Las Vegas

1640 Words
Capitulo 4   Narra Roxanne Voy de camino a mi casa y busco la manera de evadir a los guardaespaldas, no puedo cometer errores porque me saldrán muy caros. Me quito los tacones para ser más sigilosa y no hacer nada de ruido, sin embargo, me dejo lo demás, espero que por ser n***o y estar de noche, pueda pasar de inadvertida. Lo bueno es que por ser mi hogar conozco perfectamente cada entrada y cada pasadizo, cuando era pequeña y quería llorar sin que nadie se diera cuenta a causa del abandono de mi padre, me refugiaba entre los jardines, tantas fueron las ocasiones, que me conozco cada rincón.   Cruzo por uno de los lados de la casa y veo que uno de los guardaespaldas de mi padre se está quedando dormido en su puesto, cosa que mi padre detesta y que si se entera, lo echa a patadas de una vez, porque no conozco una persona más insegura de que atenten contra su vida que él.   Aprovecho, me quito la peluca, me quito la chaqueta y quedo solo con la camisa que tengo por dentro, me la abrocho hasta arriba como buena niña que soy (sarcasmo), y me paro enfrente de él, y le digo -¡veo que haces bien tu trabajo!, Nunca he conocido que una persona que se encargue de proteger, se quede dormido en su sitio de trabajo- él, despavorido, no sabe cómo reaccionar, solo sé que con voz quebradiza de los nervios me dice -¡Señorita! Por favor le suplico que me disculpe, no he podido descansar muy bien, he tenido horas de trabajo extra porque su padre solo confía en mí- trato de ignorarlo con cara de molesta para fingir y ocultar los nervios que tengo de que me pregunte qué hago yo por allí y a esta hora, pero por lo asustado que está, el pobre, ni siquiera le pasa eso por la mente, solo quiere que no le diga a mi padre para que no lo despida.   -¡está bien! No le diré a mi padre, pero sabes que estamos pendiente por si necesito un favor de tu parte- lo que me pasa por la mente es aprovecharme de esta ocasión, poder salir y entrar las veces que quiera sin que alguien me delate, en este momento, él solo está agradecido por salvarle el empleo -¡Gracias señorita! Lo que sea por usted- jajaja posiblemente el pensaría que como soy una chica “decente, prudente y de familia”, no le pediré gran cosa.   Me dispongo a dormir, porque ya son las 12 am, tengo que descansar de este día tan agitado, mañana tengo unas juntas de negocios y creo que me tocará viajar a las vegas para establecer alianzas con Inv. Cox y comenzar La construcción de nuestros nuevos hoteles.   (Al día siguiente)   Me levanto, me cepillo, retoco mi cabello rubio con crema suavizante para ondas, me coloco un vestido rojo un poco ajustado con una chaqueta blanca y zapatos de tacón blanco, que me queda genial con mi belleza, y lo bueno de usar la chaqueta es que me puedo tapar y en caso de ameritarlo y de querer usar mis atributos y encantos femeninos, solo debo abrirla un poco. Al bajar las escaleras, escucho a mi padre que dice -Hoy te toca viajar sola, para hacer las alianzas, esta vez George será nuestro socio, pero no puede acompañarte, estarás por allá por tres días, por favor mantenme informado-. Me monto en la camioneta que me llevará, y ciertamente estoy sola. No puedo creer que esté sola, que George no está aquí para presionarme o gobernarme, creo que me divertiré un poco, es emocionante esto.   Al pensar estás palabras, me entra una llamada de ese idiota, - ¡Hola cariño! ¿Cómo estás? ¿Qué necesitas? ¡Me harás falta!- Le digo con tono de tristeza, como si me importa que él vaya a ese viaje, es parte de mi plan, que él crea que me importa, como si me hubiera enamorado de él, pero solo es una fachada para que confíe en mi, y al parecer funciona porque el hecho de no venir, me lo demuestra. -¡hola bella! Te daré este voto de confianza, me has demostrado que me amas, has tenido lo nuestro en secreto desde pequeña, y sé que harás lo correcto, así que puedes ir sola a las vegas porque tengo un compromiso, de vez en cuando te estaré chequeando solo para saber si necesitas mi ayuda- me responde él. Sabía que no me soltaría del todo, piensa que hablaré del pasado, pero ese no es mi plan, porque sería meter el pie hasta lo profundo, sabiendo el poder que tiene. Yo solo quiero venganza, ¡que él pague todo lo que hizo!   -tranquilo cariño, sabes que puedes confiar en mí, yo soy solo tuya, sé que siempre me proteges y me amas, así que te retribuiré todo el amor que me has demostrado-. Y le lanzo un beso Como señal de despedida y cuelgo la llamada.   Abro mi cartera y reviso todos los documentos para que todo esté en orden, mi pasaporte, documento de identificación, y sobretodo mi disfraz para escaparme algunas noches, porque las vegas son las vegas, la ciudad de la diversión, el dinero y el pecado.   Me disfrutaré lo que pueda, y haré algunas travesuras, me divertiré porque me lo merezco, ¿y por qué no? Quizás conozca a algún chico por allí y me guste, alguien que no sea el asqueroso idiota que me causa tanta repulsión. ¡aaahh! Cada vez que sé que estaré con el, debo armarme psicológicamente de valor, para no vomitar y poder entrar en mi personaje de chica obediente, enamorada y dulce. Llego al aeropuerto y me está esperando nuestro Jet privado, como siempre me atienden de maravilla, me ofrecen la mejor Champagne y bocadillos, y lo mejor es que se respira paz, libertad y la más rica soledad de no tener a mi padre cerca diciéndome que hacer y tampoco a George.  Saco mi maletín, reviso los documentos para acordar comprar las acciones que están en venta, todo está en orden. Llegamos a las Vegas, veo desde la ventana los lujosos edificios, los casinos, ¡que emoción!. Bajo del Jet y visualizo todo a mi alrededor, me siento un poco perdida porque siempre me he acostumbrado a que todo lo hagan por mi. Veo a lo lejos que se acerca un señor de traje n***o y corbata, -¿Usted es la señorita Hilly?- me pregunta con una voz grave y gruesa. -Si, soy yo- le contesto. -Sígame, el señor Stone, de Inv. Cox, me mandó por usted para llevarla a su hospedaje, para que mañana se puedan reunir en la Junta de negocios a las 9:00 am-. Me responde amablemente.   Lo sigo y me lleva a uno de los hoteles más lujosos de la zona, lo primero que vi es que en la habitación había una cama gigante que podía acostarme como quisiera y siempre entraría, fui al baño y había un jacuzzi, un televisor más grande que el que está en mi habitación, pero es porque el Señor Stone, apartó para mí la habitación supreme, lo que me gusta de todo, es que tiene un ascensor privado que me lleva directo al lobby del hotel. Escucho que tocan la puerta y me dirijo a abrir, son los del servicio al cuarto. Observo y traen unas rosas y un gran almuerzo, veo una nota que dice: -disfrute de su estadía en las Vegas, todo corre por mi cuenta, nos vemos mañana, ‘El Señor Stone’- me sorprende este detalle, y el chico del servicio me dice -Señorita, el mini bar tiene de todo, tome con confianza lo que quiera que todo está pago-. Me dio una sonrisa y se fue.   Cierro la puerta y me pongo a pensar por qué tanta atención, ¡posiblemente sea por el hecho de que seremos socios! Debo ingeniar la manera de que este hombre quiera hacer solo negocios con mi padre y no con George, no lo conozco, no sé cómo convencerlo, quizás deba usar mis atributos, ojalá no sea un regordete o un viejo asqueroso, ¡aassh! No quiero ni imaginarlo, pero lo que debo lograr es que no quiera hacer tratos con la empresa de George también.   Me siento en la cama y enciendo la televisión gigante que Tengo aquí, y pongo una película con el protagonista Tom Hanks llamada ‘el aeropuerto’, y al abrir el almuerzo que trajo el del servicio, veo que hay un exquisito plato de mariscos, tengo tanta hambre que el olor hace que se me haga agua la boca. Me relajo, y bebo de la rica champagne que trajo el almuerzo, me quedo dormida por el cansancio del viaje, al pasar 2 horas voy a probar mi jacuzzi. Que cosa más rica tener esta privacidad, saber que puedo durar lo que quiera aquí sin que nadie me interrumpa, sin preocupaciones por negocios. Creo que iré a dar una vuelta por la ciudad porque desde mañana no tendré descanso, aprovecharé a dar un paseo por el casino y por los lugares turísticos.   Esta vez no saldré con peluca o disfrazada, a pesar de que la prensa me ve, me portaré a la altura, me pongo mi vestido elegante azul que me llega hasta los tobillos, mis zapatillas de tacón plateadas de diseñador y mi bolso de mano con algo de dinero por si quiero apostar.   Salgo de la habitación y me encuentro con dos guardaespaldas en la puerta y uno me dice -Señorita, su padre nos contrató para que la cuidáramos, por su seguridad- y pienso ¡será para vigilarme de que no cometa errores! -¡Esta bien! Vamos.- 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD