Ariana escucha un golpe en la oficina de Joseph, la curiosidad es mucho mayor. No obstante, antes de que ella pudiera asomarse a mirar la puerta se abrió dejando ver a un Joseph molesto, el pobre chico del piso de arriba sale con su cabeza abajo. Ariana le dio una sonrisa incómoda para girarse y volver a su escritorio. —¿Me necesita? —él le cuestiona. Ariana niega y levanta su pulgar—. Entonces, su especialidad es escuchar a través de las puertas. —Ahh eso… Solo quería saber si debo pedirle algo de comer. —Joseph mantiene su postura seria. Su frente está tensa y sus labios fruncidos. —Siga señorita, tenemos que hablar un poco de algunos temas. Ariana entra, mueve su cabello detrás de su oreja, luego se sienta. Joseph se acomoda en el borde de la mesa, Ariana mueve su mirada cuando

