¿Declarando la guerra?

2219 Words
Joseph camina hasta la puerta para saludar a su socio, pero al ver como su intrépida secretaria cae, él la tomó entre sus brazos. Jerry carraspeó con su garganta lo que menos imaginó fue ver a Ariana en ese lugar. Joseph la lleva en sus brazos hasta el sofá e intenta despertarla, pero ella parece ida, no despierta tan fácil. —¿Quién es ella? —le cuestiona Jerry a su amigo. —Mi nueva secretaria, lo que no tengo claro es si está enferma de algo —él responde de mala manera. —Deberías llamar a alguien que se haga cargo de ella, no puedes detener tu vida por una simple secretaria —vocifera Rachel—. Vinimos a revisar los últimos avances y esto hace que perdamos tiempo. —Como siempre tan directa —le responde Joseph. Él asiente con su cabeza, tomó su teléfono y llamó a alguien—. Pueden esperar en la sala de juntas. Rachel toma de la mano a Jerry y le dice que vayan adelantándose. Joseph se queda allí observando a Ariana, era una mujer bastante hermosa y no se veía tan loca como el día anterior. Antes de que Joseph diera media vuelta para agarrar unos documentos, ella despierta completamente alertada. —¿Está bien? —dice Joseph cuando se da cuenta que ella despierta. —Sí, solo que… —ella mira a su alrededor, pero no ve a nadie más—. Creí ver a alguien. Lo siento. —Joseph abre sus ojos. —Espero que no sea algo recurrente o sea un show por tener que quedarse trabajando aquí. —Ella sonríe algo confundida. —Le aseguro que no es por eso. Mire, quiero ofrecerle disculpas, tal vez así sea todo más ameno —ella le dice, colocándose de pie y extendiendo su mano. —Le voy a dejar algo claro… Esta no es la manera de disculparse. Le recomiendo que de lo mejor de usted, hay mucho trabajo. —Ella mueve su cabeza afirmando. Joseph toma sus casas y se va para la sala de juntas, mientras que Ariana estaba allí tratando de pensar que había pasado y si se había imaginado a Jerry con esa mujer. Ella agarra su cabeza, luego mira algunos documentos allí, comienza a levantar y a ordenar, hasta que escucha que alguien abre la puerta y entra. —¿Necesita algo más? —ella deja los documentos sobre un cajón. —No puedo creer que seas tú en verdad —dice Jerry. Ariana giró sobre sus talones hasta quedar ante la presencia de él, allí comprobó que él no era un producto de su imaginación. —El último lugar en el que pensé verte es aquí —él comenta como si nada. Ella solo puede contener las ganas de llorar—. ¿En verdad eres la secretaría de Joseph? —¿Por qué lo hiciste? —él chasquea con su lengua al ver como ella se agita con esa pregunta. —No tuve más opción. Era mejor esperar, no era el momento adecuado para casarnos, creo que fue una decisión apresurada —él dice, ella lo mira con incredulidad. —Meses… pasamos más de siete meses juntos. Me juraste amor de muchas maneras. ¿No fue suficiente para ti? porque cada día demostrabas lo contrario. —Mira Ari, las cosas pasan por algo, no por eso tengamos que ser enemigos. Podemos seguir viéndonos, yo te quiero. —Él toca la mejilla de Ariana, haciendo que ella se sienta mal—. Te quiero mucho y lo sabes. —Por eso hasta ahora dices algo, ni siquiera me buscaste, solo fue una carta. —Ella toma aire, mira a otro lado exigiéndoles a sus lágrimas que no salgan—. Si no nos hubiéramos encontrado acá, —Temí por tu reacción. No quise herirte. Ariana, dejemos eso atrás, podemos estar bien olvidando eso. Ella lo mira, él se acerca e intenta besarla, sin embargo, ella lo evade. Ariana se aleja de él, lo mira y se ve bastante cambiado, no es como solía verlo habitualmente. —No, no creo que podamos seguir como si eso no hubiese pasado. No solo quedé en ridículo con muchas personas, si no que también, me heriste demasiado. No creo poder perdonar. —Bueno, no puedo rogarte. Eso sería algo que no haría —él responde fácilmente, como si nada de eso le afectara—. Ari, te voy a pedir algo… Quiero que te vayas de esta empresa, renuncia, sabes que tienes el trabajo en el bar. Este no es lugar para ti. —¿No es lugar para mí? yo no estoy aquí por ti, ni siquiera sabía que eras conocido de mi jefe. La verdad pensaba que tus únicos negocios eran el bar y quererme… que idiota, como que nada de eso era cierto. ¿Me equivoco? —Mi familia es cercana a los Steward. Vengo ocasionalmente. —¿Te ibas a casar conmigo y no me contabas algo así de tu vida? —ella se ríe con tristeza. —Simplemente no me pareció pertinente, creo que era mejor, así me daba cuenta que no estabas conmigo por interés. —Ella abre sus ojos, todo esto era suficiente y ella no podía sentirse mejor con todo esto—. Era mejor así. —Que bueno que me dejaste plantada. Debo seguir trabajando, espero que sigas con tu vida, como la tenías planeada. —Ella intenta caminar para salir de allí, pero él la detiene agarrándola fuerte del brazo. —Ariana, mi amor. No voy a dejar que por tu rencor, por tu falta de entendimiento afectes mi vida. No quiero que sigas aquí, quiero que te vayas al bar. Allí podrás tener un sueldo más elevado, yo me encargaré de todo. —Ella se suelta de él, y lo mira decepcionada—. Puedes irte, me disculparé con Joseph por ti, le diré que no quisiste estar más tiempo acá, ¿qué te parece? —¡No! no me pienso ir, no soy cobarde como tú, ¿Quieres evitar verme? pues vete. No me iré de aquí. Ella caminó hacia la puerta. Luego lo miró, el rostro de Jerry cambió por completo. —No pensé que me fueras a decepcionar más de la cuenta, sin embargo, me equivoqué. Eres peor de lo que pensaba. —Espera Ariana, —él se acerca—. Las cosas podrían ser diferentes si así tu lo quieres. Él no le pide permiso, tan solo la besa y ella… aún está enamorada, le corresponde su beso, sintiendo que de nuevo él es suyo y todo ha sido un ¿error? Ella se soltó y salió de allí, no comprendía porque Jerry estaba haciendo todo eso, no estaba bien pensar que de nuevo las cosas entre ellos se iban a arreglar. Ella se quedó allí, organizando su puesto de trabajo, mientras que algunos de sus compañeros le explicaban cosas varias. Entre tanto, Joseph escuchaba a Rachel, levantó la mirada cuando vio como Jerry entraba a la sala de juntas, él solo rodó sus ojos, como siempre Jerry era algo distraído con las cosas de la empresa. Cuando Rachel terminó de hablar, miró a Joseph con una sonrisa. —¿Y bien? me encantaría escuchar ¿qué te pareció todo? —Joseph carraspeó con su garganta y luego encorvó una sonrisa. —La verdad me parece una basura… No pueden esperar que sea eso aprobado, saben a la perfección el costo del mercado. Eso no lo venderíamos ni siquiera dándole el dinero a las personas que la prueben. —Rachel de inmediato tensa su mandíbula—. Les voy a dejar algo claro, eso es lo que deben buscar, lo que deben hacer. Somos profesionales en esto, debemos comportarnos a la altura —aclaró Joseph con severidad. —Tenemos que pensar que la competencia sacó algo similar, si sacamos algo así, tenemos más posibilidad de que nos compren —dice Jerry, sacando una sonora carcajada por parte de Joseph. —Por esos pensamientos es que no avanzas, por eso la empresa de tu familia prefirió asociarse con esta. Debemos innovar, porque eso es lo que hace la diferencia. Vamos a volver a reunirnos, mi hermano vendrá mañana y creo que es un buen momento para poder hacerlo. Les pido que se comprometan más —Joseph se pone de pie luego de hablar, los mira y va camino a la puerta. Jerry se pone de pie y va tras él. —Te quería decir que si necesitabas una secretaria, yo te hubiera podido ayudar con eso, conozco unas muy buenas para el cargo —él comenta, mientras Joseph lo mira como si le diera igual. —No tengo porque decirte que necesidades tengo. Al fin y al cabo, tengo personas que se encargan de eso. —Jerry sonríe falsamente. —No me lo tomes a mal, pero creo que esa mujer no tiene cara de secretaria. Puedes estar cometiendo un error en tenerla acá. —¿Cuál