Los médicos salieron de la habitación de Nammi, su rostro serio y preocupado, provocaron que el corazón de Luc casi se detuviera, y su cuerpo reacciono a ello, cuando se levantó del asiento con prisa, sin prestar atención al dolor continuo de su pierna aun en recuperación, sentía que la ansiedad lo asfixiaría de un momento a otro y es que el silencio en el pasillo del hospital era abrumador, intensificado por el eco distante de las máquinas y los murmullos apagados del personal médico, las paredes blancas y frías parecían cerrarse sobre él, aumentando su sensación de desolación.
— ¿Qué pasa? - preguntó Luc, con la voz temblando. — ¿Qué le ha pasado a Nammi? — esa era la gran pregunta, ¿Qué mas debía pasarle? ¿acaso su maldición se le estaba pegando a ella también? Y es cuando recordó que Nammi cargaba a su hijo, y el miedo lo tomo al completo una vez más.
— Señor Luc, Nammi ha sufrido un infarto cerebral. — informo el médico y tuvo que ayudar a Luc a sentarse, porque las piernas le estaban fallando, pues Luc sintió como si el suelo se hundiera bajo sus pies.
— ¿Un infarto cerebral? — repitió, incapaz de comprender completamente aquellas palabras, la confusión y el miedo se arremolinaron en su mente, luchando por entender cómo algo así podría haberle sucedido a Nammi. — No comprendo, ¿esto tiene que ver con la caída de las escaleras? Porque ella es muy joven como para que algo así suceda sin un motivo.
— No, esto no tiene que ver con la caída, como le había informado anteriormente, solo fue un pequeño corte en su cuero cabelludo, y sí, es cierto que Nammi es joven y sana, pero un infarto cerebral no siempre está relacionado con la edad. — explicó con calma el mayor. —En muchos casos, como este, puede estar relacionado con altos niveles de estrés, que es precisamente a lo que le temía, señor Luc, cuando le advertí que la señorita Nammi debía relajarse, era muy en serio, ella necesita estar despreocupada y relajada, sé que es algo difícil de conseguir, como también sé que el embarazo fue agregarle un peso aún más grande del que aparentemente ya carga, pero de ahora en adelante… trate de ser su lugar seguro. — pidió con pena, pues Luc ya le había informado que Nammi no tenía familia ni amigos, no tenía a nadie, más que a él y León. — Esto puede volver a suceder, existe una percepción común de que los infartos cerebrales sólo afectan a las personas mayores, pero la realidad es que pueden ocurrir a cualquier edad, el estrés crónico y severo puede ser un factor desencadenante significativo, afectando la salud de maneras impredecibles.
— ¿Estrés? — repitió Luc, sintiéndose una mezcla de culpa y responsabilidad.
— Así es y aunque no podemos saber con certeza todas las causas, que le genera el estrés, si sabemos que esta relacionado con su situación personal y emocional. — sí, eso el medico lo podía deducir con facilidad. — Es crucial que Nammi se mantenga lo más tranquila posible, especialmente considerando su embarazo. Si usted va a figurar como responsable de Nammi, es importante que se asegure de que ella se mantenga lo más tranquila posible, debe evitar cualquier situación que pueda causarle estrés o ansiedad.
— Lo haré. — dijo con firmeza Luc. — Haré todo lo posible para ayudarla.
Luc ingreso en la habitación, el tiempo parecía haberse detenido mientras esperaba que Nammi despertara, pero la preocupación por ella lo mantuvieron alerta, con cada segundo prolongándose en una eternidad de incertidumbre y esperanza y cuando finalmente, Nammi abrió los ojos, su mirada estaba confusa y desorientada, por lo que Luc se inclinó sobre ella, sonriendo.
— Nammi, ¿cómo te sientes? — preguntó, con alivio por solo verla reaccionar, y percatándose que solo habían pasado un par de horas, eso debía ser bueno ¿no?
Nammi lo miró con una clara expresión de desconfianza, sus cejas fruncidas en una mueca de incomprensión.
