Abril
Macarena no me vuelve a dirigir la mirada, cuando llega la hora de el almuerzo y recojo mis cosas para ir a comer, por suerte aún tengo un poco de dinero para pagar un almuerzo y aunque no podrá ser en uno de los restaurantes que tanto me gustan no me quejo, justo cuando terminó de guardar mis cosas y estoy por tomar mi cartera la puerta a mi lado se abre y sale Chase, se detiene a mi lado y mira lo que hago, ambos nos giramos cuando suena el sonido de un par de cubiertos y vemos a Macarena con una taza llena de comida y se sonroja cuando nota que la miramos, ruedo los ojos y Chase me hace señas para que lo siga hasta el ascensor, una vez que las puertas se cierran ríe un poco.
-¿No te agrada ni un poco verdad?
-No, no lo hace.
-Trata de no ser tan dura con ella, es joven aún y está aprendiendo de la vida.
-Pues que aprenda bien lejos de mi.
-Se que no haré que seas más amable con ella así que dime ¿irás a comer?
-Si, primero iré a buscar a mis hermanos en su escuela y luego iré a comer.
-Yo te llevo.- las puertas se abren en el primer piso y salimos.
-No no te preocupes, tengo mi auto afuera.- se detiene y saluda a unas cuentas personas en la recepción.
-Pues lo dejas dónde está y ya.- le da las gracias a el portero.- ¿es ese?
-Si.
-Lo hubieras guardado en el estacionamiento.
-Yo no veo ninguna estacionamiento.- miro para todos lados para ver si fue que no lo hi pero no, no hay nada.
-Es por qué subterráneo, y la entrada es por la cuadra de atrás, osea por la parte de atrás de el edificio.
-Aaah, eso explica por qué no la vi.
-Te daré un carnet para que no tengas problemas a la hora de entrar a guardar tu carro.
-Esta bien.
-Pero por ahora vamos a mi camioneta.
-¿Y tenemos que ir caminando hasta allá?
-No, vamos por el ascensor.
-¿Y dónde está el ascensor?
-Adentro.- me hace señas para que vuelva a entrar.
-¿Y por qué salimos?
-No lo sé, yo solo te seguía.- se encoge de hombros.
-Yo era la que te estaba siguiendo.- arrugo las cejas.
-Bueno cómo sea, vamos rápido que estamos perdiendo el tiempo.- vuelve a agradecerle al portero y me guía está otro ascensor que hasta ahora no había notado.- Gracias a esa pequeña charla ahora solo nos quedan cuarenta y cinco minutos para almorzar.
-Tu eres el jefe, puedes llegar a la hora que quieras.
-Yo si.- sonríe burlón.- pero tú no, así que apresúrate.
Las puertas se abren mostrándome una amplio y un poco obscuro estacionamiento, el lugar se ve bastante moderno y hay varios carros estacionados.
-Tuvimos un pequeño problema con las luces, pero ya mañana vendrán a repararlo.
-Eso iba a decir, se ve muy bien y moderno al igual que el resto de el edificio, pero está muy obscuro.
-En un principio habíamos pensado en dejarlo así pero nos dimos cuenta de que podría ser algo peligroso, que tal que una persona entre y no la vean y terminé robándose algo.
-Si tienes razón, aprovecharían la obscuridad.
Me señala su camioneta de color rojo, caminamos hacia ella y de verdad este es un sitio que da algo de miedo así que me quedo a el lo más que puedo sin que se vea como una invasión a su espacio personal, cuando llegamos a ella me quedo parada a un lado de la puerta hasta que el como un caballero la abre, y como es tan alta me da su mano y me ayuda a subir, cuando se asegura que estoy bien cierra la puerta y da la vuelta por delante hasta acomodarse en su asiento.
-¿Me das la dirección de una vez o me vas guiando?
-Te voy guiando, ya que no se cómo explicar dónde queda.
-De acuerdo.
Enciende la camioneta, y acelera hasta la entrada de el estacionamiento.
-¿Derecha o izquierda?
-Mmm ¿sabes dónde queda la heladería icerain?
-Si.
-Bueno, has como si te fueras a dirigir a ella, pero una cuadra antes me avisas por qué hay que cruzar.
El resto de el camino la pasamos en silencio, pero no uno incómodo, y en pocos minutos llegamos a el kinder, me baje yo mientras el esperaba con la camioneta encendida, demoro un poco por qué eran mucho padres retirando a sus hijos, pero al final logré recogerlos, ambos se emocionaron cuando se subieron a la enorme camioneta, y como no tenía asientos especial me tocó sentarme atrás junto a ellos y así fuimos a almorzar y puedo decir que extrañamente parecíamos una especie de familia.