Otra Roxanne

1608 Words
Capitulo 3 Narra Roxanne Me decido ir al centro comercial y paso por una tienda de lencería, desde que fui madurando me encanta sentirme atractiva, provocar a los chicos un poco, no sé si de cierta manera me gustará hacerlos sufrir, con mirar y no tener lo que desean. Me parecen atractivos muchos hombres, pero no tengo permitido acercarme, George los destruiría, aunque creo que con una buena estrategia, puedo escaparme, solo debo idearla, y muy bien, porque me tiene muy vigilada, hace unas semanas fui a tomar una malteada y me llegó un mensaje de él, diciéndome que me fuera de ese lugar, porque él estaba a la vuelta y quería verme. A veces busco a mi alrededor para saber quién es el que me está persiguiendo, pero no veo a nadie. Hoy me encuentro almorzando en mamma Mia’s Pizza, un lugar preferido por mi, me encanta la comida italiana, pero me gusta más uno de los chicos que atiende el lugar, Trato de fingir porque si George se entera, manda a clausurar el lugar para que no pueda ver más a ese chico atractivo, pero reconozco que solo me gusta para una noche. Si, se que soy un poco perra, pero la vida me ha hecho dura, me ha hecho un poco insensible, pero es porque si me llego a enamorar, pierdo. Los sentimientos son detalles de la vida que se puedes regalar o guardar para conservarlos intactos sin que alguien los destruya, tú decides si confías y lo das o si los guardas para cuidarlos de ser destruidos. Logro escaparme en la noche, decido ir a un club nocturno, nunca he tenido la oportunidad de conocerlos porque mi integridad ante la sociedad se puede ensuciar y tampoco me hubieran dejado, y si no soy perseguida por George, lo soy por la prensa, por eso debo andar disfrazada, para guardar mi apariencia. Esta peluca me da mucho calor, pero tuve que comprarla para poder disfrutar del aroma a libertad, aunque sea por unos minutos, sé que logré escapar un momento porque no recibí mensajes, y tampoco veo cámaras cerca fotografiándome. Tuve que mandar a una extraña a comprarme todo eso, un día estaba en la pizzería y fui al baño, y estaba esta chica allí, le pagué mucho dinero para que se mantuviera en silencio y para que comprara lo que le encargué en la lista; 1) Una peluca negra alisada que sea corta, para que fuera algo totalmente diferente a mi personalidad. 2) Unos jeans negros que se adaptara al cuerpo, si era de cuero, mejor, porque la seria Roxanne, no usaría algo así. Quería algo totalmente diferente a mi personalidad. 3) Una chaqueta beige. 4) Zapatos de tacón. Le comento que trataría de hacer esperar a la persona que me acompañaba para que me lo entregara ese mismo día, que fuera sigilosa porque si se comete un error, quedo destruida. Este día mi padre nos acompaña a este lugar, y conversan de temas referentes a los hoteles, que cuándo renovarían alianzas, cuándo despedirían al personal ineficiente y que los chinos tenían buenas propuestas de crecimiento. -permiso, debo retirarme al tocador- les comento con discreción porque no aguanto la desesperación, no quiero ser descubierta. Cuando regreso a la mesa, mis piernas tiemblan, comienzo a sudar frío, mis pupilas se dilatan y no parpadeo aunque quisiera por los nervios que los tengo de punta. -¿Te sientes bien?- me pregunta mi padre que nota mi aspecto. Pero pienso rápido en una respuesta -si, solo me indispuso algo que comí antes de llegar, así que si ven que me ausento mucho al baño, y tardo, no se preocupen.- Al rato de 1 hora veo que llega la chica con las cosas que le encargué, y espero 2 minutos y voy al baño con mi cartera, me entrega las cosas, y se va. ¡No puedo creer lo feliz que estoy! Por fin puedo disfrutar un poco de la vida. Salgo del baño y mi rostro irradia felicidad y George al verme, levanta una de sus cejas con cara de duda -¿Cómo que se te pasó el malestar rápido?- Me dice con tono sarcástico no puedo dejar que el tenga dudas de mí, así que le tuve que mencionar que se me había ocurrido una idea que hizo que se me quitara todo malestar. -¡Si, pero es por una idea que se me acaba de ocurrir! ¿Qué les parece si compramos los edificios de residencias Zuck y los transformamos en una de nuestras franquicias? ¡Escuché que estan a la venta!