CAPÍTULO CUATRO El avión se detuvo y la azafata las hizo bajar primero. Estaba amaneciendo justo cuando salieron al aire fresco de Seattle. Un empleado designado las condujo desde la pista hasta la puerta de seguridad y luego las despidió. En el vestíbulo del aeropuerto, un hombre bastante joven con una cazadora negra se acercó a ellas. ―¿Agentes? ―preguntó. Tenía el pelo n***o azabache, barba de tres días, rasgos marcados. Era del tipo atlético, musculoso, pero parecía que podía correr una maratón sin sudar. ―Correcto ―dijo Mia―. ¿Comisario Brooks? ―Ese soy yo. Gracias por venir hasta aquí. ―Extendió la mano hacia las mujeres. ―Soy la agente especial Ripley y esta es la agente Dark. Hemos sido informadas de sus hallazgos, pero nuestro conocimiento es aún mínimo por el momento. Ella

