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343 Words

1 mes después… Anduve con prisa, Amanda me sonrió, con un poco de reproche al verme entrar a la cocina. —Señora Copperfield, quédese tranquila, yo me encargo de todo. —¿Cómo crees? No voy a dejarte con todo el trabajo. Me puse el delantal. —Para eso me paga el señor, y si la ve aquí… —Max no es mi padre, además quiero ayudar. Ya el señor Davies debe estar por llegar —recordé mirando la hora. La cena consistía en un exquisito platillo de Fettucini en saba blanca con trozos de pollo. Y el postre, pastel de queso, mi favorito y según Max, también el de David Davies. Amanda puso la mesa. Todo estuvo listo antes de que sonase el timbre. Me arreglé la falda del vestido azul cielo y le hice señas a Amanda. Yo abrí la puerta. —Buenas noches, usted debe ser la señora Copper

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