Camille ordenaba a Doran que subiera algunos de los bultos que tenía junto a la entrada de casa. Al parecer el clima se había olvidado de que era invierno, no hacía en extremo calor, pero la temperatura estaba agradable y el viento fresco. Los chicos estaban guardando un poco de comida y sus bolsos junto Doran, mientras Magnolia salía de la casa de los Collin con un bolso en mano, claro llevaba solo lo esencial, el libro que le había robado a Sylas, mejor dicho, que le pidió indirectamente a Sylas, ropa para el viaje y su pequeño perfume de fresas. Se quedo en la entrada junto a Camille viendo como los hombres hacían lo suyo.
-Lamentablemente no podre acompañarlos, tengo que ir por mi hijo y su esposa a el aeropuerto, además de resolver un par de asuntos pendientes, lamento no poder compartir tanto contigo Magnolia, pero por lo que se no lo estas pasando del todo mal- Camille miro a la chica dándole a entender que, aunque no estuviera en todos lados, sabia todo lo que ocurría de alguna forma. - ten cuidado con quienes te juntas chica, y sobre todo ten cuidado en lo que elijes creer, no siempre es la verdad, aunque uno más lo desee, la mente puede imaginar lo que más quiera, o puede ser de lo más convincente, pero eso no significa que sea real-
-Puedo saber a que se refiere? - En el fondo magnolia sabia de cierta manera que Camille estaba al tanto del encuentro con Sylas, que estaba averiguando más de la familia y que estaba expuesta a más peligros.
- una vez un sabio dijo ver para creer, y a estas alturas creo que ya viste demasiado, deberías creerlo-
Doran dio a entender con la bocina del vehículo que solo faltaba la muchacha, rápidamente Magnolia corrió en dirección a este Si Camille sabía que estaba averiguando y Sylas también, ¿Porque nadie la detenía o le decía de una buena vez que era lo que estaba pasando? Seguramente todos se estaban divirtiendo con este jueguito de niños menos ella. Las dudas le comían la cabeza, tampoco podía continuar con su lectura, pues el trabajo con los animales, Raiven y sus inmensas ganas de jugar, Sylas acosando la he incluso ignorando la de vez en cuando le provocaban dolores de jaqueca. Pero en verdad quizás Camille tenía razón, ya sabía toda la verdad, pero no quería comentar nada, no quería aceptar la realidad que estaba viviendo, se dice que no existe, pero ciego que el que no quiere ver.
El viaje fue quizás de una o dos horas, se dirigían a cierta parte alejada del bosque y era un poco más cerca de las montañas, no tanto como quisiera Magnolia. El lugar era simplemente hermoso, las montañas se podían apreciar desde lejos cubiertas de blanca nieve, además de que había un lago que aún no estaba congelado por el frio, rodeado de un bosque encantador de pinos con la punta blanca por la nieve, curiosamente caminaron un poco más dentro del bosque y había una pequeña cabaña de madera vieja, pero muy bien cuidada. Se podría decir que parecía una pequeña cabaña de cuento, como Caperucita roja, era pequeña y acogedora.
- sorprendí, ¿Verdad? - dijo Raiven mientras corría rápidamente dentro de la casa de madera.
- es como la cabaña de cuentos de hadas, o de Caperucita roja - Comento Magnolia mientras acomodaba su gorro de nieve.
- así es, ten cuidado de que el lobo malo podría estar por estos lados rondando y con mucha hambre- Doran miro a la chica intentando de advertir, y en el fondo si era una advertencia, pues la chica ya había sido atacada anteriormente por uno, sin embargo, Sylas malinterpreto el mensaje.
- no creo que le de miedo eso, al contrario, le gustaría- un pequeño empujón se hizo presente en el hombro de la chica por parte del muchacho, Magnolia simplemente ignoro el comportamiento del mayor y corrío junto Raiven.
Por dentro la cabaña contaba con una amplia sala con sofás y mesas, había un gran espejo y la cocina estaba en el fondo, había unas escaleras pegadas a la pared derecha y arriba se encontraban las habitaciones, solo eran 3, así que Doran decidió dormir con Kayn y Sylas con Raiven, así Magnolia podría tener una para ella. Mientras desempacaban las cosas Magnolia se ofreció a ir por lena, pues estaba un poco fresco y la chimenea estaba apagada. La tarde estaba llegando rápidamente y los demás estaban preparando la cena.
- Solo traeré un par de troncos, no será mucho-
- busca por los alrededores, no debes ir más allá del lago- comento Doran mientras colocaba los cubiertos en la mesa.
- está bien, no me tardo- Claramente Raiven se había ofrecido a ir con la chica, sin embargo, el pequeño tuvo otra misión, debía ir a casar conejos para la cena. Magnolia comenzó su búsqueda tranquilamente, como había nevado hace unos días atrás, la nieve ya estaba firme, sin embargo, no dejaba ver mucho a su paso, no podía encontrar troncos lo suficientemente grandes para poder colocar en la chimenea. Cuando se dio cuenta ya se encontraba a orilla del lago, pudo ver su reflejo en el agua y miro el cielo, ya eran quizás las siete de la tarde y estaba más oscuro, pero aún no podía irse, solo llevaba cinco troncos y seguramente necesitarían más. La única opción era orillar el lago he ir al otro lado del bosque, pero la advertencia de Doran llego a sus pensamientos, dudando en si caminar o no, se quedó unos minutos pensando que debía hacer, quizás lo mejor era devolverse y buscar por otro lado, pero la intriga era más. Tal vez no podía cruzar al otro lado del lago porque era terreno de la otra tribu que habitaba antes, quizás ese era el lado de los Sitka y los Collin respetaban el tratado, pero esas cosas solo eran relatos antiguos, ¿Verdad? Pues debía de averiguarlo, levanto uno de sus pies para poder seguir con su caminata.
- Sabia que lo harías de todas formas- un brazo ancho detuvo su acción repentinamente, la chica miro hacia arriba y vio el blanco rostro de Kayn siendo iluminado por el último rayo de sol del día.
- no es lo que piensas-
- claro que lo es, te pones en peligro siempre he tienes la oportunidad. Ya sabemos que sospechas algunas cosas de los Sitka y de nosotros, así que escucha, más allá de cierto punto del bosque y las montañas no podremos protegerte, ¿Entiendes? No nos pertenecen esas tierras, y si te pasa algo y nosotros estamos aquí podríamos. -
- ¿Podrían que? -