- Hija, solo será un tiempo, luego te vas tú, sé que puedes cuidar de Franz. Has crecido, has cambiado mucho, yo confío en ti.
- Mamá ni siquiera sé donde pagar la luz eléctrica. Y Franz es muy rebelde, no hace case con nada, ni siquiera a ti te hace caso.
- No es cierto, yo sí obedezco.
Esta vez era Franz tratando de defenderse. Estábamos teniendo la ultima conversacion antes de que mi vida cambie por completo, asi me imagino que será, mañana ella se va del pais y yo quedare a cargo de mi hermano menor, sé que no soy una niña pero no quiero, entiendo que es parte de la formacion que debo darle pero esta vez sera una formación para mí tambien. Quisiera asumirlo con total madurez y tranquilidad, pero la verdad es que no quiero estar sin mi mamá, hay cosas que simplemente no quiero hacer, solo quisiera evadirlo y ya y esta es una de esas ocasiones.
- Linda, es necesario, debo trabajar y luego me llevaré a Franz y tú tambien puedes irte si quieres, mi mamá les ayudará, sabes que siempre puedes contar con tus abuelos.
- Sí pero no es igual, mamá. - Dije mientras terminaba la cena.
Habia preparado la cena favorita de todos, panes rellenos con lechuga, tomate, jamon, queso, pollo en forma de milanesa y muchas salsa de ketchup y mayonesa.
Mi mamá esperaba en la mesa mientras Franz y yo haciamos la cena, yo los panes rellenos, él limonada. Amo a mi hermano, disfruto el tiempo con él pero quedarme sola con él y cuidarlo es muy diferente y justo a ese tiempo iba a someterme.
Sirvo la mesa, bendecimos la mesa y durante la cena continua la conversación.
- Mamá yo estoy trabajando no tengo tiempo para atender a Franz Marco, ¿por qué no te lo llevas de una vez?
- Mamá si ella no quiere estar conmigo no quiero estar con ella. - Dijo Franz. Creo que mi actitud lo está hirienndo y no puedo hacer eso.
- Franz, perdon, no es personal, te amo, pero entiendeme no es facil asumir la responsabilidad asi. ¿Si te enfermas quien te cuidará? ¿Cuando necesites dinero para algo quién te dará? ¿Si necesitas un permiso para salir a algun lugar debes pedirmelo a mí, ¿lo sabes, cierto?
Mi mamá no dicen nada, solo está ahí oyendonos en silencio.
- Voy a bañarme, no tengo hambre, estoy cansado, solo quiero dormir un rato. - La voz de Franz era como si en cualquier momento iba a llorar, Si para mí es dificil estar sin mamá cuanto mas debe ser para él, está mas pequeño y de paso su hermana mayor, o sea yo, no se quiere quedar con él.
- Necesito que lo enseñes. - Era la voz de Dios hablando a mi corazon.
Mi reaccion es automatica:
- Está bien, mamá lo haré. Iré a hablar con Franz.
- Se está bañando, escucha.
Es cierto, se escucha que la ducha está abierta. Me toca esperar para hablarle, no quiero que su corazon quede herido.
- Hija, de verdad confío en ti. - Dice mi mamá y de pronto se escucha un golpe fuerte y un grito, Dios mío, algo le pasa a Franz.
Sin pensarlo salgo corriendo al baño.
- ¡Franz, abre la puerta!
- Linda, voy a morir, se me está saliendo la masa encefálica.
- ¿Qué? ¡ABRE LA PUERTA!
Me estoy desesperando y mi mamá tambien, pero ya tiene la llave en la mano, abrimos y lo encontramos sentado sobre el inodoro, llorando y tiene una sustancia blanca espesa en la cabeza, es a eso lo que él llama masa encefalica.
- Voy a morir, lo sé.
- Hijo, no vas a morir, eso es shampoo. - Dice mamá.
- ¿Shampoo?
- Por amor a Dios Franz, me asustaste mucho. - Le digo y le doy un golpe en la cabeza, no importa si ya habia recibido uno. Eres demasiado exagerado. ¡Lo que me espera!
Mi mamá está solo riendo y le revisa si tiene algun golpe de verdad en la cabeza, yo me voy a mi cuarto, en silencio si estoy riendo, pero tambien quisiera golpearlo, me ha dado un gran susto y por nada.
Mi hermano y yo somos tan diferentes, como agua y aceite, yo puedo ser tranquila, callada y serena y él pues, él es extrovertido, alocado, imprudente e indisciplinado por eso nunca nos llevamos del todo bien, es tan exagerado en ocasiones, la comida la dejé, mi corazón seguía acelerado, fue tan duro el golpe que me llene de susto, pensamos que de verdad le había pasado algo mayor por tanta gritería, había olvidado por un momento lo dramático que en ocasiones suele ser. Tratamos de seguir compartiendo pero no se pudo, una vez más Franz había destruido el momento, ¿cómo poder lidiar yo sola con él? era la pregunta que resonaba en mi interior, era imposible no preocuparme aunque no podía hacer nada, mi mamá necesitaba viajar a Colombia para encontrarse con su esposo, era mucho el tiempo que habiamos pasado sin él, ya habían pasado 14 meses desde aquella tarde donde se marchó, recuerdo sus palabras:
—Me voy para darles un futuro mejor, vamos hacer como si voy a salir a trabajar.
Mi corazón se quiebra al recordar aquel día que deje de escuchar sus llaves llegar, sonaban diferente a las demás, todos sabían que era papá y nos llenaba de felicidad.
—Linda, lo haremos como cuando se fue tu papá, saldré y te harás la mente de que volveré, nada de llorar, recuerda que todo lo que hago es por nuestro futuro y para que todo sea mejor. Linda, hey ¿me estás escuchando?
—Ah, ¿que me dices mamá?
—¿No me estás prestando atención?
—Perdona mamá.
—Como siempre tan lenta para entender.
Mi mamá siempre tenía esa facultad de quebrarme el corazón, la verdad no sabía cómo hacer para poder ser tan rápida como ella y llevar su ritmo, me dolió la palabra "lenta" debo admitirlo resonaba de continúo en mi interior, parecía no poder soltarme, ella siempre hacia lo mismo se molestaba y ya se iba. Pero está vez busco a Franz y volvió para abrazarnos, uno de esos abrazos quiebra huesos que llenaban hasta lo profundo, me quería hacer la fuerte y no podía, solo ansiaba el momento donde se fueran para quebrarme ante Dios y poder desahogarme.
—Hola Linda, dijo Franz
— Hola Franz, ¿No te irás?
—No, me convertiré en tu sombra, no te queda de otra que aguantarme yo obvio no haré lo que tú digas sino lo que yo quiera.
—Claro, ¿que más soñaste? mejor anda dormir.
—Adios, no te libraras de mi pero por hoy te dejo descansar.
No aguante más, siento como mi corazón se quiebra, me invade un sentimiento que no puedo describir, me desgarran por dentro, me comienzo a tocar el pecho, está doliendo mucho, me abruman los pensamientos de que no seré suficiente para poder con todo lo que mi mamá me deja como tarea, me comienza a doler la cabeza, siento que desespero, lo mejor es que me acueste, al acostarme tomo la almohada y comienzo a gritar desconsoladamente apretando fuerte mi boca para no emitir tanto sonido.
Me quedé dormida pensando en todo lo que sucedería, no sabría si realmente sería capaz de lograrlo, era demasiado para mi, pensaba en que no estaba preparada para esto, no soy suficiente para lograrlo , me invade una sensación de dolor que es inexplicable, eran demasiadas emociones encontradas, ya no estaba mi papá, mi mamá estaba a poco de partir y me quedaría yo sola para cuidar a mi hermano, tenia miedo, incertidumbre, no me sentia lo suficientemente capaz como para hacerlo, a causa de tanta tristeza me quedé dormida. Pero a las 3:00 AM sentía que algo paso, posiblemente estoy siendo visitada por uno de quiénes siempre han jurado matarme, me levanto de golpe, me doy cuenta al prender la luz y verme en el espejo que está justo frente a mi cama que mi cuello está rojo tengo como especie de unos dedos marcados y tengo mucho miedo. Había olvidado que tenía una lucha continúa, de mi memoria se había marchado ese deseo de pelear, solo quería llorar, me repito una y otra vez que debo calmarme, respirar es la solución, pero no puedo me estoy desesperando, es asfixiante, es demasiado difícil respirar, no la verdad no puedo siento que todo mi ser va a estallar, empiezo a imperventilar, mi corazón empieza a latir diferente, me duele el pecho, la cabeza, siento ganas de levantarme y salir corriendo pero mis piernas no me respondían, miro la hora nuevamente para ver cuánto falta para que salga el sol y son las 3:05 pensaba que habían pasado muchos minutos pero no, no era así solo habían transcurrido unos pocos minutos, siento que voy a enloquecer, intento levantarme pero no puedo, cada segundo era mas desesperante, queria gritar pero no podía, estaba asustada pero de un momento a otro reaccione, recordé la autoridad que tenía, que no debía temerles asi que empece a orar para que mis piernas reaccionaran, y que todo lo que ne estaba enloqueciera se fuera porque la sangre de Cristo tiene poder, asi que despues de unos minutos observe que ya tenía el control sobre mis piernas asi que queria levantarme y salir a tomar agua, cuando me levanto y abro la puerta de mi habitación giro hacia la izquierda en dirección de la nevera en ese momento me encuentro mi mamá en la mesa del comedor llorando y ahí me puse peor, debía controlarme, quería solo abrazarla y decirle que no se marchará era tan difícil decir adiós, no quería, sentía que no iba a poder era aterrador sentir que ya no la tendría para mandarme hacer ciertas cosas en la casa, ¡Cuán difícil me sería! Ya no tendría quien me regañara, solo me tocaba ser a mi quién tenía que ejercer esa función de formar, cuidar y velar por el bienestar de mi hermano, siempre se me habían pedido ser el mejor ejemplo de hermana mayor y me aterra no poder serlo. Pero ya va, solo pensaba dentro de mi "debo respirar y decirle a mi mamá que todo va a estar bien, así que vamos Linda que tú puedes, es tiempo de ser la valiente que siempre haz sido, está vez es mi madre que me necesita, no era cualquier persona".
La verdad es que esto de ser valiente no se me da, cuando se trata de mis emociones me suelo desestabilizar, es más fácil pelear con demonios que mantener bajo control mis emociones, no quería que el momento de la partida fuera más doloroso, pero era inimaginable vivir sin ellos, y aunque entendia que todo era por un futuro mejor mi corazón se quebraba, y aunque habia estado llorando mucho no dejaba de doler, pero en ese momento solo podia respirar, colocar una hermosa sonrisa y demostrar como que si nada hubiese pasado, ser valiente por ella, por mi hermano que me necesitaria y dar lo mejor de mi una vez más, no queria defraudar a nadie, no queria decepcionarlos, se que estaban confiando en mí.
Asi que en ese momento me acerqué a ella y le abracé, le abrace muy fuerte y le dije:
- Mamá te amo, y todo estará bien, no te decepcionare, me haz enseñado muy bien.
—Hija sin llorar, hay que ser fuertes, voy alcanzar un mejor futuro para ti y tus hermanos.
En ese momento sentía que mi corazón se volvía pedacitos pero con una sonrisa solo le exprese que confiaba en Dios que así sería. Esa madrugada paso veloz ya habia salido el sol y a penas hace unos minutos yo habia cerrado los ojos, no entendía pero el tiempo pasaba rápido y yo solo quería que las horas pasarán lentas, de alguna forma mi corazón solo quería detenerlo para tener a mi madre conmigo, era tan duro nunca me había separado de ella. A pesar de cada circunstancia, de cada pelea yo seguía amandola, no queria separarme de ella, no dire que fue facil ver como las horas pasaban, cada segundo dolía, sabia que la volvería a ver pero no sabía cuando, ya no estaria a nuestro lado cada mañana y dolia.
Cuando amaneció y el reloj marco la hora de mi madre emprender su viaje a Colombia, mi corazón se empezaba a quebrar, fue doloroso saber que ya habia comprado el pasaje, fue doloro verla salir con su maletas, fue doloroso verla despedirse de todos en la familia, fue doloro saber la hora en que ella se iría, mi corazón estaba destruido, pisoteado, el dolor no se puede describir y era inimaginable el momento en el que realmente la dejaría de ver, me queria aferrar a la idea que era un plan perfecto, y me repetía una y otra vez "es por un futuro mejor" "pronto les volvere a ver".
En solo eso pensaba mientras iba con mis abuelos para llevarlos al terminal de pasajeros, y aunque por mas que intentaba hacerme la fuerte, la fría solo quería desesperadamente llorar, pero debia reprimir cada lagrima, cada emoción pues mi abuelo me miraba por el retrovisor y con su mirada me decía sin muchas palabras que debía ser fuerte porque llorar era de tontos, débiles, y yo no podía ser asi, pero diferia con mi abuelo ya que para mí porsupuesto no era nada tonto llorar, sentía que sería la separación que no estaba preparada para vivir. No sabía cómo era esa agilidad que poseen las madres de hacer muchas cosas a la vez y estar pendiente, sentía que no iba a poder cuidar de Franz porque la verdad me costaba todavía de cuidar de mi por la sobreprotección que mi madre había ejercido sobre mi, siempre sentía que era incapaz de hacer algo por mis fuerzas y siempre la necesitaba, dependía de ella para realizar cada actividad, cada cosa y ahora enfrentarme a la vida sin la sobre protección de mi madre no parecía tan fácil como tal vez muchos decían, pues tenía miedo, era insegura, duda y realmente no tenia mucha idea de lo que iba a suceder, no sabia que esperar y solo pedía a Dios que me ayudará queria que mi mamá estuviera orgullosa de mí y que realmente franz viera un ejemplo en mi. mi mente estaba saturada de pensamientos y mi corazón innundado de emociones y todo esto mientras solo ibamos camino al terminal de pasajero.
Cuando llegamos a nuestro destino no me quise bajar del carro, mis abuelos, mi hermano y yo nos quedamos adentro de la camioneta para despedirla, ella se bajo de la camioneta con una cara triste y unos ojos que me partian el corazón pues sabia que estaba destrozada, sabia que le dolía, pero al igual que yo ella estaba haciendose la fuerte, no quería llorar delante de nosotros, y con un fuerte abrazo se despidio de cada uno de nosotros y justo al cerrar la puerta y ella darse la vuelta las lágrimas empezaron a correr solas por mi mejilla, no las podia contener más, no podia seguir reprimiendo cada lágrima, era duro aquel momento, toda dependencia que tenía a mi mamá se iba quebrando, era un dolor profundo, no podía dejar de llorar.
Y alli estuvimos hasta que la vimos montarse en el bus y por una ventana sacar su mano para despedirse, justo en ese momento quise derrumbarme, en ese momento queria gritar, queria tirarme en el asiento y solo llorar pero sabía que debía ser fuerte por Franz, él me necesitaría, no sabía mucho lo que debía hacer para ser una buena hermana pero lo intentaría, daría la milla extra para alcanzarlo, iba hacer todo lo que estuviera a mi alcance, y solo pedia la ayuda de Dios porque sabia que solo jamás iba a poder.
Cuando arrancó el bus mi abuelo tambien arrancó, ese día no queriamos quedarnos solos, asi que nos quedamos en su casa, realmente no me sentia preparada para volver a casa y entender que ya ella no estaría alli, no me sentía preparada para asumir esas respondabilidades, por primera vez mi hermano y yo estabamos de acuerdo en algo y era no volver ese día a casa. La tarde se fue lenta, caminábamos de un lado a otro, no sabiamos mucho de ella, su teléfono tenia dañada la bateria, y eso no mejoraba la situación, mi abuela estaba triste, aunque ella siempre lo disimulo mejor que nosotros, pero si estaba preocupa, temia que algo nos pasara ya que no queríamos comer, estabamos despechados, solo pasamos la tarde acostados en la cama, entre lagrimas y recuerdos de mi madre, dando vueltas en la cama, sin emcontrarle dirección a mi vida, esa noche ninguno de los dos pudimos dormir, nuestro cuarto aunque era la casa de mi abuela se sentía extraño, sabia que solo nos teníamos a nosotros dos, veía a mi hermano dar vueltas y solo pensaba "¿realmente podre ser un ejemplo a su vida?" de algo estaba segura y es que lo amaba y solo queria lo mejor para el y aun si eso significaba convertirme en una madre para su vida. La noche se hizo eterna, no sabia nada de mi mamá, me sentia triste, cansada, deprimida con ganas de solo seguir acostada pero habia llegado el momento de dar esa milla extra, asi que me levante, me arregle y llame a mi hermano para irnos a casa, mi abuela nos habia preparado el desayuno, asi que comimos, franz se arreglo y nos fuimos a casa.
—La vida nos comenzó a cambiar, definitivamente Linda extraño ya a mi mamá, quiero ya que este aquí.
— Apúrate que vas a llegar tarde al colegio, recuerda que cuando llegues me ayudas acomodar la casa, no llegaré temprano me toca trabajar hasta tarde.
— Está bien.
— Conozco tus intenciones pero no tienes permiso de estar más de las 6:00 PM fuera de casa, mi mamá no está pero las reglas siguen siendo las mismas.
— ¡Ay, ya! déjame en paz, me voy.
Parecía una eternidad sin mi mamá pero tan solo habían Sido 16 horas con 30 minutos