De paseo a la Playa

3457 Words
Sentía que la vida cada vez está menos dispuesta a colaborar. Prosigo, porque eso es lo que las mujeres hacemos. Pero esta sensación persistente me invade de profunda tristeza, me ahoga, siento que no puedo continuar, no sé si es real o simplemente es producto de mi fantasía, me afecta más de lo que quisiera admitir, no quería que lo único bueno que en mi vida marchaba, que era la crianza de Franz se arruinara, tampoco quería que me viera como un mal ejemplo, era algo en lo que siempre había trabajado y no quería que por una noche de fiesta para intentar salir del pozo donde estaba lo arruinara. Hanlex ¿A dónde vamos? por aquí no es la dirección de mi casa. Hanlex no me contesta, no menciona ninguna palabra en lo absoluto, en ese momento me enfurecí, realmente Hanlex pensaba que yo estaba jugando al decirle que tenía que volver de inmediato a casa, en ese momento quise decirle muchas cosas, pero me contuve porque yo no soy grosera pero realmente estaba muy molesta y aunque no dije ni una sola palabra, mi cara y mis expresiones decían más de mil palabras. Pasado unos minutos de camino observo que se estaciona, sentía que la irá me comenzaba a invadir todo mi ser, sentía que iba a estallar en cólera si no llegaba a mi casa rápido, así que en ese momento cuando me iba a bajar del carro para tomar un taxi e irme, noto que nos habíamos estacionado pero él ni siquiera se bajó del carro, cuando observo más allá de mis narices y de mi molestia, su abuelo lo estaba esperando afuera de la pizzería y se dirigía hacia nosotros para entregarle las pizzas. Hola Linda, ¡Caramba! solo así le veo la cara. Dijo el abuelo emocionado por verme. En ese momento me baje del carro no para tomar un taxi, sino apenada de que estuviera el abuelo, en ese momento mi cara cambio, mi cólera se había ido y solo podía colocar la sonrisa que los abuelos se merecían, me sentía muy mal por mi cara durante todo el camino, pero al ver esa sonrisa, sentir ese abrazo de padre, escuchar una carcajada, hizo que volviera en sí. Hola abuelo, ¡cuán hermoso estás! ¿Y la abuela? Le conteste yo con la sonrisa más sincera que podía colocar en ese momento Se sintió un poco indispuesta y se fue a descansar. Me dijo el, un poco cabizbajo puesto que siempre andaban juntos a todas parte. Me la saluda y le da un fuerte abrazo de mi parte, espero mejore pronto. Le conteste yo, puesto que la abuela es una mujer a la que admiro mucho. Está bien, solo venga pronto porque sus saludos sin tomar el té para ella ya sabe que es como un insulto. Y solo una carcajada, el abuelo siempre tan risueño y con la mejor actitud frente a las circunstancias de la vida. Me comprometo a venir pronto. Le contesto yo con una sonrisa y en ese momento nos despedimos. Cuando me volví a montar el silencio invadió el carro, me llene de tanta pena, y solo daba gracias a Dios por haber mantenido mi boca cerrada todo ese tiempo, pero me sentía muy mal por todas mis expresiones y solo recordaba cuando Hanlex y yo éramos niños siempre hacia todo para verme reír, siempre tan tierno, con tantas ganas de ayudarme, Hanlex en serio me conocía muy bien, es un gran privilegio tenerlo como mi amigo, siempre dispuesto y de buen corazón, me lleno de suspiros al recordar esos momentos donde las risas inundaban el momento, los chistes jamás faltaban, sus ocurrencias y locuras me hacían reír tanto hasta que doliera la barriga, eran hermosos momentos, justo allí mi molestia comenzó a bajar. Hanlex saca su celular y hace una llamada. ¡Aló! ¿Franz? Sí, soy yo, ¿quién habla? Es tu amigo Hanlex, voy llegando a la casa, ¿puedes esperarme afuera? Bueno está bien. Cuando llegamos a casa Hanlex me mira con unos ojos tan tiernos y una mirada poco resistible, que yo como lo conozco sabía que algo me iba a pedir, y