. Comenzaba a agotarse su autocontrol y lo sabía. Su erección dolía, tenía ganas de joder a Eve hasta que gritara, pero tenía que preparar un poco al menor si no quería recibir un reporte en Desires al día siguiente.
Eve trató de callarse a sí mismo, usando su mano para cubrir su boca, pero a Blaze no pareció gustarle aquello. Se levantó, sin sacar sus dedos de adentro de Evander, aún acariciando por dentro al menor, y con su mano libre, apartó la mano de la boca de Eve.
—Quiero oírte gemir, ¿entiendes, Eve? Quiero que grites mi puto nombre.
Eve no soportaba más, iba a eyacular sin tener que estimular su pene. Soltó un gemido lastimoso y esa fue señal suficiente para Blaze, que por fin salió de Evander y lo arrastró hasta la orilla de la cama y de un sólo esfuerzo, estiró la camisa de Eve, rompiendo los botones y dejando su vientre al descubierto. Era delgado, muy delgado.
Blaze se alineó con la entrada de Evander y puso la punta de su pene encima.
—Fóllame, joder, fóllame.
El mayor no evitó sonreír ante la necesidad que había creado en su compañero.
—No tienes que pedirlo dos veces, ángel.
Ejerció presión, cada vez entrando un poco más, estirando la piel del ano de Eve poco a poco.
—¡Ah! ¡Blaze!
—Eve, joder, estás apretadísimo.
El pene de Blaze terminó de entrar y la mano de Eve fue directamente a su propio m*****o, para intentar estimularlo por sí mismo, pero el mayor le retiró la mano.
—Mira aquí — ordenó Blaze, que a su vez veía el delgado vientre de Evander —, está hinchado por mi v***a.
—Ngh… — Eve mordió su labio inferior y Blaze inició un lento movimiento dentro del platinado.
El hombre puso su mano sobre el vientre del chico y sintió como este se hinchaba cada vez que su pene llegaba a la profundidad máxima.
—Joder, podría quedarme viendo esto por el resto de mi vida.
Evander luchaba por respirar adecuadamente, las sensaciones que su cuerpo tenía en ese momento, obligaban a los dedos de sus pies a curvarse y a sus manos a sujetar las sábanas de seda de la cama donde estaba.
Sin embargo, al darse cuenta de la tortura que su lentitud representaba para el menor, Blaze aceleró el pulso de sus penetraciones, causando un gemido doloroso y necesitado cada vez que volvía a llegar al fondo del chico.
El sudor, mezclado con los líquidos que su boca y pene habían dejado en la entrada de Eve, comenzaron a crear un chapoteo con cada embestida del hombre.
—¡Ah, ah, agh!
—¿Te gusta esto, bebé?
Evander asintió atontando, fascinado por aquello que jamás había tenido antes.
—Palabras, bebé, usa tus palabras. Usa tu preciosa boca.
—Me… me gusta — gimoteó Eve —, joder, me encanta.
Blaze mordió un poco el pezón izquierdo de Evander, y aquello fue el límite del menor.
—¡Ah, Blaze, estoy…!
La eyaculación de Eve fue poderosa. Blaze sintió el líquido golpear su propio vientre pero eso no detuvo su propio movimiento que seguía penetrando con velocidad a su compañero. En su lugar, el mayor tomó el semen que pudo con sus dedos y lo llevó a la boca de Eve.
—Traga — ordenó.
Eve lo obedeció sin pensarlo dos veces y sintió que se ahogaba un poco cuando los grandes dedos de Blaze penetraban su boca. Aquél hombre lo estaba follando, mordiendo y obligándolo a tragar, todo al mismo tiempo. Y joder, le encataba.
Blaze sintió que estaba cerca de su límite y entonces aumentó la fuerza de sus embestidas, escuchando a Eve gemir y casi gritar ahogado con su mano, lo miró y vio las lágrimas de placer caer por las mejillas del menor. Hacía tanto tiempo que no veía a alguien tan hermoso llorar de aquella manera, tan sensualmente, tan necesitado y lleno de placer.
Por fin quitó su mano de la mano de Eve y la usó para masturbarlo.
—¡Ah, no! ¡Está muy…!
—Sensible — jadeó Blaze —, duele ¿no es así?
Entonces el mayor besó a Eve mientras sentía que se venía dentro del menor, eyaculando por completo e hinchando al límite el vientre del chico con aquella última estocada.
—¡Ahh! — Eve gritó cuando Blaze presionó al límite su interior.
—¡Hmp! — Blaze se tragó un gemido cuando por fin el final llegó.
Pasó un segundo antes de que Blaze saliera del interior de Eve y se tirase a un lado de él para poder respirar. Eve aún jadeaba con algo de dolor y, cuando Blaze miró el desastre que había hecho, se dio cuenta de que el menor se había corrido una segunda vez durante la eyaculación del mayor.
Era hermoso. Era más que hermoso, era angelical. Bajo las luces rojas de la habitación, Blaze sonrió orgulloso de su obra. Quizás jamás volvería a ver a Eve en su vida después de aquello, pero la imagen mental ya estaba grabada en él.
Y esperaba que en Eve también estuviera marcada para siempre.