Capitulo 2

3073 Words
Ahí viene ella también, no es suficiente con cada persona que se ha acercado, estos meses han sido una pesadilla, decidí mudarme a casa de mi papá y esto ha generado una revuelta en todos mis conocidos, mi mamá ha dicho cosas muy feas de mí y esto ha generado que se acerquen cualquier cantidad de personas a pedirme explicaciones, como si realmente debería darlas. Hoy es un día que estoy agotada, la presión social me agobia a diario, aunque quisiera decir que no, la verdad es que me está enloqueciendo, me he convertido en la mala de la película, la peor hija, la oveja negra, la rebelde, hasta parece que cometí el pecado imperdonable, nadie se ha realmente tomado unos minutos para intentar dialogar conmigo, todo gira al rededor de un gran drama, en las noches lloro hasta quedarme dormida, en realidad son mis lágrimas mi pan de día y de noche, buscando paz sigo encontrando desespero, siento que una ansiedad se está gestando dentro de mí, pero estoy decidida a ser feliz, a mostrar una sonrisa, a disfrutar de las personas y la libertad que tengo, el único problema es la gente, parece obvio, lo sé, pero es que las personas parecen ser enviadas para molestarme la vida en cada momento, por ejemplo ayer me encontré con mi mamá, justo al salir del instituto, me llevó a McDonald's y hablamos, aunque ella básicamente lloró un largo tiempo, y aunque fueron muchas las lágrimas no logró entenderme ni un poco, era como hablar en idiomas diferentes, realmente es muy difícil lidiar con todo esto, solo siento presión por todas partes, cada persona tiene una opinión diferente y ninguno está dispuesto a callar. Siento un exhalar un largo suspiro, pensar es agotador, al menos hoy no estuvo tan mal, aunque algo me dice que todo cambiará porque ahí viene ella con su complejo de perfección, Linda, no creo que le haga tanto honor a su nombre, recuerdo cuando de niña peleamos, y si mal no recuerdo ella me golpeó más fuerte, fué una pelea tonta, ambas en la calle, jugando, y sin más me empujó con fuerza y rabia, en sus ojos se veía que me odiaba por simplemente ser yo, reconozco que me pasa muy seguido, alguien podría decir que soy una mezcla de color rosado, alegría y un torbellino de imprudencia, y al parecer eso le irritó tanto que no toleró ni siquiera tenerme cerca, desde ahí la considero rara, tosca y mala, en mi mente es la típica niña mala que somete a otros, y aunque esa vez le devolví el empujón, terminé regresando llorando a casa, deseando nunca volver a verla y ahora está aquí, frente a mí, en mi casa, ahora es diferente, ya no parece la niña que puede golpearme sino una perfecta juez, al menos así se muestra, tanto que aunque no tenemos ninguna relación de amistad viene hasta mi casa a dar sus maravillosas opiniones desde su postura de santa perfección, la oigo hablar sin prestar realmente mucha atención, sé que su boca se mueve y yo solo escucho, bla, bla, bla... - ¡Isabel! ¿Me estás escuchando? - Claro, dije. Su voz interrumpió mis pensamientos y ella siguió. - Debes arrepentirte de lo que estás haciendo, es rebeldía, irte así de tu casa, está tan mal de tantas formas, vine a hablar contigo por eso, no podía solo dejarte. Tengo una responsabilidad de corregirte, quizá otros no te lo digan y te apoyen, pero yo como profeta te digo la verdad, está mal y debes cambiar ya, vuelve a la vida que tenías antes, debes actuar con amor, tu mamá está sufriendo, y no porque me lo haya dicho, yo puedo verlo, sé que ella sabe que soy buena hija a pesar de lo difícil que son mis padres, así también debes serlo tú, sigue mi ejemplo. - Gracias por tus palabras. Fué lo único que alcancé a decirle e irme. Sentía como la rabia inundaba mi cuerpo, seguramente tenía las mejillas tan coloradas, expresando mi molestia, Linda de Jesús siempre se ha creído perfecta, viene a opinar de mi vida como si tuviera derecho alguno, como si supiera lo que vivo, o como sino fuese suficiente con cada persona que ya se ha acercado a decirme su opinión sobre mis decisiones, ¿que tan difícil les resultará mantener la boca cerrada? Sé bien que no parece la mejor decisión esta se vivir con mi papá, bueno, está su esposa que recién conozco, mis cuatro hermanos menores y mi mamá que quedó sola, pero estaba tan cansada, las peleas, los gritos, controlaba toda mi vida, así ha sido siempre, esa constante manipulación, y todo eso más las guerras espirituales, sinceramente no sé cuántas adolescentes van llegando a su casa y pueden ver claramente un Aku, esas estructuras de piedra con rostro, imponente y fuerte, en la puerta de su casa y verse a sí misma con un martillo gigante golpearlo hasta caer, y podía sentir como me miraba, me odiaba y atacaba, reconozco que el odio era mutuo, no era la primera vez que me encontraba luchando en sueños o visiones, ya estaba acostumbrada aunque no lo entendiera, los demonios eran parte de mi cosmovisión, siempre molestando, siempre persiguiendo, siempre queriendo matarme, ¿que tenía yo que podía pareserles tan importante? No tenía la respuesta pero estaba tan cansada, era hora de dormir, Linda ya se ha ido, luego de dejarla casi hablando sola entendió que no tenía mucho que hacer; y ya puedo sentir un profundo agotamiento no sólo físico sino emocional, dicen que el sueño es la mejor formar de reponer la energía, espero que sea cierto porque no pienso ni cenar, solo quiero dormir y olvidarme de todo,dormida el mundo es más tranquilo, dormida nadie molesta, dormida hago lo que quiero, dormida estoy tranquila pero aún dormida no tengo paz porque cuando siento que caigo en sueño profundo parece el momento propicio para ser atormentada, algo me dice que por más que quiera descansar hoy será una noche dura, ya el cansancio me está venciendo, me pesan los ojos del sueño, me oigo decir: - Bendición, papá, voy a dormir. Chao niños. - Chao, Isa. - Responden a una voz. Mientras siento un beso en la frente con una bendición de buenas noches, es mi papá, como quisiera que pudiera ver más allá y ayudarme pero estoy acostumbrada a que nadie me entienda. Con este pensamiento me voy a la a cama, abrazo mi almohada, dejo correr una lágrima y me dejo ganar por el cansancio. 3:00am de la madrugada, siento como mi respiración se hace más lenta, el cansancio vence mis ojos y me encuentro en otro lugar, todo oscuro, algo sucio, y estoy sudando, estoy agitada, estoy corriendo, estoy huyendo, pero ¿de qué?, puedo sentirlo, viene por mí, está cerca, su respiración hace hielo mi piel, el pánico se apodera de mí, no lograré escapar, está aquí, su pelaje n***o como la noche misma, sus ojos de luna y sangre, ya lo veo, sus colmillos reflejan su hambre, me tumbó, está sobre mí, ha ganado, lo sé, solo puedo suspirar hondo y despertar, ¡es un sueño! Otro sueño, el mismo sueño, la pesadilla que resume mi vida, estos diez años se han sentido así, lentos como quedarse dormidos y luego despertar de golpe para descubrir que todo es una pesadilla, alguien debería poder ayudarme, alguien debería haber vivido algo similar; ¡Dios ayúdame! Es mi consigna mientras me levanto, debo vestirme para ir a clases, hoy tengo examen de ciencias sociales y solo puedo pensar en la horrible sensación de mi sueño y en Linda, no sé porque pero siento que algo ella desencadenó dentro de mí y eso me hace casi odiarla aún más. En clases es una aventura entre el mundo real y el espiritual, mi don está activo y no estoy sabiendo como controlarlo, puedo ver demonios en todas partes, ¡literalmente están por todas partes! sé que la sangre de Cristo es lo único que puede ahuyentarlos y creo que nadie aquí conoce de eso porque los cargan como mascotas, ellos no pueden verlos pero yo sí, algunos son bajos con dientes grandes y expresión de ira, otros se ven como personas muy largas y delgadas y transmiten una tristeza helada, algunos se ven como pequeños fuentes, otros como piedras gigantes con rostro mudo, lo impresionante es que no pueden tocarme, y creo que no todos saben que yo los veo, andan allí caminando al lado de cada persona, veo como le susurran cosas al oído, o los halan de un lugar a otro, se está volviendo abrumador, ¿me estaré volviendo loca? ¿será esto parte de mi vida? Aunque no me tocan o hablan, de alguna forma ver dos mundos me agota, creo que necesito ayuda, para todos a mi alrededor el mundo funciona normal pero para mí es cada vez más extraño. - Isa, ¿nos vamos? Ya salieron todos del salón y tú sigues aquí con cara de querer morir, ¿que te sucede? - Es la voz de Stefannie, una de mis compañeras de clase. - Nada, solo estoy cansada y tengo calor. - Respondí. - Pues parece más que eso, andas sin maquillaje, con ojeras y te ves ida, hasta pareces con hambre. - Siguió diciendo ella. - Ya, vámonos, tenemos 20min para comer, y entrar a la clase de historia. - Le dije mientras tomaba mi bolso en la espalda y salía del salón, me sentía algo mareada, seguía viendo diferentes criaturas en todas partes, ignorarlas requería más esfuerzo del pensado. De la clase de historia terminé en la oficina de consejería estudiantil exponiendo todo lo que había estado viviendo estos días. - Cuéntame otra vez con lentitud lo que estás viendo. - Dijo la orientadora. - Como ya le dije, veo demonios, tan real como puedo verla a usted y están en todo lugar. - Dije lentamente. - ¿Puedes ver algunos aquí? - Respondió ella con voz de incrédula. - Sí, de hecho hay tres. A su lado hay uno pequeño, me está mirando, atento a lo que estamos hablando, más atrás casi escondido entre las cajas de archivos está otro, y en la oficina de atrás hay varios caminando, y afuera hay muchos más. ¿Ve esa muchacha? Pues, llevaba uno en el cuello. - Respondí. No tenía miedo de su reacción, confiaba que me creería y me ayudaría con esto, no quiero perder mi don, solo manejarlo. Quiero manejar el don y no que él me maneje a mí. La orientadora respiro profundamente, tomó un poco de agua y dijo: - El espíritu se sujeta al profeta, puedes contener todo lo que estás viendo. Comienza a decir que no lo quieres, estás siendo demasiado emocional, no puedes andar por la vida diciendo que ves demonios, ¿sabías que puedes pasar como esquizofrénica? Yo nunca he vivido algo como esto y solo puedo decirte que te controles. - Okey. Lo haré. Ya debo irme, muchas gracias. - Respondí y salí casi corriendo de esa oficina. De todas las respuestas que creí que podían darme, nunca imaginé esta. ¿Cómo puedo controlar esto? ¿Realmente soy solo emocional? ¿Para qué sirve poder ver todo esto? ¿Me estoy volviendo loca? Mi mente no paraba. Pero comencé a decirme que nada de esto era real, que podía someterlo y que todo estaría bien, con esto en mente caminé hasta la casa, y a cada demonio que veía decía que no era real. Al llegar a casa, no había nadie, ¿a dónde habrán ido? No era usual que salieran así, pero la verdad no me importaba mucho, quería un baño y descansar, como era hora de almuerzo tenía hambre aunque no tenía ganas de preparar nada, prefería solo dormir. Entre a la ducha sin ver muy bien, como siempre que ando sin los lentes, eso tiene sus riesgos, uno de ellos es que puedo así como hoy tropezar con cosas sencillas, como pisar el jabón, resbalar, agarrarme fuerte de la pared y pasar el susto de casi caer en el baño, otro se habría molestado, yo solo reía, estas cosas usualmente me desestrezan. Estaba todavía riendo cuando escuché la voz de mi papá: - ¿Hija, estás aquí? - ¡Sí, estoy en el baño! - Respondí. Salí de la ducha directo al cuarto, me vestí y fuí a la cocina, allí estaban todos mis hermanos, cada uno diferente a su manera, el mayor de ellos tenía 10 años, era alto y delgado con el cabello n***o como la noche, era kinestésico, alegre, hablador y con una energía casi inagotable, él no era hijo de mi papá, solo de su esposa, pero para todos era uno más, no había diferencias, el segundo de ellos tenía también el cabello n***o oscuro, pero era bajo y de contextura gruesa, ocurrente, sarcástico y llorón, tenía 8 años, le seguía uno con 7 años, rubio y tierno, puedo decir que lloraba como yo, con sollozos silenciosos y muchas lágrimas, mi último hermano tenía un mes de nacido, era mi consentido, gordo, de tez blanca y totalmente abrazable, de solo verlo se me alegra el corazón y corro a alzarlo y mimarlo, pido la bendición a mi papá, saludo a mi madrastra y le doy la bendición a los niños, así funcionaban mis llegadas a casa y aunque parecen sencillas eran reconfortantes en medio de todo el desastre que actualmente era mi vida, justo estos momentos me sostienen, me hacen sentir que soy real, que soy parte de algo y que de alguna forma todo estará bien, mientras sostengo a mi hermano bebé en los brazos, todo se siente diferente, nunca había tenido está sensación, con mi mamá siempre estuvimos ella y yo, aún siento que soy hija única y que mis hermanos son figuras extrañas que aparecieron de pronto en mi vida, pero en realidad yo aparecí de pronto en sus vidas, se han adaptado rápido y fácilmente, parecen amarme sin siquiera conocerme, sin embargo con el rostro que sostengo entre mis brazos es diferente, siento que con él tengo la oportunidad de ganarme su amor, de sentir que puedo esforzarme por tenerlo, quiero cuidarlo y ayudarlo en todo, quiero tener la oportunidad de verle crecer y ser parte de su vida, quiero ver sus primeros pasos, escuchar sus primeras palabras, y darle su primera comida, es tan dulce y frágil, y huele a bebé, ese olor que te hace sentir grande como capaz de hacer cualquier cosa por amor a él, es extraño no sé si hace se siente ser una mamá pero sé que estoy aprendiendo a ser hermana, una hermana mayor, y esto mientras aprendo a ser hija, no recuerdo el tiempo que de niña viví con mi papá, fué corto, hasta los 4 años creo, del resto fueron siempre peleas, gritos y divisiones, no conmigo sino entre mi mamá y él, yo estuve en el medio siendo como una marioneta de mi mamá, odiando a mi papá sin siquiera saber porque y queriendo cortar las cuerdas de su manipulación sin saber cómo, creo que la herramienta más fuerte que usé es está, salir de casa, atreverme a vivir de una forma totalmente diferente a lo que acostumbraba, y soportando como todos me juzgan por ser la hija rebelde, y no digo que no lo sea, pero ¿realmente saben lo que vivía? ¡Era un tormento! Mis reparaciones eran contadas. Cuando comenzaba a amar algo, ya sea un amigo, amiga, a mi papá, un viaje, una salida, una prenda de ropa, lo que fuera que amara demasiado automáticamente me era quitado, todo el centro de mi amor debía ser mi mamá, esto es la cosa más asfixiante que existe y producto de eso quedé ciega por un tiempo, hace un año mi cuerpo colapsó por completo, sentía un hormigueo, ardor y dolor en cada extremidad, y paralelo a eso fuí perdiendo la visión de ambos ojos, luego de 40 días internada en el hospital con tratamientos intravenosos constantes, exámenes de sangre diarios y 4 exámenes de columna llamado "punción lumbar" salí ilesa, bueno, casi ilesa, no recuperé la visión de mi ojo izquierdo, parece caso un recordatorio de que tengo algo importante que hacer en la tierra, algo que desconozco, algo que amerita mucha sabiduría que no tengo, son tantas cosas por sobrellevar, tanto por manejar, solo me enfoco en dar un paso a la vez, un día a la vez, por ahora cargar a mi hermano es suficiente para ser feliz, ver sonreir a mi papá mientras juega con mis hermanos es gratificante, por ahora todo esto parece bastar para ser feliz. - Hija, ¿cómo te fué hoy? Te noto como perdida en tus pensamientos. - Dijo mi con voz preocupada. - Bien, todo estuvo normal. - Dije, omitiendo obviamente la parte de ver demonios por doquier y terminar en la oficina de consejería. - Ayer te vi hablando con Linda, ¿que tal estuvo eso? Ella se ve como una muchacha centrada y fiel a su llamado. ¿Que tanto te dijo? - Preguntó mi papá mientras alzaba la mirada de su plato de comida para mirarme. - No fué mucha la conversación, sabes que no me llevo con ella y que venga a decirme que hacer con mi vida no parece una buena idea para ganarse mi amistad, sé que todos la creen perfecta pero yo no la tolero. - Mi voz sonó más ruda de lo que quería. Mi papá y mi madrastra se miraron fijamente, hubo un extraño intercambio de miradas que me decía que algo de lo que dije no sonó bien. - Hija, a veces se nos acercarán personas que no nos agradan y nos dirán cosas que nos nos gustan solo para formar nuestro carácter, no puedes cerrarte a escuchar a alguien solo porque crees que debes odiarle, sé inteligente, cada persona tiene algo para dar, recibe lo que ella pueda dar. - ¿Que tanto puede darme? Tiene mi edad, no porta mucha sabiduría. - Dije con resentimiento y antes de que la conversación siguiera me levanté del sofá y camine al garage, seguía con mi hermana en brazos que comenzó a llorar, quizá sentía mi molestia, pero escucharlo necesitarme me hacía volver en sí, debía estar bien para él, valía la pena.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD