—Contéstame Camila, ¿qué compraste? —Que la mujer de la farmacia no te dijo —dijo Camila mirándolo de reojo. —¿Crees que le creo a esa mujer? Capaz y te pusiste de acuerdo con ella para que me dijera eso —dijo Víctor—. Y yo sé que no compraste ninguna pastilla para la resaca por qué te veo tan campante —expreso con más malestar. —No me importa si me crees o no —agrega Camila sin preocupación alguna. —¿¡Dónde las guardaste!? —pregunta Víctor con más rabia. —¿Guardar qué? —Las pastillas anticonceptivas, estoy muy seguro que eso fue lo que compraste en esa farmacia —manifiesto Víctor, mientras que Camila intenta mantener la calma para que no la descubran—. ¿Dónde están? —Camila sigue sin contestar—, no me dices, entonces las buscaré por mi cuenta. Víctor busca por toda la suite t

