Bet bajó del auto y miró hacia el frente. La nostalgia se hizo notable en su rostro al ver su casa. Recuerdos de esos años en que era feliz con su familia se aglomeraron en su mente. Posó la mirada en los columpios desgastados y sus ojos se iluminaron. Pudo ver claramente la imagen de su padre columpiándola y riendo a carcajada. Giró inconscientemente el rostro hacia el amplio correo y vio a su madre llamándoles. Bet volvió la mirada a los columpios y vio como su padre la subía en sus hombros y la llevaba hacia la casa. A medida que Bet se acercaba, los recuerdos seguían apareciendo. En esta vez, apareció Nathiel sentado en las pequeñas gradas que conectaban al corredor. Era un Nathiel joven, abrazado a sus propios pies y llorando desconsoladamente, en ese mismo recuerdo, dos cuerpos era