me dice: Por favor Linda no te bajes, vamos a pasear. En ese momento me quede atónita, no sabía que decirle, era muy tarde, yo solo quería encerrarme en mi cuarto, no quería ser grosera y aunque mi molestia ya había bajado, igual una parte de mí solo quería estar sola, solo quería dormir. Y en eso escucho que toca la corneta, baja el vidrio del carro y grita: Fraaaaz, ven sube. En eso Franz sale de la casa y sube al carro, un poco extrañado pues no entendía porque Hanlex le había llamado y mucho menos para que debía subir a su carro. Cuando se monta, me observa y dice: ¿Ah, estás aquí Linda? Y luego mira a Hanlex y le dice: ¿Para qué me pediste que subiera? Vamos a pasear, ¿te parece? Tu hermana no ha dicho que sí, pero si tú vas ella también ira. Le contesta Hanlex con una mirada muy picarona. Sí, yo quiero y ¿A dónde iremos Hanlex? Le contesto muy emocionado. A mi hermano le encantaba salir, así que era casi imposible que dijera que no, y aunque no sabíamos a donde iríamos con tal de no estar en la casa y hacer otra diferente a la que usualmente hacía no le importaba la hora, y yo era feliz de ver a mi hermano feliz así que le dije: Bueno ve a la casa, arréglate, cierra todas las puertas y deja la luz de la sala prendida, mientras nosotros te esperamos aquí. En ese momento Hanlex interrumpe y dice: no te arregles mucho, colócate ropa cómoda, que sirva para cualquier ocasión y una toalla es lo que puedes traer. En ese momento lo miro extrañada y tratando de averiguar qué era lo que realmente estaba tramando Hanlex, me sentía confundida, no sabía que esperarme con él. En ese instante me mira y se echa a reír puesto que él sabía en lo que yo estaba pensando en ese momento y dice: Un día le prometí a Linda que cuando tuviera carro la llevaría a un lugar y lo voy a cumplir. Dijo con una gran sonrisa y picardía en sus ojos. Franz ve, y haz lo que te mande y trae para mí, en un bolso un short, una franela, la toalla y un par de sandalias bajitas, para quitarme estos zapatos altos. Le dije a Franz un poco intrigada por todo Perfecto hermana, cinco minutos y estoy aquí, te traeré ropa con la que te verás hermosa. Me contesto emocionado. Se bajó del carro y en efecto creo que solo tardo tres minutos en hacer todo, pues realmente ya quería irse, él quería saber a dónde iríamos tan tarde y con ropa cómoda. Se montó en el auto y me lanzo el bolso, donde estaba su ropa y la mía y Franz comenzó a hacer muchas preguntas a Hanlex, comenzaron a reír mientras comíamos la pizza, solo que mi cara no cambiaba del todo, él lo noto y me dijo: Linda la depresión roba lo mejor de quién eres al reforzar lo peor que me han dicho o te ha pasado, disfruta el momento, disfruta de las personas que tienes a tu lado, la vida no es tan larga como vivirla encerrados en nuestra habitación. Yo seguía igual en silencio y Hanlex conversaba con Franz. Hanlex ya tienes carro, veo que te ha ido bien ¿y la casa que te dejaron tus padres? Hace poco tuve en reconstrucción, remodelando ciertas cosas, comenzó un primo que tenía muy poco conocimiento y no estaban sucediendo la remodelación cómo quería que resultaran, yo no tenía ningún conocimiento sobre construcción, así que le pedí a un amigo bien informado en el tema que me asesorara. Estaba tan emocionado de obtener su opinión experta sobre detalles divertidos como dónde ubicar los electrodomésticos, los colores de los gabinetes y los accesorios de iluminación. Pero cuando entro comenzó a mirar el cielorraso con una mirada de gran preocupación, supe que algo andaba mal. Las vigas que corrían a lo largo de la cocina habían estado tapadas por paneles de yeso, pero ahora que temporalmente las habíamos dejado al descubierto, pudo notar que una de las vigas principales no iba a poder proporcionar la cantidad de apoyo necesario. A unas tres cuartas partes a lo largo del cielorraso la viga quedó corta. No era lo suficientemente larga como para extenderse hasta la pared de apoyo. Con el propósito de repararlo, alguien había clavado sobre uno de sus lados otra viga que concluía el recorrido de la cocina. No solamente esta no es la manera apropiada de reparar una viga de apoyo, sino que los clavos apenas estaban uniendo ambas piezas. Pero dado que solo era una viga, no entendía por qué se le daba tanta importancia, había muchas otras vigas que estaban bien. Sigamos, pero mi amigo me freno me dijo cosas que yo no había pensado, mi amigo sabía más que yo, me llevó arriba, en el lugar exacto donde estaban las vigas en el techo de abajo, el segundo piso estaba mojado y hundido. Un buen brinco o alguna cosa pesada que se cayera en esa área, y esa viga de apoyo probablemente se desmoronarían. No me molesté en pedirle a mi amigo mayores explicaciones, ya sabía que no podíamos dejar esto así. Volví a bajar y me paré debajo del punto problemático. Los puntales rotos no pueden proporcionar estabilidad, no era ninguna revelación desde el punto de vista de la construcción, excepto que al ver ese puntal casi colgando era como mirar en mi interior, durante años Franz había esperado tener estabilidad partiendo desde una identidad quebrantada, pero Dios en ese momento me habló acerca de que una vida sin identidad era como la condición de mi casa. Y fue entonces cuando entendí que las cosas solamente cambiaban si yo las cambiaba. ¿Entonces qué fue lo que hiciste? Construí mi identidad, entendí quién era yo, sin armaduras que ocultan muchas veces nuestra verdadera identidad, me comencé a conocer y eso le dio un vuelco a mi vida. Mientras Franz y Hanlex hablaban yo me quedé dormida tan profundo que no supe de conversaciones, no supe de pensamientos que inundaban mi ser, ni de sentimientos que me desestabilizaran, dormí como tenía mucho tiempo sin hacerlo, es decir, no solo me quede dormida sino que también descanse, que hasta note al despertar que tenía baba corriendo por mi quijada y llenaba el asiento donde estaba acurrucada. Me levanté desorientada, no sabía dónde estaba, miro a mi lado izquierdo y Hanlex no se encuentra dentro del carro, veo hacia atrás para buscar a Franz pero tampoco estaba, me comienzo a desesperar, no sé dónde estoy, miro hacia adelante y no lo puedo creer, por poco me pierdo el amanecer, me cambie rápidamente adentro del carro, abro la puerta coloco los pies en suelo y empecé a caminar descalza, se comenzaron a hundir mis pies en la arena, era una sensación tan relajante, podía respirar, sentía como el aire llenaba mis pulmones, sentía como en ese momento todo lo que me pasaba me soltaba, sentía como si realmente estaba saliendo de mi realidad, del pozo donde me encontraba todo este tiempo, camine dando los 30 pasos más felices desde que se fue mi familia. ¿Qué es esto Hanlex? Le pregunte asombrada, mi cara había cambiado con solo sentir la arena entre mis pies y el viento soplando fuerte entre mi cabello. Linda, solo cumplo mi promesa. Dijo emocionado por ver mi rostro sonreír como no lo había hecho desde ayer que estaba conmigo. La verdad yo no lo podía creer era un momento tan único, tan hermoso, Hanlex estaba haciendo lo que ningún amigo se atrevió hacer jamás por mí, se había preocupado por mí, me estaba apoyando y ayudando, en vez de darme una bófeta siempre tenía un abrazo con el cual consolarme, y cumplió una promesa que yo había olvidado pero él siempre la tuvo presente, justo en el momento más oportuno, cuando más lo necesitaba, allí estaba él, extendiendo su brazo para sacarme de donde estaba una vez más, era increíble parecía no cansarse de mí, así que solo puedo observar la belleza de todo lo creado, ver las aves volando, el viento