CAPÍTULO 0: OLVIDÓ.
Doloroso olvidó
— Papi, ¿puedo ir a jugar? — pregunto la pequeña de tan solo cuatro años de edad.
— Ve y no molestes — hablo el hombre ya harto de la situación.
— No iré muy lejos, lo prometo — dijo la pequeña, para después ir a correr dónde se encontraban los demás niños jugando.
El hombre se quedó lejos de el área de juegos, una idea pasaba por su mente, pues justo ahora esa niña era un obstáculo para él.
— Tranquilo, solamente piensa — dijo intentando controlar sus impulsos.
Por otra parte, la pequeña jugaba gustosa con sus nuevos amigos, era muy dulce por lo que rápidamente encontraba amigos, era linda y aunque a veces tímida, cuando quería algo intentaba hacer lo posible por conseguirlo de una manera muy dedicada.
Los recuerdos de hace más de un año vinieron a la mente del hombre, las cosas se habían complicado ante él abandonó de su ex pareja, los recursos económicos eran muy bajos.
Por lo que mantenerla era una cosa muy difícil, su único escape era dejarla justo ahora, más sabía que eso no era correcto, algo podría pasarle y no quería correr ese riesgo.
La tarde callo, de una manera estresante y agotadora, el pobre hombre caminaba sin rumbo alguno con la menor, ambos tenían sueño y hambre, no habían comido en toda la tarde, pues el hombre no cargaba ni una moneda en sus bolsillos.
— Todo estará bien, todo estará bien — se repitió una y otra vez así mismo, aun cuando al ver a la pequeña con sueño y frío en medio de la noche, su corazón se apretó de una forma indescriptible, suspiró con cansancio y la tomo en sus brazos.
— Todo estará bien — dijo acurrucándola y dándole calor.
Con pesadez, continuo el camino a la vieja casa abandonada, quedaba muy alejada a las personas y aunque estuviera sucia y con algunas partes de ella acabada, era un buen lugar para pasar la noche, a menos que lloviera.
Con mucho cuidado entro, el temor de que todo se cayera con un solo paso en falso era aceptable, pero el temor de estar en algún sitio al aire libre a la vista de gente que podría hacerles daño era mayor.
Pues, aunque en las calles no hubiera casi gente, la poca que había siempre estaban no por algo bueno, sino para molestar a vagabundos o simplemente "divertirse" con ellos, que para serles sinceros, nada de eso era bueno, ¿quién disfrutaría hacerle daño a alguien indefenso?, la respuesta era clara, solamente aquellos que no tenían corazón o simplemente una moral aceptable.
Pero en este mundo todo era válido, no importaba si tenías moral o no, o al menos casi siempre, pero quitando aquello lo único que podía comprar la moral era algo creada por el mismo mundo, el cual se encargaba de acabar con aquella paz que decidieron corromper, el dinero, una muy fuerte cantidad podría doblegar el alma de cualquiera, pues con la vida que llevábamos muchos, siempre se buscaba la forma de tener dinero y no pasar hambre.
El dinero, me había quitado la posibilidad de ser completamente libre, me había traído muchos problemas, había experimentado lo que era no tener algo propio y que incluso mi alma le pertenecía a alguien que con tan solo unas monedas me tendría a sus pies, al igual que me había quitado algo más, algo que para mí era lo único que me ayudaba a sobrevivir en este mundo, el amor.
Si, el amor, más aquello había quedado de lado cuando ella decidió irse y dejarme, el dinero era algo inalcanzable para mí, pero ella lo pudo conseguir de una manera a la cual desconocía. Sin embargo, sabía bien una cosa, no podía con tanto, mi amor había caído incondicional y ella se había aprovechado de ello.
La ruptura era algo estresante y dolorosa, una combinación no muy bueno, pues debería tener la cabeza fría y despejada antes de hacer algo, pero la cordura no estaba, es como si se hubiera tomado vacaciones, sin pensarlo mucho los recuerdos de algunas vacaciones en familia vinieron a su mente.
Familia, el recuerdo volvió como una tormenta e hizo plantearse una idea que antes para él no era ni siquiera aceptable en aquellos tiempos, pero eso fue en el pasado, ahora la pregunta rondaba como cuando el león acosaba a su presa. ¿Acaso habrían sido en realidad una familia?, ¿O todo había sido una farsa desde el principio?.
Algo no cuadraba, se supone que eran felices, todo estaba en tranquilidad y ahora parecía que esa tranquilidad había sido despojada con agresividad de un momento a otro.
El dolor era más que cierto, estaba viviente e intenso como el mismo fuego, la desesperación volvió, todo lo de hace unas semanas, los sentimientos encontrados, los reprimidos, todos, absolutamente todos se juntaron y armaron un torbellino de emociones, todas juntas amenazaban con destruir la poca cordura que el hombre llevaba de la citación, entonces en un momento dónde todos los sentimientos estaban reprimidos, él no pudo contenerlos, lágrimas salían de sus ojos sin poder controlarlo, su corazón se aceleró como si estuviera corriendo por su vida a una gran velocidad, sus puños se contrajeron ante la presión causada, las venas se marcaron por lo mismo, sus dientes se apretaron conteniendo un grito que si saliera espantaría a todo aquel que lo escuchará.
La mente se nubló más de lo que estaba, sus pies recibieron una orden no dada por su propia cuenta y sin poder evitarlo, el hombre ya se encontraba lejos de aquel lugar.
La furia fue culpable al igual que el miedo, nada podía hacer, las emociones estaban ahí y su mente había decidido borrar todo dato importante, lo único que estaba aún era que necesitaba sentirse bien, lloro en silencio, en medio de la calle, de la oscuridad y el viento que arrasando con fuerza las hojas de los árboles que habían caído, incluso tumbaba algunas, al igual que arrasando con algunas botellas de plástico bacías.
La soledad era notable, hasta que después de un tiempo, quizás una media hora un sonido lo saco de su burbuja, un auto se dirigía por el camino en el que se encontraba él, sin prestarle mucha atención continua en la banqueta, acurrucándose, pensando que si no se movía nadie lo miraría y así fue, pues las personas que iban en el auto iban borrachas, dirigían a toda velocidad por la carretera como si no hubiera un mañana, sin mirar atrás o algún otro lado, pues estaban en una burbuja que dudosamente podían dejar.
Tiempo después unos hombres de aspecto poco agradable llegó a él, los hombres habían estado a una distancia demasiado alejada, pero lo habían visto todo este tiempo y hasta ahora se habían atrevido a llegar a él.
— Toma — dijo uno extendiéndole una botella que parecía algún alcohol raro.
Lo tomo con cuidado y lo examinó, primero lo olió, el olor fue fuerte, demasiado que hizo una mueca rara.
— ¿Para qué? — pregunto el hombre confundido.
— Lo necesitas, está más que claro — respondió el otro hombre mientras fumaba un cigarrillo y expulsaba el humo, dejando que el aire le hiciera compañía en su viaje.
No dijo nada y sin más tomo con urgencia, los dos hombres no lo miraron, estaban demasiado concentrados en ellos mismo como para prestarle atención.
— ¿Puedo? — hablo el hombre preguntándole al que tenía el cigarrillo en las manos, había dejado de tomar la botella y ahora se sentía de alguna manera relajante.
— Todo tuyo — dijo el hombre extendiéndole el cigarrillo que se encontraba a la mitad.
Y así se la paso, tomando y fumando con dos desconocidos toda la noche, sin importarle nada más, solo la calma que le daba aquello.
Para así poder olvidar todo aquello que le atormentaba, al menos por ahora.