Abril
Pienso y pienso pero no puedo recordar de dónde me suena, decido dejar de pensar en eso y camino hasta lo que será de ahora en adelante mi lugar de trabajo, la mesa es pequeña pero contiene todo lo necesario y como está empresa apenas está comenzando el lugar conserva aún el olor a nuevo, observó la laptop último modelo aún lado y la pequeña libreta aún lado de esta, en una de las esquinas se encuentra una pequeña lámpara, me siento la silla giratoria y me sorprendo por lo cómoda que es, coloco mi cartera encima de el escritorio y me acerco a las tres gavetas que tiene por debajo, del en una encuentro varios lapiceros, lápices, borradores, correctores, unas hojas blancas y varias cosas de papelería.
En la segunda gaveta se encuentran un par de llaves, las tomo sin saber para que son hasta que veo que la tercera gaveta tiene una cerradura, intento abrirla con una de las llaves pero no entra lo cual me deja extrañada por qué entonces para que será, pruebo con la otra y está si funciona mostrándome que se encuentra vacía, supongo que esa gaveta será para guardar mis cosas, por los momentos no creo necesitarla así que la vuelvo a cerrar y me recuesto en mi silla, saco mi teléfono y miro que son quince minutos pasadas las ocho, el lugar se encuentra completamente solo y en silencio, nadie ha venido aún a decirme que debo hacer.
Miro a mi alrededor y lugar se siente cálido, todo está decorado en tonos cafés y blancos, me acomodo en la silla y empiezo a girar en ella me impulso con los pies y giro y giro, me concentro tanto en no mariarme, cierro los ojos cuando ya empiezo a sentir un poco el mareo y me detengo de golpe, respiro profundo y me tomo de la frente para intentar sentirme mejor, me quedo completamente quieta y me asustó cuando la silla se empieza a mover sola, abro los ojos y observó cómo se mueve hasta quedar como debería estar frente al escritorio, me empujan hasta que quedó pegada al escritorio.
Volteo rápido para ver quién está haciendo todo esto y abro la boca sorprendida cuando veo un rostro conocido.
-¡Chase! - me levanto y me apresuró a apretarlo en un abrazo, se siente bien ver una cara conocida en un lugar nuevo para mí.- ¿Que haces aquí?
Me devuelve el abrazo y se aleja dando un lado atrás mientras sonríe.
-Pues aquí trabajo.
-¡No! - eso explica muchas cosas.
-Si.
-¿Le pediste el trabajo al jefe?
-A veces dudo de tus capacidades para conectar las cosas.
-¡Oye! yo soy muy inteligente.
-Si como digas.- entra por la puerta que se encuentra a un lado de mi escritorio y la cierra detrás suyo.
Me indigno ya que a mí nadie me deja con la palabra en la boca, me pongo de pie y lo sigo, abro la puerta de golpe y el alza las cejas sorprendido de que no pida permiso para pasar.
-Yo soy muy inteligente, mi título de arquitecta lo dice.- me detengo un momento y lo observo sentarse en la silla tras el escritorio, miro la pequeña placa parecida a la que ví en las puertas y leo lo que dice "presidente".- ¿Eres uno de los dueños?
-A veces me sorprende tu inteligencia.- ruedo los ojos ante su sarcasmo y me siento en una de las sillas frente a el.
-No me juegues.- cruzo los brazos.- creí que trabajabas en el buffet de abogados como tú familia.
-¿De verdad nunca antes habías puesto un poco de atención en mi?
-No la verdad no, osea, a veces cuando estábamos más jóvenes llegue a preguntar sobre tu vida y la de tu familia, ya sabes, eso de que todos tenemos que conocernos, y luego no te volví a ver, solo veía a tus hermanos de vez en cuando así que solo me actualizaba sobre la vida de ellos.
-Entiendo.- enciende su computadora.- ya te explicaron de que va el trabajo.
-No nadie lo ha hecho.- cree que no me doy cuenta de que cambia de tema pero se lo dejo pasar.- supongo que seré tu secretaria.
-Si así es, ¿Ya sabes los horarios verdad?
-Si me tocó averiguarlo por internet gracias a qué alguien me colgó la llama cuando pretendía preguntarle.
-Perfecto.- ignora lo último.- El trabajo prácticamente consiste en mantener organizada mi vida laboral, organizarme las reuniones, avisarme para cuando y que tipo de documentos tengo que tener listos, pasarme las llamadas, solo las importantes, hacerme alguno que otro mandado y No permitir que alguien entre a mi oficina sin tocar.
-No si quiera tu.- suaviza su voz y su rostro a la hora de decirlo, supongo que para no hacerme sentir mal.- ya te considero mi amiga y supongo que tú a mí, pero eso no quiere decir que en el trabajo nos podamos tratar como tal libremente, a parte de que no quiero que se vuelva a repetir lo de la llamada, puede que su entres un día sin tocar y yo esté de mal humor lo pague contigo, y no quiero que eso pase, ¿entendido?
-Si señor.- la hago un pequeña seña militar.
-Muy bien señorita.- suena ridículo llamarnos así, pero si es lo que quiere no me puedo quejar.-Puede volver a su puesto de trabajo.