sopla y sopla con más fuerza, abro mis brazos para sentir como la brisa toca todo mi cuerpo, mi cabello vuela con el viento, el mar azul y cristalino y la suavidad de la arena que puedo sentir con solo tocarla con mis pies, y pensar “que perfecta es toda la creación” en ese momento levanto una oración, casi que gritando con toda la felicidad que mi ser puede sentir: Oh Dios, has examinado mi corazón y sabes todo acerca de mí. Sabes cuándo me siento y cuándo me levanto, sabes incluso cuánto amo y necesitaba estar en este lugar, conoces mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos divagando en mi más fuerte tormento, Sé que me ves cuando viajo y cuando descanso en casa, para ti es lo mismo lo uno de lo otro. En ese momento tome la mano de Hanlex y la de Franz, los hice correr hacia adentro del mar, estaba muy feliz, sonreía, carcajadas salían de mis labios parecía algo loco y extraño pero no podía contener nada de lo que en ese momento sentía, estaba siendo yo otra vez, y Hanlex continúo: Sabes todo lo que hacemos hermoso Dios, me sorprende que me sigas mostrando tu fiel amor aun cuando me encuentro tan lejos de ti, sabes lo que voy a decir incluso antes de que lo diga. Vas delante y detrás de mí, pones tu mano de bendición sobre mi cabeza, hoy lo puedo sentir, todo esto es semejante conocimiento, es demasiado maravilloso para mí, ¡es tan elevado que no puedo entenderlo! ¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu! ¡Jamás podría huir de tu presencia! Si subo al cielo, allí estás tú; si desciendo a la tumba, allí estás tú. Si cabalgo sobre las alas de la mañana, si habito junto en los océanos más lejanos, aun allí me guiará tu mano y me sostendrá tu fuerza. Podría pedirle a la oscuridad que me ocultara, y aún ahí tú luz me va rodear, porque ni siquiera en la oscuridad puedo esconderme de ti. Para ti, la noche es tan brillante como el día, la oscuridad y la luz son lo mismo para ti. Vamos Franz, continúa. Le dice Hanlex también emocionado por el momento tan hermoso que se podía sentir, era un momento que llenaba el alma. Tú creaste las delicadas partes internas de mi cuerpo y me entretejiste en el vientre de mi madre. ¡Gracias por hacerme tan maravilloso! Contesta Franz. En ese momento comenzamos a reír por el pedazo de oración de Franz, siempre tan ocurrente y chistoso, realmente no podíamos aguantar la risa con esa oración elevada. Vengo yo. Les dije a ambos: ¡Soy tan compleja! Tu fino trabajo es maravilloso, lo sé muy bien, puedo verlo en el mar como sus olas van y vienen. Tú me observabas mientras iba cobrando forma en secreto, mientras se entretejían mis partes en la oscuridad de la matriz. Me viste antes de que naciera, cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado antes de que un solo día pasara, de seguro esté día también ya estaba diseñado. Dios, ¿también estaba diseñado esto? Hanlex comenzó a echarnos agua, quería que siguiéramos con la diversión, no quería dejar que mi mente se llenara de preguntas otra vez, no quería que se borrara esa sonrisa de mi rostro pero el agua que nos echó me cayó justo en el ojo, y no me gusta en lo absoluto, así que empezó a recitarme un poema porque me noto algo disgustada: Linda, Qué preciosa eres y son los pensamientos de Dios acerca de ti. ¡No se pueden enumerar! Ni siquiera puedo contarlos, tu valor es tan grande que ¡suman más que los granos de la arena! Y cuando despiertas recuerda que siempre cuentas conmigo. ¡Dios mío! ¡Qué bello es mi amigo! Le conteste yo mientras pensaba en lo genial que era tenerlo y compartir con nosotros ese momento, y no pensaba que era genial por todo lo que había hecho, es con su presencia y solamente siendo él podía cambiarlo todo y lograr hacerme sentir mucho mejor. En ese momento nunca lo había visto tan rojo, se dio cuenta que lo estaba viendo y se hundió al agua. Éramos los únicos en la playa, no había más nadie cerca, las olas nos llevaban de un lado a otro y la estamos disfrutando hasta que Franz comenzó hablar y dijo: Ya tengo hambre, ¿qué vamos a comer? Bueno vamos a buscar donde comer. contesto Hanlex muy amablemente como siempre es él. Caminamos y caminamos pero por lo temprano no había nada abierto, vi el reloj de Franz y habían pasado 30 minutos desde que decidimos buscar y no conseguíamos aún donde comer, hasta que por fin encontramos una choza, había una mujer de aproximadamente 65 años de piel blanca pero quemada por el sol de la costa, tenía los ojos claros y al mirarla parecía estar viendo un reflejo del mar por su color azulado, tenía un cuerpo hermoso con silueta esbelta al verla de espalda se podía confundir y pensar que era una mujer mucho más joven. Decidimos entrar al sitio y bella dama de inmediato nos dijo: ¿Díganme jóvenes en que les puedo ayudar? Quisiéramos desayunar, pero en vez de pedir un desayuno habitual, quisiéramos pedir un almuerzo para desayunar, ¿eso se podrá? Pregunto Hanlex ¡Sí, claro! Podemos hacer eso y más, aquí preparamos lo que deseen comer. contesto la mujer un poco extrañada de la petición de Hanlex sin perder su amigable sonrisa pero pensaba dentro de sí “turistas quien les entiende” Linda, ¿Qué quieres desayunar tú? Me pregunto Hanlex En ese momento interrumpe mi hermano, como siempre de apresurado e impaciente y dice: No me preguntaste a mi Hanlex, pero yo quiero comer ese plato que acaba de salir. No se diga más mi amigo Franz comeremos tostón, pescado frito con su respectivo limón, ensalada rallada de zanahoria, tomate, repollo y cilantro, sin olvidar la cocada granizada. Le contesto Hanlex, después de todo era una maravillosa propuesta para comer. ¿Y quién no se le va antojar algo así? Pidan para los 3 igual. Les respondí yo en ese momento, después de que mi hermano me dejo hablar. Mientras esperamos seguíamos viendo el mar y su inmensidad, era tan hermoso que solo con respirar profundo y estar en silencio era todo un deleite, realmente era un disfrute, un placer estar allí. ¡Gracias Hanlex! Le dije realmente muy agradecida, ese gracias salía desde lo más profundo de mi corazón. Linda soy un hombre de palabra. Contesto él, como todo un caballero. En ese momento disfrutábamos solo del sonido de las olas del mar y de las gaviotas al volar, cuando mi hermano interrumpe una vez más dice: Hanlex ¿no has pensado en casarte con Linda? serías mi mejor prospecto de cuñado. Hanlex se queda en silencio y yo de inmediato contesto y le digo: Franz deja la imprudencia Hanlex y yo solo seremos amigos siempre. En ese momento me sentí tan apenada que quería que me tragara la tierra a lo literal, fue mi momento de más vergüenza y más porque Hanlex solo guardo silencio, su silencio sentía que era mucho peor que dijera algo o dijera a Franz que evitará ese tipo de comentarios. Al instante llegó el desayuno, mientras me disfruto el desayuno Hanlex solo estaba en silencio, parecía que no podía hablar, su mirada era lejana, parecía que se había ido sin decir más, parece que anda visitando otro lugar. Al terminar de comer ya estábamos secos, así que nos fuimos a cambiar y retornamos sin mencionar ninguna palabra en el camino, fue un momento muy incómodo, me sentía mal y estaba molesta con Franz, puesto que sentía que su comentario había dañado el día, Hanlex no se merecía irse así, después de todo lo que había hecho por nosotros me hubiese gustado que el día terminara diferente. Pasaron algunos días y me enteré que se había marchado a Amazonas como misionero sin mencionar nada al respecto, sin avisarnos nada, sin despedirse. Solo se fue, se había ido de nuestras vidas.
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