Capítulo 30. *Cercanía. Tras esas palabras, Cristian no puede responder porque la ve perder el conocimiento. —Vanessa, ¿Vanessa? Trata de despertarla, pero no reacciona. —O no, mi niña, doctor, ¿qué le pasa? —La angustia de Teodora empieza al ver lo pálida que está. —Vamos, denle espacio. Señor, déjeme verla. El doctor le entrega el bebé a Cristian, quien no sabe cómo cargarlo. Se aleja de Vanessa, siendo guiado por una enfermera; todos corren por la habitación tratando de estabilizar a Vanessa. Está pálida y eso asusta a Cristian. Vamos, no puede morirse ahora. El bebé llora, llamando su atención; tiene a su retrato en sus brazos. ¿Cómo pudo negarlo? Ella le ha dado una copia de él; el pequeño es gordo y hermoso; lo conmueve tanto que lo hace llorar mientras besa su frente.

