EL TATUAJE

1029 Words
  Le acarició de nuevo el cuerpo y cuando levantó el borde del vestido para acceder a su tersa piel vió algo en su muslo. Ella se dio cuenta y quiso taparlo con su mano. Estaba sonrojada... —No mires, por favor...—le dijo en susurros. Sus ojos verdes escudriñaban ansiosamente aquella zona jamás antes explorada, así que sin prestar atención a los jadeantes ruegos de Daira insistió y le apartó la mano con la que ella tapaba algo mientras ella desviaba la mirada, tratando de evitar que él viera sus ojos. Él se agachó a mirar de cerca. Era un pequeño tatuaje...y decía "Danny"... La sorpresa era grande y los ojos de Danny viajaban desde su rostro hacia ese lugar, era increíble la mezcla de sensaciones que tenía.   Daira empezó a llorar nuevamente sin poder creer que le estaba pasando eso. Jamás imaginó que se cumpliría lo que tanto había soñado, nunca pensó que él vería ese tatuaje. El amor de su vida solo estaría con ella en sus sueños más remotos y alejados. Cuando se lo hizo, había perdido las esperanzas de conocerlo, fue precisamente aquel día del anuncio que se alejaba de la música. El mismo día que derramó millones de litros de lágrimas, fue una despedida y un homenaje a su hombre ideal, sería una manera de llevarlo siempre con ella. Lo había decidido aquella mañana en la que se subió a un taxi en una esquina y el hombre sin cabellos le cedió el lugar, el mismo día que Danny publicó la foto recién salido de bañarse y rememoró la misma imagen que tenía de él el día que se encontraron en su habitación, cuando sintió arder su piel. Y ahora aquel estaba aquí, sin poder creerlo y en ese mismo instante besaba con ternura su muslo. Era imposible evitar que todas las emociones se vinieran juntas. Deseo, paz, nostalgias, amor, todo en un licuado perfecto que se conjugaba para hacerla sentir como jamás sintió.       Se desnudaron en silencio, él pasó sus ojos por todo su cuerpo. Ella solo estaba con la mirada gacha, sin saber como actuar. Le tomó las manos e hizo que se las pasara por su cuerpo, sabía que debía darle la confianza para que ella se relajara y se dejara llevar. El rubor de sus ojos y la mirada gacha le daban señales de que no había hecho esto antes. Su timidez extrema provocaba emociones tremendas en Danny. Luego hizo que tomara su m*****o erecto. Daira miró hacia otro lado tratando de evitar los ojos llenos de fuego de él. Luego la tocó suavemente encima de la ropa interior hasta que supo que estaba lista. Le quitó la prenda que estorbaba y empezó a acariciarla suavemente. Ella hizo un ademán de alejarlo pero él siguió con un ritmo más rápido hasta que ella se sintió mojada. —Eres hermosa, Daira —le susurró al oido —y eres solo mia...   La acostó suavemente en la cama de espaldas mientras ella intentaba cubrirse con sus manos. Él se las tomó y las levantó hacia arriba y atrás, atrapando bajo su cuerpo el trémulo cuerpo de ella, a la que le costaba mantener la mirada anhelante y corrió su rostro hacia el costado.          Él la tomó y le dijo "mírame". Ella obedeció y lo vio en todo su esplendor, con su cuerpo encima de ella, los tatuajes brillaban con la luz que entraba por la ventana y tuvo ganas de tenerlo dentro de ella. Él la acarició un rato más hasta que sintió que estaba lista. Se abrió paso primero con los dedos para luego penetrarla suavemente, mientras le decía al oído: —Tranquila, mi amor. Será incómodo solo un momento, relájate y déjate llevar. ¿Me amas? —le preguntó con la intención de que se sintiera bien con la invasión. —Si, Danny, te amo —fue el permiso que necesitaba para introducirse de lleno en aquel cuerpo que había estado presente en sus pensamientos a cada momento atosigándolo y sin dejarlo dormir por las noches.  Avanzó despacio, ella gimió de dolor y se quedó pensando en lo que seguiría. Él quedó quieto un momento, para darle tiempo a que se acostumbrara a su presencia. Luego empezó los movimientos lentamente.    —¿Estás bien? —le preguntó mientras su mirada estaba clavada en sus bellos ojos verde-miel que tanto habían llamado su atención desde el primer momento que la vio. Ni en sus mejores planes esto habría ocurrido, salió sin planearlo. Por supuesto que la había elegido para casarse pero la juzgó mal, pensó que con el dinero que le ofertó sería suficiente para que firmara y se largara de su vida para siempre. Ni aunque alguien le hubiera dicho que se enamoraría perdidamente de la muchacha que cantaba maravillosamente lo hubiera creído. Ni siquiera creyó cuando su inteligente amigo le dijo que ella era virgen. Y aquí estaba, comprobando, sintiendo, explorando.         Ella le contestó con un gemido de locura. Entonces aprovechó para moverse más rápido dentro de ella, hasta que antes explotar de pasión, le dijo: — Daira mírame...—su mirada verdosa era intensa, tanto que lanzaba destellos que iluminaban la habitación casi en penumbras.       Ella con los ojos llenos de amor lo hizo, intentando mantener la cordura en ese momento de locura y pasión que la llenaba por completo. "Con que esto se siente amar", pensó para sí misma. Y entendió por primera vez a su pobre madre, enamorada para siempre del mismo hombre sin poder quitar su recuerdo de su mente y seguramente de su cuerpo. Daira sería capaz de amar a este hombre por el resto de su vida y sin dudas, la historia se repetiría una y otra vez. —Te amo —le dijo él aun sin comprender la magnitud de sus sentimientos. Era algo que lo sobrepasaba, algo tan sublime como las letras de sus canciones. Cientos de frases se le venían a la mente, las cuales podía plasmar en papel pero no se parecería en nada a lo que realmente se sentía. Era difícil poner en palabras lo que se sentía.       Juntos alcanzaron el c****x mientras ella gritó su nombre..."Danny".
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