es el problema? mira, yo veré que hago o para que voy a disponer de ella, si de secretaria o para lo que sea y eso a ti, no debería afectarte. —No deberías reaccionar así, somos amigos, pero sobre todo quiero lo mejor para la compañía. —¿La conoces? —Jerry negó con su cabeza—. Es que tanta insistencia me harto. Jerry iba a hablar, pero en esos momentos Joseph decidió salir de allí, prestarle atención a él es algo que poco le importa, para él hay cosas más importantes que escuchar las babosadas de él. Joseph salió y vio a Ariana allí organizando las cosas, él sonrió, su lado perverso estaba saliendo a la luz y en este lugar debe mantener su postura impecable. Él iba a probar de su paciencia, por eso ponerla a prueba no estaba tan mal. Él camino hacia ella y cuando estuvo lo suficientemente cerca, la nombró, ella giró de inmediato quedando muy cerca de él… Las miradas entre los dos no faltaron, el olor que emanaba ella era embriagante, de eso no había duda… Él asumió que posiblemente ella podría ser una droga para él. Sonrió cuando se le ocurrió una brillante idea. —¿Se le ofrece algo? —finalmente ella preguntó. —Necesito que se aliste, esta noche viene conmigo. —Ella abrió sus ojos, pero a pesar de su cercanía, ella no se dejaba intimidar—. Solo quiero avisarle que comenzó su condena por llevarme la contraria y ser rebelde conmigo. —Ella soltó una sonrisa. Ambos giraron cuando un carraspeo sonó, la mirada de Ariana se fue hasta las manos unidas de Jerry con esa mujer. —Disculpen interrumpir, pero ya me debo ir —dice Rachel con un tono de voz completamente serio—. Olvidé darte la invitación a nuestra boda Joseph, puedes llevar a alguien contigo, nos gustaría verte con alguien. Joseph observa la reacción de Ariana, es obvio que se conocen, a su vez Jerry tampoco le quita la mirada. —No esperaba esto, pero me da gusto por ustedes —Joseph ríe, mientras mira esa escena tan patética—. Jerry, necesito que miremos algunas cosas en la oficina, ¿vienes conmigo? —Rachel besa apasionadamente a su prometido y luego mueve su cabeza de manera antipática en dirección a Ariana. Joseph camina, puede ver por el rabillo de ojo como Rachel da la vuelta para irse y Jerry intenta acercarse a Ariana, Joseph rie, porque aunque no tenga las pruebas, cada vez más Jerry cava su tumba con su familia. Jerry pasa de largo, él no puede explicarle mucho a Ariana, porque en el fondo tampoco quiere perderla. —Siéntate, lo que vamos a hablar es bastante importante —Joseph le hace señas, al verlo tan distraído. —Pensé que todo había quedado claro en la sala de juntas. —En tema laboral ya quedó claro, jamás avanzaran si siguen con ese pensamiento tan retrógrado. Quería preguntarte, ¿qué tanto estás involucrado con mi secretaria? —Jerry suelta una risa falsa. —Solo te pido que no hagas como haces con todas, no quiero que te involucres con ella. —No… tu no puedes pedirme eso, porque te vas a casar con Rachel y sabes muy bien que tan importante fue para mí y aun así, están pasando su tarjeta de invitación. Entonces no veo porque no pueda interesarme en la secretaría, si la analizo bien no está nada mal. —Jerry aprieta sus puños, completamente indignado. —Deja el pasado atrás, mejor enfócate en lo que único que eres bueno. Ariana no es mujer para un hombre como tú. —Puedo apostar que esa mujer cae antes de lo que crees. —Joseph se pone de pie al mirar su teléfono—. Lo siento, debo irme. Ya me cansé de ver tu teatro. —Joseph no te atrevas… —Solo espera sentado. Joseph se levanta, ser rencoroso es uno de sus principales defectos, él es consciente que la venganza se sirve mejor fría. Cuando abrió la puerta, Ariana iba entrando, él siguió con su plan, la tomó desprevenida, agarrándola de la cintura para acercarla a él, cuando sus rostros estuvieron lo suficientemente cerca, él juntó sus labios, besándola con gran intensidad.
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