“Para recuperarme del trauma sufrido necesité y durante bastante tiempo, ayuda psiquiátrica pero a medida que me iba restableciendo comencé a sentir unas ganas enormes, que cada vez eran más frecuentes, de “hacerme unos dedos” ó usar uno de los dos vibradores que escondía en mi habitación para darme satisfacción s****l. El utilizar estos “juguetes” con tanta asiduidad ocasionó que llegara a ansiar que una buena polla ocupara el lugar del vibrador por lo que me decidí a disfrutar lo más posible del sexo facilitando a algunos de los chicos que más me gustaban el que llegaran a penetrarme, eso sí usando condón para evitar dejarme preñada. A cuenta de ello, empecé a sacarle el gusto a la leche masculina y poco a poco, fui adquiriendo una gran experiencia en efectuar cubanas y felaciones, que e

