ANTHONY
El auto me lleva hacia donde está el jet de mi familia allí me espera mi asistente personal quien ya deben tener todo listo para irnos.
Andrea Conti, mi asistente, es una mujer de 30 años rubia al igual que todas mis empleadas pero ella es especial. La conocí cuando mi familia se mudo a Italia y nos volvimos amigos en la universidad, desde que nos graduamos le ofrecí trabajo, es tan buena que aunque sea mi asistente gana igual que un ejecutivo.
Mantenemos una relación de amigos y algo más fuera del horario del trabajo pero somos muy profesionales cuando tenemos que serlo.
— Buenos días señor Ceravolo, ¿le ayudo con su equipaje? — pregunta Andrea pero niego, subo al avión y me dirijo a la habitación para descansar un poco. Cierro los ojos y la cara de esa hermosa mujer de cabello n***o viene a mi mente.
— ¿Por qué maldición? — Trato de dormir pero no puedo.
Nunca me he sentido atraído a ningún otro tipo de mujer que no sea rubia y de ojos verdes, bueno antes sí pero después de Maria nunca más. Tengo que dejar de pensar en esa maldita ya la he mencionado dos veces el mismo día.
Me quito la ropa y me doy cuenta que mi polla aún está dura, empiezo a tocarme y escucho unos golpes en la puerta.
— ¿Qué sucede? — preguntó desde adentro y empiezo a ponerme ropa interior, para abrir la puerta, puede ser el piloto para algo importante.
— Soy yo señor, ¿Necesita que le ayude en algo? — pregunta Andrea de manera sugestiva al otro lado y ya se estaba tardando.
Quito mi ropa interior y la dejo a un lado de la cama y abro la puerta y la jaló hacia adentro y cierro la puerta con seguro espero nadie nos interrumpa.
— En que puedo…
— ¡Quítate la ropa! — veo que no se mueve — ¡AHORA! — veo que empieza a quitarse la ropa pero ya me siento desesperado. La tomó de la nuca y junto mis labios a los de ella.
— ¿Anthony estás bien? — dice cuando me separo a mordisquear sus labios. Niego con la cabeza y ella ya sabe que no debe decir nada más. Abro su blusa de golpe y los botones salen volando. No me importa nada en este momento, tengo que controlar este deseo que tengo.
Tomo sus pezones, los chupo, muerdo y jalo con mis dientes, estoy tratando de tranquilizarme pero no puedo.
La pongo sobre la cama levanto su falta y abro sus piernas y me coloco sobre ella entrando de golpe, tapo su boca, no quiero que hable ni tampoco me interesa lo que diga. Cierro mis ojos y otra vez la veo a esa mujer con su cabello n***o.
Le doy con fuerza, Andrea sabe que cuando estoy así no puedo contenerme, debe estar gritando pero mi mente bloquea el sonido.
Abro los ojos y está ella, maldita mujer. Salgo de ella al darme cuenta que no usé preservativo. ¡Anthony! estás perdiendo la razón. Hago que Andrea se siente sobre la cama.
— Abre la boca — lo hace y pongo mi polla en ella, empiezo a bombear despacio y luego cuando ya está agarrando ritmo, lo hago más rápido y antes de correrme con un poco más de presión. Cierro los ojos y ese cabello rubio ahora es nuevamente n***o. La intensidad hace que pueda correrme pero inmediatamente me arrepiento.
— Anthony — dice Andrea limpiándose las comisuras de los labios.
— ¿Te lastimé? — pregunto pero ella niega con la cabeza.
— ¿Te sientes bien? ¿Otra vez? — pregunta y solo asiento con la cabeza.
— Hasta cuando Anthony, pensé que habías mejorado quizá debas quedarte en Italia un tiempo y retomar las terapias.
— Es que no quiero hablar de ella, en las terapias es todo lo que hago, solo quiero olvidarla — digo frustrado
— Entiendo ¿Quieres que me quede a dormir contigo hoy? — dice y niego con la cabeza.
— Gracias, pero sabes que no me gusta dormir con nadie — ella asiente con la cabeza, y le paso una de mis camisetas para que se la ponga no quiero que salgo así medio desnuda a buscar su equipaje.
…
Llegamos a Italia y mis padres vienen a recibirme, esta es la vez que he tardado más tiempo y no les gusta cuando no estoy en casa, piensan que aún soy un chiquillo, pero vengo decidido a decirles que quiero vivir en Estados Unidos ya no quiero seguir viviendo en Italia.
Mi familia es italiana pero yo nací y crecí en Estados Unidos y vivimos ahi hasta que cumpli 18 años, algunas poderosas razones me hicieron decidir por una estudiar en una universidad en Europa y mis padres vinieron a vivir conmigo, luego nunca más volvimos a Estados Unidos.
— Bebé ¿Cómo estás? — saluda mi madre la señora Allegra Ceravolo, atrayéndome a sus brazos.
— Deja de decirle bebé ya es todo un hombre — dice mi padre, Lorenzo Ceravolo dándome un apretón en la mano.
— ¿Cómo te fue hijo? — pregunta mi mamá nerviosa y es que se que para ella es difícil verme partir a América.
— Todo bien mamá te prometí que volvería y aquí estoy, pero estoy invirtiendo en el negocio de un amigo y quiero estar en Estados Unidos más tiempo.
— No me gusta, no tienes necesidad de estar en Estados Unidos puedes trabajar solo en Europa — dice esta vez mi padre.
— Padre ya lo hemos hablado antes, quiero volver a vivir a Estados Unidos no me gusta estar aquí en Italia.
— Es por que no quieres que te vigile, ya te estás acostumbrando al libertinaje y las fiestas de allá — dice nuevamente mi padre
— Padre yo hago lo que quiera donde sea, simplemente necesito mi independencia.
— Hijo deberías hacerle caso a tu padre y quedarte con nosotros — niego con la cabeza.
— Lo siento papás pero está decidido que me iré a vivir a Estados Unidos.
SOLANGE
Llego a al Eclipse y recuerdo todo lo que me dijo Lis, de mostrarme segura y responder sinceramente, me dijo que si no conseguía trabajo la llame rápidamente para que hable con Dan, espero no tener que recurrir a eso pero de verdad necesito empezar a trabajar ahora mismo.
…
¡Lo vi! después de seguirle los pasos por tanto tiempo me lo encontré de casualidad. Es más guapo de lo que recordaba, pero nada de eso importa. No puedo creer que no me haya reconocido, pero es lo mejor o pensará que soy una acosadora. Sacudo mi cabeza dejando esos pensamientos tontos de lado.
— ¡Hola Sol! ¿Que puedo hacer por ti? — pregunto a Dan
— Hola Dan, quería decirte que necesito más dinero, pero no quiero un préstamo, ¿Crees que podría trabajar aquí? — pregunto y él niega con la cabeza.
— No tengo nada disponible más que seas bailarina, eres hermosa, pero no me gustaría eso para ti. ¿Además eres muy joven cuántos años tienes?
— Tengo 24, aquí te muestro mis documentos — Sandy ya me ha contado en el problema que se metieron por su culpa.
— No hace falta, realmente no tengo nada, pero … si puedes trabajar de noche ¿Por qué no me ayudas cuidando a Daniela? — dice y pienso en la idea. He visto que Anthony frecuenta su casa, y hasta tienen paseos los tres junto a Daniela.
— ¿Es todo lo que puedes ofrecerme? — asiente con la cabeza.
— Entonces sí me gustaría ser su niñera — digo y Dan me explica los horarios. Me urge un trabajo, ya quiero dejar el departamento de William y Sandy, ellos son una pareja y necesitan privacidad, aunque me costará separarme de Wendy, es una niña hermosa y dulce.
No se si tome la decisión correcta pero algo debo hacer para acercarme, he esperado mucho tiempo para esto. Anthony voy a conquistarte ¿Que tal dificil puede ser?