Sentimientos encontrados, Ritsu.

1303 Words
Hoy, debido a la tormenta, Julián se quedará a dormir en mi casa, estoy algo nervioso, él es mi primer amigo aquí, aunque dormiremos en habitaciones separadas, esto cuenta como noche de chicos ¿No?, Nunca tuve una noche con amigos; ahora él se encuentra en la ducha, mientras tanto yo preparaba la cena; en esos momentos quería que el tiempo se detuviera, estaba feliz, siempre estaba solo, mi hermana trabajaba la mitad del tiempo y, la otra mitad, lo ocupaba en la escuela, ésta era la primera vez después de mucho tiempo que compartía la mesa con alguien más. Julián salió de la ducha y ambos cenamos, yo estaba callado, pero en realidad, no sabía de qué hablar, no sabía cómo entablar una conversación con Julián, después de todo, sólo llevamos un día de conocernos. Así transcurrieron los minutos, entre una y otra pregunta que él me hacía, unas más incómodas que otras, pero estaba feliz de que las hiciera. Terminamos de cenar y Julián se ofreció a lavar los platos, mientras tanto, yo me dirijia la ducha, una vez ahí, cerré la puerta, me desvesti y dejé caer el agua caliente sobre mi piel, ¿Cuándo fue la última vez que me sentí tan cálido? Sato emana una calidez de la cual, es casi imposible negarse, quisiera quedarme cerca de él más tiempo, pero algún día tendré que volver, cuando mi situación en Corea se aclare, tendré que volver, no quiero pensar en eso, no ahora. Los minutos transcurrieron, el agua acariciaba mi cuerpo con tanta delicadeza que no quería salir de ella, al terminar, me dirigí hacia la habitación en la cual Julián se quedaría a dormir. - Julián, por aquí - le llamé - lamento el desorden, todavía estoy desempacando - dije mientras él se acercaba. - No, está bien, gracias por dejar que me quede esta noche - me respondió con tranquilidad. - No es como que tengas opción, la lluvia cada vez es más fuerte - le dije mientras miraba mi desordenada habitación, habían tantas cajas que apenas podía caminar, sin embargo, quedaba suficiente espacio para poder dormir. - Calentaré agua y la dejaré en la cocina, si te da sed después, puedes beberla, puedes utilizar cuánto quieras mientras estés aquí, esta es tu casa, ¡Ah! Y Julián, los zapatos, hay que dejarlos en la puerta - Lo miré un poco desconcertado, ¿cómo es que podía entrar con sus zapatos puestos, metia la suciedad y los gérmenes del exterior... Su acción sólo me hizo preguntarme si aquí eso era normal. - Sí, lo siento, no me acostumbro del todo, los dejaré ahí - me responde con vergüenza. - Sí, en la puerta hay unos zapatos para andar en casa, dame los tuyos, los llevaré y te traeré otros - le digo mientras me alejo sin apartarle la vista. - ¡¡Oye!! - apenas alcanzó a oír la última palabra y, antes de poder reaccionar me encontré pegado a Julián, él me tomó de la cintura y me dio la vuelta, cuando pude darme cuenta de lo que había sucedido, ambos estábamos tumbados en el piso - ¡Oh no! ¿Se habrá lastimado? No abre los ojos, ¿Qué hago? Julián - pienso para mis adentros mientras busco alguna reacción en su rostro, cuando de repente, abre los párpados y su mirada penetrante se choca contra la mía - ¡Badum! ¡Badum! ¡Badum! fue el sonido que hizo mi corazón en ese momento, se acelera y no puedo dejar de mirarlo, él aparta la vista, lo cual me da una señal de que, en la posición en la que estamos, él se siente incómodo. - ¿Estás bien? Eres muy torpe, mira por dónde caminas. - me dice, me levanto tan rápido, que incluso yo mismo me sorprendo de la rapidez de mis movimientos. - ah, um, si, e-estoy bien, ¿Y tú? ¿No te lastimaste? Es mi culpa, debo prestar más atención. - apenas logro articular las palabras, mi corazón parece que se saldrá de mi pecho, ¡quiero ir a mi habitación rápido! - Tienes razón, es tu culpa, suerte que eran las cajas con ropa y no la de "objetos punzantes" - esas palabras hacen que regrese a la realidad y recuerdo cuál era mi propósito antes de la caída. - Si, bueno, te traeré los zapatos. - le digo mientras busco tambaleante mente la manija de la puerta. - Sí - me responde con una voz suave. Salgo de la habitación y corro hacia la entrada, tomó el par de zapatos y regreso tan rápido como puedo, entro y salgo de la habitación y me dirijo hacia mi cuarto, abro la puerta y la cierro con fuerza, una vez dentro, me aparrago en ella y me dejó caer al piso, con el corazón alborotado y los pensamientos corriendo rápido por mi mente - ¡¡Ding!! ¡¡Ding!! - el sonido de mi teléfono sonando me saca de mis pensamientos, me dispongo a responder, es mi hermana. - ¿Noona? - ¿Ritsu?, Lamento no haberte llamado antes, estaba ocupada con lo de tu caso, además con la universidad y el trabajo - Noona siempre se preocupa tanto por mi, la extraño.  - No te preocupes, ¿Có-cómo estás? - trato de que las palabras salgan de mi boca. - Ritsu, ¿Te encuentras bien? Tu voz está temblando, ¿Qué pasó? - Me dice con una voz tranquila, pero preocupada. - Estoy bien, no te preocupes por mí, noona, ahora no puedo hablar, lo siento, te hablo mañana - me apresuro a decir para cortar la llamada. - oh, mmm, está bien, hablamos mañana. - Sí - cuelgo el teléfono y regreso a la realidad, no puedo evitar el hecho de que por un momento, mi corazón latió tan fuerte por Julián. . . . No puedo conciliar el sueño, las imágenes de ese momento regresan a mi mente y mi corazón se acelera nuevamente - tengo que dormir, dejar de pensar en esto, le estoy dando tantas vueltas, fue sólo una caída ¿Qué más pudo significar? Ritsu, tranquilízate, deja de pensar tanto y sólo actúa como si nada pasó - me digo a mi mismo, tomo un té tranquilizante y me voy a la cama. Me despierta el sonido ensordecedor de mi alarma, ya es domingo, los recuerdos de la noche anterior siguen vívidos - tengo que dejar de pensar en eso y apurarme a hacer el desayuno, Julián se levantará pronto - pienso mientras me cambio; comienzo a hacer el desayuno, mientras tanto, tranquilizó mi mente y me prometo a mi mismo actuar con tranquilidad y simular que nada pasó en su habitación y en mi habitación después. Al darme cuenta, él ya había llegado al comedor - ¡Actúa con normalidad, Ritsu!, Tengo que saludarlo - me digo a mi mismo. - Buenos días Julián, preparé el desayuno, puedes comer todo lo que quieras - pronuncio mientras calmo los nervios que se producen al verlo. - Gracias, después de desayunar, me iré a casa, mi madre debe estar preocupada - me dice, está tan tranquilo, al parecer era el único dándole vueltas, si, tengo que calmarme, no paso nada. - Si, ten, come. El desayuno fue tranquilo, al terminar, Julián recogió sus cosas y se dispuso a irse. - Gracias, por dejar que me quede. - No, es lo menos que pude haber hecho, después de todo fue mi culpa que no pudieras regresar - Pronuncio - gracias a ti por acompañarme a comprar lo que necesitaba. - Bueno, me tengo que ir, nos vemos luego, ¡gracias! - después de pronunciar esas palabras, Julián se alejó y sólo me quedé mirándole la espalda, mientras él se alejaba cada vez más.
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