El dolor de la despedida

3126 Words
Los días comenzaron a transcurrir mis pensamientos estaban llenos de recuerdos que revivía en cada momento donde mi vida era perfecta, o bueno, así lo consideraba yo, tenía una hermosa familia, donde siempre compartíamos, las comidas y días especiales no faltan, ciertamente habían peleas pero ¿En qué familia no las hay? después reíamos y simplemente era algo que nunca imagine que ya no estarían, mi trabajo no me daba el ingreso suficiente pero era feliz, era feliz enseñando, cada joven era una aventura diferente, me enseñaban a su manera, aunque siempre fue un desafío, lo amaba, era lo que realmente me disfrutada, la iglesia donde iba me ayudaba tanto, siempre con una palabra de aliento cuando se trataba de un momento difícil, cuando me despertaba abatida siempre hallé palabras de ánimo, mente positiva es la clave, era lo primero que pensaba cuando me sentaba en la cama y colocaba los pies en el suelo, y de esa manera se me pasaba lo que sucedía y despertaba con la mejor actitud del mundo, sentir lo frío del piso me hacía despertar y quitar todo el sueño que podía tener, cada día era ajetreado muchas cosas que hacer, metas que lograr, y sueños por alcanzar, no había tiempo que perder en mi agenda. Pero algo cambio y aun no estoy segura de que, y es que desde que mi madre se fue a Colombia de un momento a otro sentía como las cosas comenzaron a desmoronarse. Mi realidad interna cambió, todo parecía caerse, cada pieza de mi vida perfecta parecía derrumbarse, una a una, sentía como las palabras de mente positiva no parecían tener efecto alguno en mí, sin importar el esfuerzo que ponía en que todo saliera bien, intentaba cada día dar la milla extra que le prometí a mi madre que daría, intentaba sostenerme de pie, pero no había en que apoyarme, mi pilar ya no estaba, y solo lo entendí en ese momento, cuando ya mi madre no se encontraba. Y me encontré cayendo, fue como caer en un pozo, profundo y angosto, grité en silencio, grité y grité pero nadie me oyó, pensaba: "es asfixiante estar aquí, fingiendo estar afuera, sonriendo afuera, amando, creciendo, y haciendo afuera, cuando algo, una parte, un rincón de este caos llamado mente, está en ese pozo, y aunque lo ignoro, de vez en cuando comienza a crecer, y falta el aire, faltan las respuestas, faltan los amigos, faltan las maneras, y sobra la angustia, sobran las preguntas, sobra la incertidumbre, y por más que busco salir, sigo cayendo cada vez más profundo, suelo verlo cada vez más hondo con una profundidad sin fin". En esos momentos no tenía con quien hablar, no podía hablar con mi mamá eso la preocuparía mucho y sabía que ella también estaba luchando, era otro país, lejos de nosotros sabía que no era fácil para ella tampoco, mi hermano debía cuidarlo y siempre demostrar que estaba bien, y sabría que por más que intentará, jamás entendería lo que era estar en mis zapatos, mis abuelos siempre amorosos y atentos pero no sentía correcto decirles lo que pasaba, no quería que se sintieran cargados o con la responsabilidad de ayudarnos porque yo no podía, así que me calle todo lo que sentía, y continúe mostrando al mundo la versión de mí que todos querían ver, oír, sonreír, como que si nada hubiese estado pasando dentro de mí. Ciertamente crecía en diligencia y hacia cada vez las cosas mucho mejor en la crianza de Franz, era lo único bueno que pasaba a mi vida, por lo menos ya había aprendido o mejor dicho ya sabía cómo manejar las cosas con Franz, darle un buen ejemplo de hermana mayor y que me obedezca como a nuestra mamá, ya el miedo de no saber qué hacer con él por lo menos, ya se había ido. Pero a pesar de eso yo me sentía perdida sin conocer quién era, no sabía cuál era mi rumbo, tenía muchas preguntas sin contestar a cuánto a mí, quería volverle a encontrar sentido a mi vida, pero en ese punto no sabía quién era yo, hacía muchas cosas con la intensión de llenar ese vacío en mi corazón pero nada ya me hacía feliz, por más activa que estaba todo el día y por más grande que fuera mi sonrisa por dentro me sentía oscura, una vida sin colores, sentía como literalmente tenía una nube negra siguiéndome a todas partes, la tristeza no se iba con nada, mi identidad no la encontraba por más cosas que hacía, simplemente vivía por vivir, sin motivo alguno que reavive las ganas de luchar y continuar por cada sueño, cada meta, ya nada parecía tener importancia, sentía que era tiempo de que la tierra se abriera y me tragara. Es doloroso estar en la casa y sentirse sola, extrañaba sus conversaciones y risas, miré a mi alrededor, y no estaban, aún no aceptaba el hecho de que ya no estaban, en momentos dónde la nostalgia me inundaba podía escuchar sus pasos al caminar, la voz de mi mamá al mandarme hacer algo, las risas de todos nosotros compartiendo a la mesa, no sabía si me estaba volviendo loca pero podía escucharlos, en medio de todo mi dolor, yo realmente no quería seguir de esta misma manera, así que en ese momento decidí salir con mis amigos a ver si con ellos lograba distraerme, olvidarme por un pequeño instante de mi realidad cortante, usualmente podía reírme a carcajadas, ser comunicativa, abrir mi corazón y sentir que me entendían al menos con los amigos más cercanos, así que me arregle y aliste para irme a una fiesta con todos ellos, sé que allí me iba a encontrar con personas lejanas y otras más cercanas, no estaba muy segura de que pasaría pero solo quería salir de donde estaba, estaba dispuesta a poner todo de mí, dar la milla extra, así que me fui pensando en que tal vez todo sería igual que las otras veces divertido, relajante y libre de estrés pero está vez todo era distinto me encontraba perdida, mi mente solo demandaba una sola cosa, que caminara y me presentara a alguien nuevo, a cualquiera, pero ¿cómo hacerlo? no era capaz ni siquiera de hablar con mi mejor amiga de lo que estaba sucediendo, bueno aunque igual está muy ocupada hablando con Aleshka, ¿quién soy para que me preste atención?. Mi corazón sentía que todos estaban profundamente inmersos en conversaciones que me resultarían súper incómodas interrumpir y justo en ese momento solo pensaba en que todos estaban muy ocupados, como para estar mí, todos los temas eran más interesantes que saber el como yo estaba, el como yo me sentía, parecía como a nadie le importaba, y dolía no tenía en quién refugiarme o simplemente que me comprendiera, solo quería olvidarme de todo por un momento. Desesperada porque otros no notarán mi soledad dolorosamente que puede ser obvia con mi cara y mis expresiones, sabía que tenía que lucir ocupada intencionalmente y naturalmente cómoda con mi estado solitario, fingir como que si nada estuviese pasando una vez más. Así que tomé mi teléfono con tal urgencia que parecía que el mundo fuera a detenerse en un instante si no atendía este asunto importante, actualicé mi cuenta de i********: cuatro veces y respondí un correo electrónico. Era crucial agradecerle a mi vecino que se encarga del condominio en ese preciso momento por el recordatorio de las áreas verdes. Volviendo en sí dije ¿A qué se ha reducido mi mundo? Sentí como si miradas de pena me apuñalaran, en ese momento recordé y retrocedió todo mi mundo justo en la preparatoria así que dije adentro de mi misma: Hola, preparatoria. Creí que me había librado de ti cuando solo era una persona pequeña, diminuta, sin palabras como celulitis y estrías en mi vocabulario. Pero obviamente no. Así que en ese momento era hora de cruzar la línea y hacer algo, no quería vivir con esa etapa toda mi vida, debía romper con ese ciclo y aunque me sentía muy mal mis ganas por hacer todo diferente eran mayores así que le pedí a Dios: Por favor, Señor, permite que haya química con alguien, con cualquiera, que me deje unirme a su conversación. Vuelvo a observar a mí alrededor, Hanlex levanto justo en ese momento su mano y me llamó, sentía que mi corazón se llenaba de mucha alegría, por fin alguien volteo a verme, aunque tenía mucho tiempo sin verle pero sus consejos eran únicos, llenos de sabiduría y lo que muchas veces necesitaba oír. Estaba parado detrás de una mesa llena de botellas de agua y refrescos, y lucía completamente fascinado con el hecho de verme después de tanto tiempo. Avancé y él también, sentía que los minutos se paralizaron al ver a mi amigo, en su abrazo me refugie. Hola Linda, ¡Caramba! cuánto has cambiado. Dijo el muy alegre por verme Mi querido Hanlex, al contrario de ti sigues siendo tan como cuando te marchaste la última vez. Respondí yo con una sonrisa que ocultara todo mi dolor. ¿Cómo te sientes? Te noto abrumada, tenía rato observando lo que hacías y podía percibir que por aquí las cosas no están del todo bien. Todo muy bien, ¿desde cuándo tú andas por aquí? Le volví a contestar con la mejor sonrisa que mi cara podía expresar. Tengo solo unos días, ¿cómo está tu mamá? anhelo tanto verla. En ese momento pensé Hanlex siempre tan inoportuno metiendo el dedo en la llaga. Perdóname Linda, pero me estás asustando, ¿qué sucedió con tu mamá? ¿Está bien? Se fue a Colombia buscando estabilidad financiera, estoy sola en la casa con Franz, le ha pegado bastante pero ha mejorado, Dios escucho mi oración y ahora comenzó a dar cambios radicales. Mientras le hablaba trate de colocar mi mejor cara, trate de disimular lo abrumada que estaba, trate de hacerle ver lo bien que mi hermano y yo estábamos, que mi vida seguía siendo la misma de siempre, y yo estaba súper bien, como siempre. Mientras voy hablando con él, fingiendo que todo estaba bien me voy dirigiendo hacia la mesa de la comida, para comer algo, estoy entrando en ansiedad, quiero correr del lugar, así que vi la fuente de chocolate y visualice las fresas a su lado, era lo más atractivo a mis ojos y provocativo a mi paladar. Hanlex parece darse cuenta de lo que está sucediendo y me vuelve hablar. Linda, ¿cómo te has sentido? Justo parada comiendo mi fresa con chocolate mi mente comenzó a tener como especies de corto, se empezó a nublar, siento no poder más, no quería hablarle de nada, no quería llorar delante de todos, era uno de mis amigos cercanos y una parte de mi quería contarle y otra parte solo quería evadirlo, pero en ese momento respire y le dije: Normalmente puedo intentar hacer que las cosas aparenten ser mejor de lo que son, ¿por qué contigo es imposible? ciertamente me conoces demasiado y aprendí acerca de la honestidad. Así que recogí mi cabello en un moño despeinado y nos fuimos a un lugar más solitario dónde podía abrirle mi corazón y podía hablar tranquilamente con él y justo allí empezaron a salir esas lágrimas que había contenido desde hace bastante, mi maquillaje comenzó a c******e, mi rostro quedó con manchas. Salí de todos los intentos por construir minuciosamente una versión de mí más aceptable y, de manera vacilante, extiendo mi mano, insegura de cómo voy a seguir con éste momento. Esperaba tener esa bofetada que siempre a las personas que le habría mi corazón me daban, pero no, justo frente de mi está mi amigo mirando con unos ojos que penetran hasta llegar al alma. No soy una persona a quien le guste abrazar pero Hanlex con su mirada tierna me llevo a abrazarlo. Era un hombre joven bien fornido con un alma encantadora, ojos color ámbar, de piel canela quien estaba determinado a hacerme sentir aceptada, estoy justo envuelta en un fuerte abrazo, pero comienzo a sentirme incomoda y lo alejo, en ese momento Hanlex mira como quién va desnudando hasta el alma. Linda, el rechazo, eso te hace sentir así. Un rechazo pernicioso con mis vulnerabilidades exactas en mente penetrará en lo más profundo de mí ser. La madurez de mi fe me puede ayudar a procesarlo de una mejor manera, eso siempre había sido mi armadura, me ayuda a tener una mejor reacción. Incluso me puede ayudar a quitar la flecha y curar la herida. Sin embargo, la madurez espiritual no me protege del rechazo, puedo ver la mirada de Hanlex que no se quita de mí, ¿ahora qué voy hacer? Los rechazos de hoy, grandes o sutiles, son semejantes a bombas sigilosas que silban directo a mi ser, localizan las heridas de mi pasado y las vuelven dolorosamente actuales otra vez. ¿cómo mentirte? ya no puedo con esto, soy presa del rechazo, ellos siempre envían mensajes que atacan todas mis fórmulas cuidadosamente establecidas para mantener una vida estable. Las voces de la duda y la inseguridad susurran: “Ves, te he estado diciendo por años que eres una completa decepción”. Dichas voces no tienen que gritar; el dolor actúa en tonos ensordecedores. Te ayudaré, sanaras. Me dijo Hanlex mientras mis pensamientos me querían inundar de dolor, de manera muy rápida se unían todas las cosas, cada escena de dolor más todo lo que vivía actualmente, no me sentía nada bien, pero levanté mi cabeza y vi sus ojos una vez y encontré ese alguien en quién podía refugiarme. Finalmente, me doy cuenta de que por fin alguien no trata de herirme, trata de sanarme, quiere ayudarme, alguien que está allí para mí, para ayudarme, orientarme, sus brazos le daban confort a mi corazón, que llevaba mucho tiempo quebrado, dolido, destruido. Gracias Hanlex, no sé qué decir. Linda es importante hablar, he aprendido durante éste tiempo de mi formación teológica que cuando exponemos el corazón es cuando realmente sanamos, si deseas saber lo que realmente hay dentro, escucha atentamente las palabras que hablas. Recientemente, el Señor se aseguró de que tuviera plena consciencia sobre lo que revelan algunas de mis propias palabras. Indicios de la desalineación entre aquello que es verdad y lo que creo sobre mí misma se filtraron cambiando mi realidad. En ese momento Hanlex había perdido mi atención y tuvo que aplaudir. ¡Qué susto! casi haces que me dé algo en el corazón. Dije yo con cara de asombro, puesto que estaba concentrada mirando otras cosas, mi mente estaba en otro lugar. Linda perdóname, aquello que realmente piensas se escapa en palabras demasiado fuertes que golpean dentro hasta partir el alma, no te destruyas. En ese momento decidí salir del lugar sentía que hablar con Hanlex me estaba asfixiando, no suelo morderme las uñas, así que en lugar de eso, cogí nerviosamente la piel de mis cutículas. Retorcí mis dedos hasta que hice crujir mis nudillos, de nuevo no sabía lo que sucedía, no era un hábito normal en mí, pero esta vez no era una situación normal, allí estaba parada, mirando la luna brillante y lejana con una mirada ida, no podía escuchar nada solo me perdía mientras la mirada, me perdía en su color, en su forma, mis pensamientos solamente eran callados, mi mente se quedaba en blanco, hasta cierto punto era lo que quería, quería olvidarme de todo y lo hice solo perdiéndome en la inmensidad del cielo y la luna. Ni siquiera podía entender porque salí justo afuera de la casa a eso y al darme cuenta mi corazón comenzó a latir deprisa, mis pensamientos empezaron a girar, me había sentido desnuda ante él era lo que repetía, Hanlex había escudriñado tanto mi corazón que había expuesto lo que estaba encapsulado desde hace mucho tiempo. Tenía planes de regresar a casa, estaba muy ansiosa cuando comienzo a bajar las escaleras rápidamente Hanlex corrió a donde yo estaba, me tomo de las manos, yo estaba fría, me puso su chaqueta y me abrazo, dure llorando en sus brazos por mucho rato sin decir ni una sola palabra, luego como los zapatos eran muy altos y no los soportaba Hanlex se dio cuenta y me dijo: Linda vamos a volver a la fiesta para que te sientes. Hanlex ¡no!, ya no quiero volver, quiero ir a casa porque ya es tarde y Franz de seguro ya me necesita, llamaré un taxi de los que tengo aquí. Conteste yo, abrumada por todo lo que pasaba. ¿Cómo crees Linda que te permitiré ir en un taxi? ¡Vamos yo te llevo! pero primero pasamos por la pizzería de los abuelos para llevarle algo a mi amigo Franz, se alegrará mucho de verte, siempre me está hablando de ti y de cuánto haces por él. Contesto el muy emocionado. Yo entendía lo que Hanlex intentaba hacer, quería estar para mí, se había comprometido a ayudarme a sanar y de cierto modo, quería sacarme del pozo de donde estaba, lo imaginaba como quien extendía su mano para levantarme, pero allí estaba yo, hundida en lo más profundo del pozo, acurrucada, con el corazón destrozado pues sentía que realmente me quería ayudar pero no me entendía. Allí estaba el con una gigantesca sonrisa y yo siendo presa de mis pensamientos, presa de mis sentimientos, presa del pozo, yo solo quería llegar, me sentía perdida, ya solo imaginaba dormir y refugiarme en mi almohada. ¡Hey Linda! reacciona tengo rato hablando y veo que no me estas prestado nada de atención. Y era verdad yo solo pensaba en hundirme aún más en la espantosa vida que ahora llevaba, mi mirada estaba ida, yo estaba pálida y sudaba frio, parecía no ser yo, sabía que Hanlex me hablaba y estaba demando que pusiera de mi parte para salir del pozo, y yo quería, yo intentaba pero realmente no podía, ya me había expuesto demasiado, ya solo quería irme, ya no quería seguir escuchando, y aunque no lo entendía quería seguirme hundiendo en mi pozo. Y justo en ese momento donde ya quería salir corriendo soy salvada, justo mi celular empezó a sonar. Disculpa es Franz. Le dije a Hanlex y conteste la llamada. Hola Franz, ¿qué sucede? Le dije algo preocupada por su llamada ¿Hola? ya es hora de que llegues. Me contesto mi hermano algo molesto Bueno Franz... ¡Aló! ¡Aló! Veo el celular y me había colgado, realmente estaba muy molesto, y le digo a Hanlex Me colgó, Hanlex llévame a casa rápido, sino tomo un taxi. Tranquila Linda, no te molestes ya te llevo.
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