El sonido de mi teléfono me despierta el sábado por la mañana, exactamente a las siete con treinta minutos.
– ¿Quién rayos me despierta a esta hora un sábado? - en la pantalla de mi teléfono, se plasmaba un número desconocido, no suelo contestar el teléfono cuando son esta clase de números, pero está vez fue diferente, algo en mi me impulsó a responder, quizá fue el hecho de que quería saber quién fue el que perturbó mi sueño.
- Bueno, ¿Quién habla? - Pregunté, una voz pacífica se escuchó al otro lado de la línea.
– ¿Hola? ¿J-Julian? Um... Soy, soy Ritsu, ¿Me recuerdas?
– ¿Eh? ¿Ritsu? - claro que lo recuerdo, como podría olvidarlo - Ritsu, ¿Qué pasa? ¿Cómo obtuviste mi número? ¿Qué necesitas a esta hora? - mi voz cansada y soñolienta se dejó escuchar.
– Lamento si te desperté, sólo que, bueno, yo, quería pedirte ayuda y tu número, se lo pedí a Rica, ayer antes de entrar al salón me dió su número.
– ¿Ja? ¿Ayuda? ¿A mí? - así que tenía el número de Rica y, en vez de pedirme mi número, se lo pidió a ella.
– Si, les dije a los otros chicos también.
– Bueno, después de todo ya estoy despierto ¿En qué te puedo ayudar?
– Como ya sabes, soy nuevo aquí y necesito comprar ciertas cosas para mi nueva casa, pero no conozco la zona, me preguntaba si podrías acompañarme a comprarlo.
– Bueno qué remedio, está bien, ¿Dónde y a qué hora? - dije después de pensarlo unos segundos.
– Acordamos vernos en el centro a las ocho treinta, pero, yo... No sé dónde queda el centro del pueblo - lo último lo dijo tan bajo que casi no pude escuchar, ahí me di cuenta de lo avergonzado que él estaba.
– Bien, bien, iré por ti a las ocho con veinte minutos, más te vale estar listo a esa hora, ¿escuchaste Ritsu?
– ¡¡¿Eh?!! ¡¡SI!! ¡Estaré listo!
– Bien, tengo que colgar.
– Nos vemos luego…
Me vestí lo más rápido que pude, tomé mi abrigo y salí de casa, mamá todavía estaba dormida, así que le dejé una nota pegada en la nevera, tomé un taxi y me dirigí a su casa.
Cómo siempre, parecía una casa demasiado desolada, como si nadie viviera ahí, toqué el timbre y Ristu salió. Llevaba unos converse como calzado, con un pantalón n***o y la camisa metida; tenía un abrigo que le llegaban hasta las rodillas, el conjunto combinaba de maravilla, pero era muy llamativo para un pueblo como este, no pude evitar sonreír, era obvio que no tenía ropa para encajar aquí, de lo contrario no hubiese sugerido salir de compras.
– Ritsu, será mejor que nos apuremos, ya casi son las ocho treinta.
– Sí, lo siento, me atrasé un poco.
– Vamos, tomaremos un taxi.
Saqué mi teléfono y marqué, pedí un taxi y di la dirección, esperamos en el lugar un poco hasta que llegó nuestro transporte, subimos al taxi y llegamos al centro, todos estaban ahí esperando.
– Oigan chicos, llegan tarde - la primera en quejarse fue Rica.
– ¿Pensaban dejarnos todo el día aquí? - continúa Yato.
– Vamos, chicos, no es para tanto, sólo llegaron cinco minutos tarde, no hagan tanto drama - protesta Lewis contra los quejidos de Yato y Rica.
– Gracias Lewis - dije - y lo siento, tuvimos que esperar al taxi, la casa de Ritsu no está cerca de aquí…
– Bien, ¿Qué compraremos Ritsu? - dice emocionada Sam para cambiar de tema, a ella le encantan estas cosas.
– Bueno, necesito comida, algunos platos, tazas, jabón de baño, utensilios de higiene personal y una que otra decoración, ¡Ah! Y algo de ropa, me siento algo extraño vestido así - lo dice con un tono en el cuál todos nos damos cuenta que está apenado; al mirarnos nuestras vestimentas, comparado con Ritsu, parecemos simples mortales, él parece una estrella de cine vestido de esa manera, así que todos nos miramos y asentimos a esta última parte.
– Bien, ¡Vamos! - dicen todos al unísono.
Fuimos a todos los supermercados en la zona y compramos todo lo que creímos necesario, después nos dirigimos a las tiendas de ropa cercanas para comprar algo más al estilo latinoamericano y, mejor aún, más cómodo para andar en un pueblo, cuando todo al fin fue comprado, nos llamó la atención los estruendos causados por la bóveda celeste, el cielo suena como si algo hubiese molestado al mismo Zeus.
– ¿Eh? ¿Enserio? ¿Lluvia? El pronóstico dijo que estaría despejado hoy - Se queja Rica.
– Rica, tranquila, al menos hemos terminado de comprar todo, sólo queda irnos a casa - dice Sam para calmar los humos.
– Bueno, Ritsu, nosotras ya nos vamos, fue un gusto salir contigo, hagámoslo de nuevo chicos. - Sam y Rica se alejan juntas.
– Sato, Ritsu, Lewis y yo también nos vamos, hasta luego - pronuncia Ray mientras da unos pasos.
– Si, hasta luego Julián, Ritsu, fue un honor salir contigo, deberíamos hacerlo mas seguido - Dice Lewis, después ambos se alejan mientras el cielo sigue rugiendo cada vez más fuerte.
– También me tengo que ir, mis padres me quieren en casa de inmediato, hasta luego chicos - Yato se aleja mientras responde el teléfono, dejándonos solos, también me tengo que ir, pero no puedo dejarlo solo, no conoce el lugar, además yo lo traje hasta aquí, ciertamente él me invitó, pero no puedo hacer eso; sin embargo la lluvia pronto caerá y como veo las cosas, posiblemente no pare hasta mañana; doy un grito para mis adentros y me acerco a Ritsu.
– Hey, ¿Qué esperas? Vámonos, si no nos vamos ahora nos alcanzará la lluvia - Ritsu comienza a caminar en silencio detrás mío, no dijo ni una sola palabra todo el camino de vuelta.
Al fin llegamos a su casa y, justo cuando estaba apunto de irme, las gotas anuncian la llegada de la lluvia.
– ¡Maldición! - digo para mis adentros.
– Aaa.. Julián, lamento causarte inconvenientes - Escuchó decir detrás mio, se ve que la está pasando mal - puedes quedarte en mi casa esta noche si quieres, eres bienvenido - se ve tan mal que me veo obligado a tomarle la palabra, además de que no tengo otra opción.
– Bien, me quedaré, después de todo es tu culpa que no pueda regresar, sólo llamaré a mi madre para decirle que dormiré en casa de un amigo esta noche.
– E-está bien, puedes tomar un baño primero, pondré las cosas en su lugar y prepararé la cena - ¿Preparar la cena? ¿Ritsu sabe cocinar?.
– Si, está bien - digo mientras saco el teléfono y llamo a mi madre.
Después de informar que no llegaré a casa esta noche, tomé un baño de agua caliente y me dirigí a la cocina, toda la cena ya estaba servida, ¡Vaya que se veía apetitoso! Nos sentamos juntos en la mesa y comimos.
Nuevamente esa sensación de soledad invadió mi cuerpo, al imaginar a Ritsu cenando solo en este gran comedor todas las noches, me daba un sentimiento de tristeza, ¿Acaso él vivía solo? O sus padres sólo estaban fuera.
– Umm, Ritsu, ¿Tú… - titubeo un poco - tú vives solo? - pregunto con cautela.
– Sí - responde con una voz calmada y solitaria.
– ¿Y tus padres? ¿No vinieron contigo aquí?
– Ellos murieron cuando tenía siete años, sólo tengo a mi hermana y no, ella no está aquí, se quedó en Corea estudiando la universidad. - dice con una voz fría, pero tranquila.
– Lo... lo siento, no debí preguntar, fue muy imprudente de mi parte (¡diablos! Cómo pude hacer eso, ¿y si lo herí? ¿Por qué eres tan imprudente Julián?) - pensé desanimado - de verdad lo siento.
– No tienes de qué preocuparte, es verdad que no es un recuerdo agradable, pero es algo que sucedió hace ya mucho tiempo.
– Bueno, si tú lo dices; Ritsu, ¿Puedo preguntar una última cosa?
– Claro, pregunta lo que quieras.
– ¿Por qué estás viviendo aquí solo? Es raro que un extranjero menor de edad viva solo en un país que no conoce.
Justo después de terminar mis palabras, el comedor se queda en silencio por unos segundos hasta que él respondió.
– Lo siento, esa pregunta no la puedo responder, si ya has terminado tu cena, lavaré los platos.
– No, yo los lavaré - es lo menos que puedo hacer después de esa pregunta tan tonta que hice hace un momento.
– Bien, iré a tomar baño y después te mostraré cuál será tu habitación - dice mientras sale del comedor.
Mientras lavaba los platos, ese sentimiento de soledad no me dejó en ningún momento, es como si la caza misma lo emana, no, era como si el mismo Ritsu lo hiciera.
Terminé con los platos y me senté a esperar a que él volviera.
– Julián, por aquí - dice desde una habitación - lamento el desorden, todavía estoy desempacando - dice cuando me acerco.
– No, está bien, gracias por dejar que me quede esta noche
– No es como que tengas opción, la lluvia cada vez es más fuerte - tiene razón.
Hay un montón de cajas que apenas se puede caminar, pero hay suficiente espacio para dormir, así que está bien.
– Calentaré agua y la dejaré en la cocina, si te da sed después, puedes beberla, puedes utilizar cuánto quieras mientras estés aquí, esta es tu casa, ¡Ah! Y Julián, los zapatos, hay que dejarlos en la puerta - Se me olvidaba que él tiene otro tipo de costumbres, estoy en su casa y sigo haciendo lo que quiero, ¡Mierda Julián! Eres tan irrespetuoso.
– A-ah… Sí, lo siento, no me acostumbro del todo, los dejaré ahí.
– Sí, en la puerta hay unos zapatos para andar en casa, dame los tuyos, los llevaré y te traeré otros - dice mientras camina de espaldas.
– ¡Oye! ¡Ritsu! ¡Cuidado! ¡¡Oye!! - salgo corriendo de prisa, apenas me doy cuenta que está apunto de chocar con el montón de cajas.
¡¡¡BAAAM!!! Suenan las cajas y nuestros cuerpos al chocar contra el piso, por suerte, Ritsu cae encima mío, puedo sentir el calor de su cuerpo en el mío, al abrir mis párpados, me topo con unos ojos color gris, son tan brillantes - ¡Badum! ¡Badum! ¡Badum! - Escucho a mi corazón latir, se acelera y no puedo evitar ruborizarme, aparto la cara rápidamente mientras pronuncio - ¿Estás bien? Eres muy torpe, mira por dónde caminas. - Ritsu parece darse cuenta de la situación y se levanta rápidamente.
– Ah... si, e-estoy bien, ¿Y tú? ¿No te lastimaste? Es mi culpa, debo prestar más atención.
– Tienes razón, es tu culpa, suerte que eran las cajas con ropa y no la de "objetos punzantes"
– Si, bueno, te traeré los zapatos - dijo rápido y salió de la habitación.
– Si (mierda, que situación más incómoda) - rasqué mi nuca y me di la vuelta.
Ritsu se va, regresa y se vuelve a ir, hasta que al fin estoy solo en la otra habitación.
– ¡Mierda! ¿Qué rayos fue eso? ¿Por qué mi corazón se aceleró de esa manera? Él es hombre, digo, no tengo nada en contra de las parejas homosexuales, pero no soy gay, sin embargo la forma en la que Ritsu estaba, causo algo en mi, sentí cosquilleos en mi estómago, y el corazón se me aceleró, ¡Mierda! Debo calmarme, debió ser el susto de que mi amigo, si, mi amigo, pudo lastimarse. Bien, iré a dormir, es la mejor opción.
.
.
.
La luz del sol anunció un nuevo día, al final no pude dormir nada, amaneció y tuve que ver a Ritsu a la cara de nuevo, ¡Dios! ¡No quiero verlo!. Me levanté de la cama, colocándome las pantuflas y me dispuse a caminar hacia la puerta, la abrí y bajé las escaleras, él estaba en la cocina, me dirigí ahí…
– Buenos días Julián, preparé el desayuno, puedes comer todo lo que quieras - él parece actuar como si nada pasó, está tan tranquilo y normal... espera, ¡en realidad nada pasó! ¿Por qué sigo dándole tantas vueltas? Lo estoy pensando demasiado.
– Gracias, después de desayunar, me iré a casa, mi madre debe estar preocupada - tengo que irme rápido y calmar mi mente.
– Si, ten, come.
Desayunamos tranquilamente, después, recogí mis cosas y me dispuse a regresar a casa.
– Gracias, por dejar que me quede.
– No, es lo menos que pude haber hecho, después de todo fue mi culpa que no pudieras regresar - su rostro parecía estar decaído, pero nada que pareciera fuera de lo común.. - gracias a ti por acompañarme a comprar lo que necesitaba.
– Bueno, me tengo que ir, nos vemos luego, ¡gracias! - me alejo caminando y me dispongo a encontrar un taxi para regresar.
Llegando a mi casa, mi madre me estaba esperando, le expliqué lo sucedido omitiendo lo que pasó con Ritsu en esa habitación; no dijo nada más que "se agradecido de que te dejaron quedarte a dormir, alguien tan terco como tú no es aceptado en todos lados, cuando lo veas en la escuela le darás unas galletas" y así sin más, subí a mi habitación, puse a Enrique Bunbury al máximo volumen en mis auriculares y, me acomodé para pasar el resto de mi domingo.