“El que Amanda disfrutara al mismo tiempo que me daba satisfacción s****l me mantenía de lo más excitada pero mi cabeza continuaba pensando en la forma de recuperar a mi cónyuge que una tarde regresó a casa a una hora bastante más temprana a la habitual y al entrar en el dormitorio, nos sorprendió en plena faena. Amanda me estaba forzando vaginalmente con su puño, lo que había incluido en su repertorio pocos días antes tras la penetración que me efectuaba con la braga-pene y Akira, mirándonos y sonriéndonos, nos dijo que continuáramos con lo que estábamos haciendo como si él no estuviera pero, colocando a Amanda en posición, la despojó de la braga, que era la única prenda que llevaba puesta y después de sobarla la seta durante unos instantes, se bajó el pantalón y el calzoncillo, se meneó

