El rugido de las béstias

1087 Words
A pesar de la tormenta interna que se arremolinaba en mi pecho, traté de ignorar el temor creciente. No quería pensar en lo que podía estar a punto de suceder. Pero el mundo tiene una forma cruel de obligarnos a enfrentar la verdad… aunque no estamos listos. Un rugido profundo, gutural y ensordecedor cortó el aire nocturno. Las ventanas del salón vibraron. Un grito ahogado surgió entre la multitud de alfas, cargado de pánico. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Laisa se agitó dentro de mí, alerta, con los sentidos encendidos. Lista para atacar. Para defendernos. — ¿Qué fue eso? —pregunté, alarmada. Aidan ya estaba de pie. Sus ojos brillaban con un fulgor dorado, inquietante. Su cuerpo se tensó. Algo dentro de él había despertado. Su lobo estaba tomando el control de el. —Nos están atacando —dijo, la voz baja, peligrosa. Sin más palabras, se lanzó hacia la puerta que conducía al exterior. Lo seguí, impulsada por una mezcla de miedo y adrenalina. Una parte de mí, la más instintiva, sabía que este ataque no era casual. Que estaba ligado a Gabriel, al compromiso... y a todo lo que Aidan acababa de revelarme. Al salir, el aire se volvió más denso, pesado. Las sombras bajo los árboles parecían moverse con vida propia. Los rugidos continuaban, acompañados por gritos de guerra y el sonido inconfundible de cuerpos transformándose. La calma se había terminado. La noche se convertía en un campo de batalla. Aidan no se detuvo. Se quitó la chaqueta en un solo movimiento y, ante mis ojos, su cuerpo cambió. Huesos crujieron, músculos se expandieron. Su forma humana se deshizo, dejando paso a una criatura majestuosa, de pelaje oscuro y ojos dorados encendidos de furia. Un lobo, sí. Pero no como los demás. Más salvaje y mucho más grande de lo normal. Me quedé paralizada. Lo que tenía frente a mí no era humano, ni completamente bestia. Era otra cosa. Algo que ya había intuido, incluso antes de saberlo. -¡Sofía! —bramó Aidan. Su voz, deformada por la transformación, seguía siendo clara—. ¡Corre! Obedecí sin pensar. Giré y eché a correr, Laisa empujando con fuerza desde dentro. Pero algo me detuvo. Un nuevo estruendo. Y una figura emergió de las sombras, veloz como un rayo. Gabriel. Su forma de lobo era inconfundible: pelaje plateado, ojos que ardían con rabia. Al principio pensé que venía por mí. Pero su mirada se desvió hacia los atacantes. —¡Gabriel! —grité, pero no me escuchó. La tensión se disparó. Los atacantes surgieron por fin de entre los árboles. Eran lobos... pero deformes, desordenados y sucios. Sus ojos ardían con rencor. Renegados. Lobos sin manada. Los lobos con vínculos rotos. Aidan cargó contra ellos con una furia letal, sus movimientos precisos y veloces. Gabriel también combatía, aunque lo hacía desde otra dirección. Ambos, cada uno a su manera, luchaban por proteger algo. ¿A mí? ¿A la manada? ¿A sí mismos? Y entonces la vi. Una mujer entre los renegados. Cabello claro. Ojos llenos de rabia. Se movía con una gracia letal, casi hermosa. Elianne. No se había transformado, permanecía con su forma humana. El mundo se me desmoronó un poco. ¿Qué hacía ella… con ellos? No podía procesarlo. Mientras Aidan y Gabriel luchaban como tormentas vivientes, yo solo podía pensar en ella. En la traición en sus ojos. En la verdad que no entendía. Aidan derribó a un renegado, pero uno de ellos logró herirlo. Una garra le abrió el costado izquierdo. Retrocedió con un gruñido feroz, pero no cayó. No se detuvo. Mi loba rugía dentro de mí, exigiendo acción. Pero yo seguía congelada. Entonces, Gabriel apareció junto a mí. Su mirada había cambiado. No había tiempo para palabras. Solo para sobrevivir. —¡Sofía, corre! —gritó, transformado de nuevo en humano. Algo en su voz me hizo querer seguirlo. Confiar. Pero antes de que pudiera moverme, Aidan se interpuso, rugiendo con rabia. —¡No te acerques a ella! —su voz era un golpe seco, llena de fuego. Gabriel y Aidan se enfrentaron. Dos fuerzas opuestas. No solo por la batalla. Por mí. —Ella no es tuya para protegerla —escupió Gabriel, los celos latiendo en cada palabra. Aidan no cedió. Aunque herido, se mantuvo firme, desafiante. Su mirada hacia Gabriel era de guerra. Yo estaba en el centro del huracán. La conexión con Aidan, la atracción hacia Gabriel... todo se desbordaba. Y no quería admitir que no podía elegir. No aún. Un rugido de los renegados me obligó a reaccionar. Uno se abalanzó hacia mí. -¡Sofía! —gritó Aidan, y su cuerpo fue una sombra veloz, derribando al atacante con una furia descomunal. Corrí. Me adentré entre los árboles, los ruidos de la batalla detrás de mí. Y entonces, lo sentí. Aidan estaba a mi lado otra vez, en forma humana, jadeando. —¡Vamos! —urgió, tomándome de la mano. Nos internamos por un sendero oculto. Atrás quedaron rugidos, gritos y caos. Pero todo desapareció cuando él me miró. Sus ojos dorados, ardiendo de emoción contenida, me quemaron y me helaron al mismo tiempo. —Sofía —susurró—. No te alejes de mí. Sus palabras me atravesaron. Algo en él me llamaba con una fuerza imposible de ignorar. La misma que sentí cuando lo conocí. La misma que me perseguía desde entonces. No lo entendía. Pero lo sentí. Él dio un paso más cerca. —Lo que hay entre nosotros no es simple. No te dejaré sola en esto. Su mirada tenía una vulnerabilidad que me desarmó. Él también estaba luchando... igual que yo. Un estruendo me hizo girar. Los renegados nos habían seguido. —¡Aidan! —grité, pero él ya se estaba transformando de nuevo en lobo. Una vez más, la criatura emergió. Majestuosa. Feroz. Y esta vez, no fue miedo lo que sentí. Fue admiración… y orgullo. Aidan se lanzó contra los renegados con la furia de una tormenta. Y mientras lo veía pelear, supe que la conexión entre nosotros no era una ilusión. Pero la culpa me tocó como una ola helada. ¿Qué pasaba con Gabriel? ¿Con mi compromiso con la manada? Todo se desmoronaba. Gabriel seguía luchando a lo lejos. Elianne había cruzado una línea. Y yo… estaba dividida. Y mientras Aidan me miraba en medio del caos, supe que ya no podía volver atrás. Estaba atrapada entre dos mundos. Y ninguno de ellos era lo que parecía.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD