La llegada de Camila y Víctor a su Penthouse de casados fue bastante tranquila. Ella esperaba que hubiera una bienvenida en grande, pero no todo fue más normal de lo que esperaba, bueno a excepción de los miles de paparazzi que les sacaron fotografías al entrar. Pero gracias a la destreza de Adolfo al conducir logró con destreza esquivar a ese montón de pirañas que estaban en la entrada. —¿En serio siempre son así? —preguntó la castaña al estar ya en el interior de su Penthouse. —Si y son peor. Ahora entiendes por qué te deje encerrada aquí hasta que nos casáramos —explica un poco de su motivo, aunque en realidad no fue así. —Ajá como no, admítelo, lo hiciste para que no huyera y te dejara sin novia para la boda —protesto Camila cruzándose de brazos, indignada porque intenta justific

