23

508 Words

—Que modesto eres, Max. Pero, debo admitir que me fascina lo que veo. —Ven aquí. Acepté gustosa, dejando mi cabeza en su pecho. Disfrutando de sus manos acariciando mi enorme barriga y la sensación agradable de nuestras piernas enredadas, bajo las sabanas calentitas. —El señor Davies no dejó de mirarme durante la cena. Es amable, pero algo raro. No sé si es porque le he parecido conocida. —Así dijo. Me comentó en el despacho que le recordaste a una joven de su pasado que no ve desde hace mucho. Quizás por eso le llamaste la atención. —Te ha ido muy bien con él. Y me alegra mucho, Maximiliano. —Sí, así es, he firmado un contrato millonario. —celebró con satisfacción —.Matt no cenó con nosotros. —Comió antes y se acostó a dormir. Debería levantarme e ir a verlo —expliqué acaric

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD