Todo continúa en un silencio absoluto. Camila sabe que todas las miradas están posadas en ella, pero la de ella está fija en el hombre de ojos azul grisáceo que está arrodillado frente a ella y acaba de abrir la caja dejando ver un bellísimo anillo con un diamante azul idéntico al que trae en el cuello. Sabe que sería el momento perfecto para salir corriendo de aquí; sin embargo, ella tiene palabra y cumplirá con su parte hasta que pueda pagar la deuda que tiene con ese hombre. Respira hondo y coloca las manos en la boca fingiendo que se ha quedado sorprendida. —Claro que acepto casarme contigo mi vida —acepta Camila fingiendo estar muy feliz por esa propuesta. Víctor sonríe poniéndose de pie y colocando el anillo en el dedo anular de la mano izquierda. Se acerca a ella dándole un

