Secretos.

1136 Words
‹‹ Julián ›› Son las seis con cuarenta, el sonido ensordecedor de mi alarma me saca de mi sueño profundo. - ¡Mierda! Se me hizo tarde - exclamo mientras salto de la cama, me pongo el uniforme del colegio y salgo corriendo de mi casa - ¡Vaya forma de comenzar mi semana - mascullo - necesito un taxi - comienzo mi búsqueda sin resultados, cuando voy a mitad del camino, mi reloj marca las seis cincuenta y cinco, sólo tengo cinco minutos para llegar al colegio. Me las arreglé como pude para llegar apenas; por suerte, el profesor no había entrado al aula. Entro al salón y reparo que unos ojos penetrantes me observan, no es necesario mirar, sé quién es mi observador. Me recuesto en mi butaca y recobro el aliento, parece que esa mirada intensa es cada vez más fuerte y, después de unos segundos, ya no la siento. La interrogante en mi cabeza sobre la razón por la cual me miraba comenzó a crecer. La noche anterior, apenas logré conciliar el sueño por pensar en lo que pasó con él.  ‹‹ Ritsu. ›› Llegué a la escuela diez minutos antes y, sin darme cuenta, mis ojos comenzaron a buscarlo. Me siento en mi pupitre y veo como los minutos pasan y él aún no llega, comienzo a preocuparme, no lo he visto ni he hablado con él desde que se marchó el domingo - y ¿Si algo paso? - murmuro para mí mismo. La primera clase está apunto de comenzar y no hay señales de él; sin remedio alguno, el primer profesor entra al aula. No pienso en lo que hago, cuando me doy cuenta estoy justo al lado del escritorio del profesor. - Bu, buenos días (¿Qué estoy haciendo?) um, como usted sabe, soy nuevo en el aula, la directora me dijo que a cada docente debo pedirle las tablas de evaluación para ponerme al día con el sistema y modo de trabajo de cada uno de ellos, entonces quería saber si usted me puede proporcionar las que corresponden a esta materia... - Exactamente no sabía que estaba haciendo, pero pensaba que quizá tenga que conseguirle tiempo, él no tardará en llegar. - Buenos días, claro, déjame ir por ellas, las dejé en la dirección - suspiré ante la rápida respuesta y sobre el hecho de que no me haya hecho más preguntas - Um, si. El profesor toma sus cosas y sale del aula, al parecer fui capaz de darle algo más de tiempo. Regreso a mi pupitre y no pasan más de treinta segundos cuando él llega - parece agitado lo que me hizo preguntarme si algo habrá pasado ¿Estará bien?, no puedo apartar la mirada, la curiosidad me invade, lo veo moverse a través del salón hasta que llega a su asiento; lo repaso con la mirada, una y otra vez. Me doy cuenta de eso ¿Qué estoy haciendo? Se dará cuenta si sigo viéndolo de esa manera y, rápidamente, aparto la mirada. Las horas pasan y el descanso al fin llega; Julián, Yato y yo, nos dirigimos a dónde se encuentran los demás, esta vez, traje yo mismo mi almuerzo. - eh, chicos - saluda Yato. - ¡Hasta que llegan! - exclama Rica. - Vamos, siéntense - dice Lewis mientras Sam señala los lugares al mismo tiempo. Todos tomamos nuestro asiento y yo, trato de alejarme lo más posible de Julián, aun no sabiendo el porqué, así que tomo el lugar disponible junto a Ray, el parece no notarlo, a decir verdad, ha estado muy distraído desde que lo conocí, sin embargo, no parece ser su forma de actuar normalmente, al menos eso es lo que percibo.  - Eh, Ray - dice Lewis con un tono preocupado -¿Estás bien? - continúa. Ray parece no escucharlo y la pregunta recién hecha me confirma que a él, algo le pasa, no sé si tengo el derecho de preguntar qué es lo que le sucede, pero quiero poder ayudarlo. Le doy unos pequeños toques y le señalo a Lewis mientras le repito la pregunta. - ¿Eh? - dice Ray al sentir mis toques. - Dice Lewis que si estás bien - le susurra.  - Ahh, sí, lo estoy, no tienen de qué preocuparse - responde tranquilamente. Lewis parece no creerle, pero tampoco insiste, por el contrario, yo le insisto un poco más. - Ray - le susurro mientras le doy pequeños golpecitos para llamar su atención. - ¿Qué pasa? - me pregunta. - ¿Puedo hablar contigo? - le pregunto cautelosamente. - Claro, ¿Ahora? - dice sorprendido por mi repentina pregunta. - Sí, ahora, de preferencia, en un lugar privado. - Bien, sígueme - Ray se levanta y me hace señas para seguirlo. - En un momento volvemos - informo mientras sigo de prisa a Ray. Caminamos un momento hasta que llegamos a una zona desolada de la escuela, aprovecho el momento y comienzo con mi diálogo. - Ray, ¿Estás seguro que estás bien? - le pregunto con miedo de que me reclame por meterme en su vida - entiendo si no quieres decirme, después de todo, sólo nos conocemos algunos  días. - Ritsu, hay cosas que deben quedarse como secretos por el bien de los demás - me dice con tono frío, pero tranquilo y ligeramente cariñoso - y a veces por el bien propio - dice en voz baja. Tomo tiempo antes de responderle y por fin logro articular las palabras. - Sí, pero en ocasiones, contarlos también pueden ayudar al bien propio, guardar las cosas pueden ser dañinos para la salud, Ray. El se queda en silencio. - Puedes contarlo, si no a mí, a alguien más ¿Qué tal Lewis? Parece que se llevan bastante bien - le digo, su expresión parece tornarse triste, él baja la vista y luego responde. - No puedo... No puedo decirle a la persona por la cual estoy así - me dijo mientras desviaba la mirada - Okey, tu ganas, después de todo, si quiero contarle a alguien; no pareces una persona que anda divulgando el secreto de los demás, ¿Sería raro si te digo que confío en tí? - me dice mientras me mira a los ojos. - No - le digo mientras muestro una ligera sonrisa - puedes confíar en mí. - Bien - Se toma unos segundos y luego continúa. - Yo... - su voz se vuelve temblorosa, entonces hace una pausa. Sea lo que sea que Ray está ocultando, lo lleva atormentando por mucho tiempo, tanto que parece estar en su límite. Quizá sea mi imaginación, pero los sentimientos de Ray desbordan de su interior como un río y flotan en la atmósfera como partículas en el aire.
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