Las puertas son abiertas por dos sirvientes. Entrando abuelo y nieto a la enorme sala que está llena de personas esperando a que hagan presencia. Todos voltean a verlo en cuanto pasan el umbral de la puerta. Las miradas de las mujeres son posadas en Víctor y él lo sabe. Continúan caminando hasta llegar al centro de la sala. —¡Buenas noches a todos! —habla Rafael—, les agradecemos por estar aquí, disfruten de la fiesta, en un momento les diremos algo muy importante. Al terminar de hablar todos comienzan hacer lo que estabas haciendo. Víctor pasa a saludar a todos los hombres. Empiezan conversar sobre negocios, al principio Víctor estuvo opinando, pero después de un momento decide retirarse, quiere descansar un poco de eso. Se aleja hasta una esquina donde no hay nadie para poder es

