26

254 Words

Me ayudó a lavar los trastes. Asegurando que no podía esforzarme tanto porque estaba embarazada. Tan protector como su padre. Exagerado, también. Lo acompañé a la cama y aunque ya no solía leerle cuentos. Pidió que me quedara a su lado hasta que se durmiera. Acepté gustosa. Para mí seguía siendo mi bebé. Un angelito impaciente, dulce y protector. —Te amo —susurré contra su frente y salí cautelosa. Cepillé mis dientes, me solté el cabello y me puse una de las camisas de Max. Estaba molesta con él, pero estar sin él resultaba difícil. Lo amaba desde que era una niña. Quería sentirlo cerca. Al menos su olor que me enloquecía. Llegó en la madrugada. Avanzó sin hacer ruido, pero tropezó con algún objeto y soltó una maldición. ¿Venía ebrio? —Cariño ¿Sigues enfadada conmigo? —arrastraba

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD