ANTHONY — 17 años
María y yo estábamos juntos por casi 2 meses y yo sentía que el momento en que tenía que partir para la universidad se acercaba demasiado rápido, así que sin decirle a nadie había cambiado de planes y pensaba quedarme a estudiar cerca de casa para no alejarme de María.
Estar con ella es un sueño para mí, es la mujer más dulce del mundo, me entiende y me cuida. He postulado a la Universidad de California en Los Ángeles para quedarme aquí en California estaré a solo 30 minutos de ella, y no tengo problema con manejar.
Llego a la oficina y veo a María en su escritorio tan hermosa como siempre rápidamente se acerca a mí y toma mi mano, vamos a los ascensores y bajamos hacia el sótano ese es nuestro “nido de amor”, llegamos y nos damos unos besitos, bueno ya son unos besotes ya que ella me ha enseñado mucho.
— Amor ya falta poco para tu cumpleaños — dice mi dulce novia sentándose en mis piernas.
— Si pronto tendré 18 — El 18 de Junio es mi cumpleaños, no hay preparativos así que estaré en casa con mis padres como siempre.
— ¿Tienes planes? — pregunta Maria.
— No solo con mis padres como siempre — respondo
— Me gustaría verte esa noche, ¿Qué dices? — ¿Por la noche? No sé si mis padres lo vean bien, no tengo amigos.
— Está bien déjame ver que me invento — digo y ella me regala una sonrisa. Aún está sobre mí y ella se mueve mientras me da unos besos. Ya me ha pasado antes que siento como mi m*****o empieza a engrosarse pero no sé qué hacer.
— ¿Volvemos? — pregunta y asiento con la cabeza pero antes me atrevo a tomar sus labios una vez más.
— Te quiero mucho Anthony — dice mi dulce María, ¿Cómo le digo que la amo? Aún no lo sé bien, pero es lo que siento — Subimos y encontramos a mi padre ya en su oficina.
— Buenos días señor Ceravolo — decimos al unísono y él levanta la vista hacia nosotros.
— Otra vez llegan tarde — dice mi padre
— De hecho llegamos antes bajamos por esto — le dije dándole unos documentos que saqué de los archiveros ya poco a poco había aprendido a mentir a mis padres para verme con María.
— Oh gracias Anthony, María puedes retirarte déjame a solas con Anthony por favor — Maria solo asiente y sale.
— Hijo, ya se acerca tu cumpleaños ¿Sabes que quieres de regalo? — pregunto mi padre con una sonrisa. Este es el momento, ya sé que es lo que quiero, así podre pasar mas tiempo con Maria.
— Si papá, quiero un departamento — dije y vi como la cara de felicidad de mi padre cambió.
— ¿Un departamento? Claro tu madre y yo pensamos que cuando vayas a Boston sería mejor un departamento. ¿Eso es lo que quieres decir? — niego con la cabeza.
— No papá, quiero un departamento aquí en California.
— ¿Qué? Pero ¿Para qué? Si vives con nosotros — pregunta
— Solo es para pasar tiempo a solas, además cuando vaya a la Universidad necesitaré un lugar — digo con una sonrisa.
— No estoy entendiendo nada.
— Me quedaré aquí en California e iré a la UCLA, recién aceptaron mi solicitud — Mi padre se levanta de su asiento y viene a mi.
— Hijo — dice tomándome de los hombros — nada me hace más feliz que te quedes, pero trabajaste toda tu vida para entrar a esa Universidad, ¿Estás seguro que no quieres ir a Boston?
— Si papá más que seguro — digo con una sonrisa pero su cara demuestra que no está de acuerdo.
— Ve a casa y habla con tu madre antes de que yo llegue, no se como le explicarías esto hijo pero si es tu decisión yo te apoyaré.
— Gracias papá, si yo hablaré con ella.
…
Mi madre no me tomó bien y no me habló por una semana, yo no hacía ningún intento de hablar con ella, para mi estaba mejor, ya que podía pasar más tiempo con Maria.
— Amor, quiero llevarte hasta tu casa — le digo a Maria, estoy estacionado a unas cuantas calles como siempre.
— No amor, aquí está bien. A mi hermano no le gusta que lleve gente a casa — dice y yo entiendo como siempre.
— ¿Algún día lo conoceré? — pregunto
— Cuando tengamos una relación seria y estable — me dice y no entiendo
— ¿No tenemos una relación seria y estable? — pregunto y ella toma mi mano.
— El día que pongas un anillo en mi dedo seremos estables — dice y ahora entiendo, pero me pongo nervioso.
— ¿Quieres casarte conmigo? — pregunto y ella asiente con la cabeza.
— Entiendo que seas joven, pero algún día podría suceder — dice y asiento con la cabeza. Toma mis labios dejando un suave beso y baja de mi auto.
Llego a casa y voy a mi habitación, mi padre aún no llega y mi madre aún está molesta conmigo. Me pongo a leer un libro y me quedo dormido.
— Cumpleaños feliz, te deseamos a ti, cumpleaños felices, te deseamos a ti … — Abro los ojos cuando escucho como cantan mis padres entrando a mi habitación con una torta en sus manos.
Veo que es de noche y tomo mi teléfono para ver la hora y encuentro un mensaje de Maria.
Feliz cumpleaños amor, te deseo el mejor cumpleaños, nos vemos en la noche. Te quiero mucho mi rey. — Leo y el mensaje me saca una sonrisa.
— Sopla las velas bebé — dice mi madre y me molesta que me diga así, pero es lo único que me ha dicho en toda la semana así que por esta vez se lo dejaré pasar.
Hago lo que me dice y pido un deseo.
“Maria ámame para siempre así como yo te voy a amar para toda la vida”
— Aquí está tu regalo — dicen mis padres mostrándome unas llaves. ¡No puedo creerlo! Salto fuera de la cama de la emoción y los abrazo a ambos.
— Solo promete que no te irás de la casa y serás responsable — dice mi padre y yo asiento.
— Hijito te amo, solo quiero lo mejor para ti, pero no nos abandones — dice mi madre entre lágrimas, solo la abrazo.
— Si má no te preocupes — se van a su habitación y en todo lo que puedo pensar es en la sorpresa que le daré a María en la noche.
Comprare una rica comida ya tenemos un lugar para vivir nuestro amor sin importar lo que la gente diga.
Pasamos un lindo día con mis padres y por supuesto vinimos a mi departamento, está súper se que a María le va a encantar.
Les dije a mis padres que deje algo olvidado en el departamento para poder salir sin que me molesten y voy a manejar, voy a recoger la comida y pasó buscando a María. Cuando sale de su casa me quedo impresionado, se ve bellísima.
— Hola amor ¡Feliz cumpleaños! — dice antes de dejar un beso en mi boca — ¿A dónde vamos?
— Te tengo una sorpresa — le dije y tomé su mano antes de empezar a manejar.
— Yo también te tengo una sorpresa pero será después — dice con una sonrisa traviesa.
Llegamos al complejo de departamentos y llegamos a la puerta de mío, la abro y le enseño la mesa que deje lista para cenar.
— Anthony ¿De quién es este departamento? — pregunta Maria
— Fue mi regalo de cumpleaños, es nuestro aquí podemos estar juntos sin que nadie nos moleste — digo atrayéndola a mi, tomo su rostro y beso sus labios.
— Te amo Maria, quiero estar siempre contigo — digo y una sonrisa aparece en su rostro.
— Yo también Anthony, quiero que estemos juntos, es momento de dar el siguiente paso — dice y deja resbalar su vestido dejándome ver su hermoso cuerpo en una lenceria de color n***o — hazme el amor.