Amaia se detuvo bruscamente, como si hubiera chocado contra una pared invisible. Por unos segundos se quedó inmóvil, de espaldas a los demás, con la respiración contenida y el corazón latiendo desbocado en su pecho. Un escalofrío recorrió su cuerpo y sintió un frío intenso en las manos, como si toda la sangre hubiera abandonado sus extremidades. Sabía perfectamente por qué Joanne la había llevado hasta allí con engaños. Su cuñada quería forzar un encuentro entre ella y Bastián, obligarla a enfrentar lo que Joanne creía que ocultaba. Se estaba metiendo con su profesionalismo, con su ética, con todo lo que Amaia valoraba en su carrera. Era algo que no iba a permitir bajo ninguna circunstancia. Tomó una profunda bocanada de aire, intentando calmar los latidos frenéticos de su corazón. No t

