El velo se arrastra por el piso llevándose a su paso esos delicados pétalos blancos. Los invitados miran con asombro que belleza de mujer, haciendo que los halagos y las sonrisas giren alrededor de Camila. Pero el más anonadado de estar viendo a esa castaña es Víctor, porque cada vez le sorprende más como es que se sacó la lotería con semejante hermosura. Y comprueba lo que dicen que no hay mujer fea, solo mal arreglada. Rafael y Camila llegan al lado de Víctor. Ofreciendo su mano y la cual es tomada por la castaña. Acercándose ambos al juez y haciendo que la música se detenga. Todos los asistentes se sientan en sus lugares. —Buenos días para todos, nos encontramos este día para presenciar la unión de este hombre y de esta mujer en matrimonio —dijo el juez—. ¿Víctor Harris recibe usted

