Capítulo 6

1019 Words
Mi padre está contento, mi madre no, y yo, me siento feliz, ya tengo el anillo en mi dedo, brilla, es hermoso, caro, ostentoso y saqué una foto en r************* sin comentar nada más, esperando que la prensa termine de hacer el trabajo al especular. Hoy cena Marcel con nosotros, he elegido el vestido más bonito aun sabiendo que él no puede verme, pero eso no me importa, no me gustó como me regañó por presentarme en su casa, supongo que fui imprudente, él es muy ocupado. Debo actuar mejor, debo ser más madura, actuar más como mi madre, menos como mi padre. Me miro al espejo mientras me arreglo y no puedo creerlo, me voy a casar, con un hombre millonario, viviré en una mansión, tendré esposo, y dinero, suspiro pensando en eso, en el día que por fin deje la casa de mis padres, después un divorcio y libre finalmente. Nunca me atrevía a irme, a dejarlos, siempre fue económicamente dependiente de ellos, una inútil como les gusta decirme, pero la verdad les encanta tenerme así, mi padre lo procuró siempre, que yo dependiera de él para sobrevivir, así podría hacer lo que él quisiera, manipular a mamá, al abuelo y ahora a sus socios. Por eso casarme con Marcel me es tan conveniente, tan urgente, debo hacerlo rápido y debo hacerlo bien, no puedo molestar a Marcel, no puedo hacerlo salir de sus casillas como ese tonto día que lo fui a buscar para comprar el anillo, mi objetivo por ahora es él, pero hay cosas más grandes, las que conseguiré después de él, me iré lejos y me acostaré con quien quiera, por fin seré libre, viviré mi juventud en liberta. —Estás bellísima—comenta mi madre desde la puerta. Admira el traje color vino tinto que he elegido. Me he hecho una coleta a media cabeza y mi maquillaje está impecable, me veo bien, me veo como la futura esposa de un montón de billones. —Gracias mamá. —Para casarte con un hombre que ni puede ver lo bella que estás. —Él no puede verme, no le importa, a mí tampoco me importa que no me vea. —Puedes hacer tantas cosas por ti misma mi amor, no entiendo cómo te dejas lavar el cerebro por tu padre. —Que no me lo lava él, ya está madre, la próxima vez nos estaremos casando, ya acéptalo, yo estoy feliz—grité —¿A caso lo amas? —No, la verdad no, pero eso es lo de menos, quiero ser una esposa, tener un marido, casarme, y con él tengo la oportunidad de decir eso. —¿Por qué no un chico de tu edad? —Marcel no es tan viejo, es joven de hecho. —Sí, pero no para ti. —A un joven de mi edad mi papá lo arrollaría, por eso no me quise enredar con nadie más. Sabes como es mi padre. —Te apoyaré pero no estoy de acuerdo. Bajamos las dos, el ambiente entre ella y yo era algo tenso pero yo no pensaba ceder en mis planes, mi padre nos sonrió. Vi a Marcel a su lado, luciendo muy elegante y guapo. —Hija, te ves hermosa—dice mi padre. —Gracias padre, hola Marcel—digo sonriendo. —Alexis, me ha llegado a los oídos que ya luces el anillo—dijo Marcel. —Sí, es precioso gracias. —Bueno, supongo que es oficial—dice, se gira hacia mi padre y colocó una mano sobre su hombro— ¿Me concede la mano de su hija? Mi padre se echa a reír y se abraza a él diciendo que sí, mi madre rueda los ojos y yo también, en realidad es una alianza entre ellos, yo solo soy la mercancía negociada. Al acercarme lo beso en la mejilla y me guindo de su brazo, debemos lucir como una pareja, él sonríe. —Hueles delicioso Alexis. —Gracias Marcel, tú también, además te ves muy guapo. —Seguro te ves guapa pero no puedo decirlo, porque no veo y pensarás que es raro. —Uno no es solo guapo por tener una cara con facciones armoniosas, lindo cabello o lindos ojos, uno puede ser bello por dentro. Se echa a reír. —Me sorprendes. —Hablo en serio—afirmo. —¿Eres bella por dentro? —Espero que sí, eres ciego, viviremos juntos, me lo dirás, dirás si soy hermosa o no—reí. —Eres muy ocurrente—dice. —Me alegra escucharte reír por las cosas que digo, y no refunfuñar. —Lo siento por mi actitud, estaba estresado, no me gustan las interrupciones, los siento. —Tranquilo, ya aprenderé yo eso y seré yo quien sepa cuando no importunarte—aseguré. —¿Cuándo te parece adecuada la boda? ¿Dos meses? ¿Tres meses? —Tres. Quiero que sea ostentosa. —Lo supuse—dice riendo. —No quería al principio, pero ¿Por qué no? —Es así, será tu primera boda, disfrútala mucho. —¿No te importa? —No, ya no. Nos sentamos juntos  a la mesa, observo como él come con mucha habilidad como si no tuviera una discapacidad, como si pudiera ver donde está todo, supongo que es la costumbre, a veces quisiera que me viera, a veces siento que es muy frio conmigo y que si me viera quizás sería diferente. Toda esa conversación sobre ser hermosa, más que por serlo, porque quisiera que se así fuera, pero después de decir eso, aquí estoy deseando que él no se ciego para que pueda verme, me rio sola de mis tontos pensamientos, me tengo tan poca confianza a veces que solo dependo de mi físico para gustar, debe ser más profundo que eso, debo cavar dentro de mí, a Marcel lo conseguí enamorándolo, para ello debo conocerlo bien primero. —Brindemos por los novios—dijo mi padre. —Por nosotros—dijo Marcel. Mi madre no sonreía pero alzó la copa. Estaba tan feliz, en tres meses nos estaríamos casando.
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