—¿Quién eres? —preguntó finalmente, sus palabras llenas de incertidumbre y temor.
El corazón de Luc se hundió, sentía como si una mano helada le apretara el pecho y sin perder tiempo, corrió hacia la puerta y llamó desesperadamente a los médicos, los cuales entraron rápidamente en la habitación, rodeando la cama de Nammi y mientras el médico principal la examinaba, el corazón de Luc parecía que se le saldría del pecho, deseaba que Nammi riera y que dijera que solo estaba bromeando, pero sabía que eso no sucedería, porque a pesar de que la conocía de muy poco, intuía que ella no era así.
—Nammi ha perdido la memoria reciente —informó el médico principal después de unos minutos. Sus palabras resonaron en la habitación como una sentencia y Luc sintió que el mundo se desmoronaba a su alrededor. La culpa y la pena lo abrumaron.
—¿Es esto algo pasajero? —preguntó Luc, tratando de mantenerse inmutable, pero no lo consiguió, su voz tembló, y se sintió miserable, pues ambos estaban frente a Nammi, Luc sentía que no podía darle un sentir de seguridad, si comenzaba a llorar frente a ella, por lo que retuvo las lágrimas, pero poco podía hacer con su voz.
—No podemos asegurarlo. Podría recuperar sus recuerdos con el tiempo, pero no hay garantías. Quizás, si su entorno es tranquilo, su mente se relaje lo suficiente como para recuperar eso que no recuerda.
Cuando los médicos se retiraron, Luc se quedó solo con Nammi. La habitación parecía más fría y silenciosa que nunca. Nammi lo observaba con cautela, sus ojos llenos de preguntas sin respuesta, hasta que Luc se acercó lentamente, y se sentó a su lado.
—Nammi, dime, ¿qué es lo último que recuerdas? —preguntó suavemente, intentando esconder la desesperación en su voz y Nammi suspiró, mirando sus manos.
—Recuerdo que trabajo como enfermera en el hospital de Chicago, el cual no es este, y que por las noches soy mesera en el club El Infierno, estoy juntando dinero para ir a Paris a estudiar diseño… no lo tomes a mal, pero creo que debería llamar a Valentina, en verdad, no se quién eres y … — la voz se le quebró, tenía miedo, y no sabía a qué, y fue cuando Luc le tomo la mano, la calma la embargo como solo le sucedía cuando estaba con los reyes de Chicago, entonces, supo que si conocía a Luc, aunque no lo recordaba, era evidente que su cuerpo no era ajeno a él. — ¿Quién eres? — pregunto viendo los oscuros ojos de Luc, si, se les hacían familiares, todo ese hombre se le hacia conocido y fue cuando Luc vio en sus palabras una oportunidad, una forma de protegerla del estrés que podía poner en riesgo su vida. Decidió, aunque con dolor en su corazón, cambiar parte de su pasado para ofrecerle una vida más tranquila a Nammi, al menos por un tiempo.
—Nammi… —dijo con voz suave, deseando que él también pudiera perder la memoria, porque la cordura sentía que la había perdido hacía mucho tiempo. —. Trabajabas en el club El Infierno... allí fue donde nos conocimos. Eres mi novia.
Los ojos de Nammi se agrandaron por la sorpresa y la confusión y Luc sintió una punzada de culpa, pero sabía que esto era lo mejor para ella.
—Sé que esto es difícil de comprender —continuó Luc—, pero te prometo que estaré aquí para cuidarte y protegerte. No tienes que preocuparte por nada más.
Nammi lo miró, luchando por procesar la nueva información. La incertidumbre y el temor seguían presentes en su mirada, pero Luc le ofreció una sonrisa llena de amor y determinación.
—Confía en mí, Nammi. Haré todo lo posible para que estés bien —dijo, tomando suavemente su mano.
Con el tiempo, esperaba que Nammi pudiera recuperar sus recuerdos, pero hasta entonces, Luc estaba decidido a ser su refugio, su lugar seguro en un mar de confusión.