LX Casi a las dos de la madrugada iba de la mano de una joven doncella que la llevaba por un entramado de puertas que desembocaron en un túnel subterráneo. Por ahí iba ella con su bebé, el de Lulú realmente. Cada paso podía sentirlo más cerca, sabía que al final hubiese luz o no, ese hombre por el que estaba dispuesta a todo le esperaba con su voz silenciosa y su sonrisa que siempre fue escasa, pero que jamás escatimó para ella. Pensaba, con el pequeñito hermoso en brazos, que le parecía una ironía, que su Kyle ahora no pudiera pronunciar palabra, así como cuando le hacía el amor haciéndose pasar por el hijo mayor. Lo amaba entonces, el solo poder sentir su agitada respiración, el tacto de la yema de sus dedos quemando cada centímetro de su piel, sus labios, sus divinos labios que la rec