-Okey.- me pongo de pie y comienzo a caminar hacia la puerta cuando me acuerdo de preguntar algo.- ¿Este es el primer día de todos?
-No, comenzamos la semana pasada.
-¿Entonces ya tiene reuniones que agendar?
-Si.- empieza a escribir en su computador.
-Me puede decir cuáles son, como su secretaria tengo que tener todo anotado.
-Después te las digo, ahorita estoy algo ocupado.
-Esta bien.- salgo de la oficina y cierro la puerta.
Quien diría que el sería el jefe, esa idea nunca se me pasó por la cabeza, me siento en mi cómoda sillita, me doy un par de palmaditas en los muslos sin saber que hacer miro a mi alrededor y el sitio vacío y decido que prendere la laptop, tal vez encuentre algo que hacer ahí, estoy por tomarla en mis manos cuando el teléfono que se encuentra en la mesa empieza a sonar haciendo que me sobresalté, entro en pánico por qué no se que voy a decir, me limpio sin ninguna razón la manos en mi falda y me pongo derecha, me peino un poco el cabello con las manos aunque nadie me vaya a ver, respiro profundo y me armó de valor para tomar el teléfono.
-Buenos días ha llam...
-Por que demoras tanto para contestar.- me relajo en mi asiento cuando la voz de mi nuevo jefe suena cuando contesto.
-Por nada, dime qué quieres.
-Que dijimos sobre el trato.- suena aburrido mientras lo dice.
-Tienes que entenderme, no estoy acostumbrada a tratar a nadie como mi superior.
-Pues acostumbrate rápido.- ruedo los ojos por su tono mandon .- llamo para decirte todas las citas que tienes que agendar.
-Por que no me las dijiste cuando te las pregunté hace menos de dos minutos.
-Queria hacerlo por teléfono.
-Ash a veces eres tan.- aprieto mi mano para que entienda a lo que me refiero aunque no me pueda ver.- grrr.
-Pareces un gato.- se ríe burlón.
Y como se que es mi jefe y lo tengo que respetar aunque sea un poco respiro profundo y reprimo lo que le quería decir.
-¿Cuáles son las citas que desea agendar?- juro que intento sonar amable pero es que no puedo, y gracias a eso mi tono de voz se oye demasiado fingido, como si me burlara al hablarle.
-Toma nota.- vuelve a ponerse serio y empieza a dictarme todos los nombres de personas y empresas con las que se reunirá.
Siento algo de lastima por el, ya tiene completamente ocupada está semana y la otra, no sabía que manejar una empresa llevaba tanto trabajo, paso casi toda la mañana anotando en la laptop toda la información de cada empresa, para que quieren negociar con nosotros y llamando a cada uno de la lista para informales que día será la reunión, algunos que no contestan, así que me toca redactar les un correo con toda la información, justo cuando terminó y me dispongo a retocar mi maquillaje las puertas de el ascensor se abren, de allí sale una chica algo más joven que yo corriendo con un montón de papeles en las manos, lleva una cola mal hecha, una camisa blanca con una mancha de café en ella y unos pantalones de color marrón muy desgastados al igual que los zapatos, los cuales se ve que llegaron a ser negros es su momento, ahora están pelados y tiene parches grises, son bajos al igual que ella y me le quedó mirando con asco cuando noto que tiene alrededor de su boca lo que supongo es espuma de el café.
-Buenos días.- saluda antes de tirar todos los papeles en el escritorio frente a mi.
-¿Y tú eres?- hago una mueca cuando la veo doblarse un poco uno de los pies cuando iba a sentarse.
-Soy Macarena, la secretaria de el señor Rossefin.- me sonríe de manera amable.
-Ah.- intento devolverle la sonrisa pero ver la manera en la que está hace que me empiece a dar un tic en el ojo.
Finjo que estoy ocupada para no tener que hablarle más y me pongo a jugar un juego de cartas online.
-Tu debes ser la secretaria de el señor collins.- me vuelve a hablar, al parecer no entendió la pequeña indirecta de que no quiero hablar con ella.- Debes estar feliz yo lo estuve cuando me aceptaron es un buen trabajo con una paga excelente ¿Ya habías Sido secretaria antes? yo si, por cierto me gusta mucho tu cabello es muy bonito ¿Es natural? bueno eso no importa, de hecho tú eres muy bonita, ¿ya conociste al señor Collins? yo ya lo hice y te puedo decir que es muy amable y gua...
-Mira niña.- me tomo el puente de la nariz, siento que me va a dar algo si sigue hablando tanto.- Me halaga tu comentario pero necesito que te calles, no quiero hablar ahora y para serte sincera no llevas ni cinco minutos aquí y ya me estresa el que quieras saber tantas cosas, tu voz es irritante así que hazme el favor, has silencio y concéntrate en tus cosas.
Su sonrisa empieza a irse poco a poco mientras hablo y al final baja la mirada sin decir nada, me siento un poco mal por ella pero es que no soporto a las personas que te hablan como si tú les hubieras dado permiso, ella es una niña aún, pero desde ya tiene que aprender que a los que están por encima de ti se les respeta, y tal vez yo ahora no esté en mi mejor momento, pero pronto lo estaré y desde ya tiene que aprender a respetar.