Joseph termina de vestirse mientras mira a la mujer que estaba allí. Ella mueve su cuerpo, intentando provocarlo más. —Ya es hora de que te vayas nena —él le dice, esta vez sin prestarle atención alguna. —¿Eso es todo? no quiero conformarme con esto… quiero más de ti. Vamos a tu casa, quiero volver a ese lugar en donde me haces llegar al cielo —dice ella, Joseph suelta una risa, de esas tan pecaminosas como él mismo. —Sabes que no me gusta que me presionen. —Pero hace mucho no voy a tu casa, quiero entrar en esa habitación de nuevo, Joseph quiero que me hagas de nuevo todo eso que hiciste conmigo esa noche —dice ella, pasando sus manos por su cuerpo. —A ver… si yo quisiera llevarte a mi casa ¿no crees que ya lo hubiera hecho? sencillamente, no me parece que deba darte ese placer,