- Y el rostro de mi padre cambió, por primera vez hice que se emocionara, no sé si se siente orgulloso de mí, pero logro hacer que una sonrisa saliera de ese rostro serio. -¿Pero cómo harás para que accedan? Me imagino que muchos andan detrás de él.- comenta uno de los socios de mi padre. Pero mis estrategias no van a hacer reveladas, solo yo sabría cómo hacer para que esa propiedad pasara a manos de la empresa de mi padre y no a manos de George, porque mi objetivo es que quede en la calle, que lama mis zapatos, no puedo permitir que se alie con mi padre en otros negocios millonarios, porque también se vería afectada mi familia. Yo sé que mi padre no ha sido el mejor de todos, que nunca se ha ocupado de mi y de lo que tengo memoria tampoco de mi madre, pero siempre me dio lo que necesité y aún sigue siendo su amor, no puedo quitarle esa felicidad a la única persona que le he importado. Respondo sin dudar, que parezca segura de lo que hago, -tranquilo Sean, tengo una propuesta de gran cantidad que se regresará a mis… perdón, a nuestro bolsillo-. Y enseguida el ambiente se apasigua de la duda que había si de verdad estaba indispuesta. Esa noche en el club nocturno, quedo maravillada como mujeres y hombres que se hacen llamar Stripper, muestran sus cuerpos esbeltos, veo como lo disfrutan, mueven sus cuerpos artísticos de un lado a otro, en mi vida reservada y ocupada, jamás hubiera visualizado esto. No quisiera que la noche termine, me bebo una copa del mejor vino mientras disfruto de los placeres de la noche. Al paso de 1 hora, me entra un temor porque me siento intimidada, siento que una mirada se posa sobre mi, no se si alguien me reconoció, si me mandaron a seguir o si es uno de los de la prensa. Sigo bebiendo de mi copa para disimular mi temor, vuelvo a voltear y efectivamente me miran, era un hombre, jamás lo he visto en mi vida, pero allí está. Decido ir al baño para buscar una salida que no fuera la principal. Al levantarme, el me sigue con la mirada, llego al baño y comienzo a buscar ventanas o puertas que me ayuden en mi escape, pero no consigo nada que me sirva. Me invaden los nervios, pero trato de no perder el control. Salgo del baño y me pongo a hablar con el que está sirviendo las bebidas, intento ser discreta para que no sospeche nada tampoco. Así que me pongo un poco coqueta, me abro un poco la blusa y le digo -¡Hola guapo! ¿Cómo estás?- y el se sorprende de que me le haya acercado. -¡Bien cariño, gracias! ¿Tú cómo estás? ¿Disfrutas la noche, quieres otro trago?- en lo que refiere esta frase me mira de pies a cabeza, admirando mi belleza. Lo bueno de todo esto es que puedo aprovecharme como quiera, sé cómo jugar con la psicología de los hombres, así que lo elogio -No, cariño, gracias. ¡Ya basta de tragos por hoy! No quiero que por andar ebria me guste de más algún chico por allí y se quiera propasar conmigo, porque sé que no me negaré- al decirle estás palabras, le guiño el ojo para hacerle saber que el coqueteo es mutuo. Él se ríe y me llena nuevamente la copa y me dice -Ésta va por la casa- y me da una sonrisa pervertida. Aprovecho que me sigue la corriente y finjo tomar, -me imagino que siempre vienen muchas personas a este club, incluso personas con mucho dinero-, le insinúo la pregunta a ver si posiblemente es George, pero él me responde -No siempre, es rara la vez que eso sucede, solo cuando hay un evento privado-. Se me calman un poco los nervios, porque si fuese ese desgraciado, ya me hubise tomado por el brazo para llevarme o ya hubiesen venido a despedir al de las bebidas. Inhalo y exhalo fuertemente para que se termine de ir mi miedo. Se escuchan unos pasos viniendo hacia mí, -¡Buenas noches señorita!, ¿Me acepta la invitación de una copa?- cuando volteo es el chico misterioso. -si, claro- le respondo sonriendo. Lo que noto rápidamente es que se queda viendo a través de mi blusa ya casi abierta premeditadamente, y sé que le gusta lo que ve. Por mi mente cruza el pensamiento de jugar un rato, porque mi objetivo no es enamorarme, así que coqueteo un rato con él, al transcurrir dos horas, y saber casi toda su aburrida vida, lo beso solo por diversión y para que se callara un poco, ya no soporto escuchar ni una palabra más. Él queda encantado conmigo y quisiera otras cosas, pero como no me llega a gustar sus besos, me despido y me voy, son fallos sus intentos de pedir mi número, lo ignoro y me voy.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD