Las vacaciones se habían acabado rápidamente y pronto llegó la segunda semana de clase, ese sábado tenía la cena y sabía a quién quería invitar.
Me dirigí a los vestuarios del equipo de quidditch, allí se encontraban los jugadores de Gryffindor recogiendo sus cosas después del entrenamiento.
Axel estaba de espaldas, guardando algo en su mochila.
— Hola — dije saludándole.
— Hola Éride — dijo sonriéndome y dejando lo que estaba haciendo — ¿Qué haces aquí?
— Venía a verte — dije atropelladamente — bueno, a preguntarte algo.
— Oh, ¿El qué? — dijo el chico sentándose en el banco.
— Bueno, el sábado tengo una cena del club del profesor Slughorn y me preguntaba si te gustaría ir conmigo… — dije nerviosa.
— Claro, ¿a qué hora y dónde? — respondió sonriente Axel.
— A las 7:30pm en la sala común el sábado — le respondí sonriéndole.
— ¡Genial! Pues allí nos vemos — dijo Axel echándose el corto pelo hacia atrás.
— ¿También te ha invitado Slughorn a la cena? — le pregunté a Lily que al igual que yo se estaba arreglando — ¿Qué me pongo?
— Sí, y ponte la falda vaquera y esa camisa roja que tan bien te queda — dijo Lily señalándola.
Asentí y me la puse corriendo para empezar a peinarme.
— ¿Por qué estás tan nerviosa? ¿Tan importante es la cena? — preguntó divertida Lily.
— Em... no es por eso... invité a Axel — dije sonrojándome.
— ¡¿Axel?! ¡¿El bateador? — preguntó Lily con sorpresa mientras yo asentía.
— ¿Voy bien? — le pregunté.
— Si amiga, vas perfecta, ahora baja con tu cita — respondió graciosamente Lily señalando la puerta.
— No es una cita muy a mi pesar, nos vemos en la cena — le dije saliendo y bajando las escaleras.
Axel estaba en la entrada de la sala común esperándome con una camisa blanca bien abotonada y unos vaqueros oscuros, en cuanto me vio me saludó con la mano sonriendo.
Le sonreí y me terminé de acercar.
— Hola — saludé.
— Hola, estás muy guapa — me dijo sonriéndome.
— Tú también — respondí — ¿vamos?
Él asintió, dirigiéndonos a la cena.
Al llegar había alumnos de todas las edades sentados en una mesa redonda llena de comida, solo quedaban dos sitios entre Lily y Sirius, nuestros sitios, me senté al lado de Lily ante la atenta mirada de Sirius y James y Axel se sentó al lado de Sirius.
Parecía que había sido la única de primero y segundo en ir con acompañante, dado que todos habían ido solos.
— Bien, ya estamos todos ¡que empiece la cena! — dijo Slughorn haciendo que aparecieran platos delante de cada alumno.
— Deberíais haberos sentado al revés — me susurró Severus desde el otro lado de Lily.
— ¿Por qué? — le pregunté susurrando.
— Creo que Sirius y James traman algo — respondió Severus.
Y como si hubiera sido la llamada al diablo Axel, sentado a mi lado, se sobresaltó.
Sirius había dejado caer su copa "accidentalmente" sobre su camisa, tiñendo esta de color naranja.
— Oh... lo siento, ha sido sin querer — dijo Sirius intentando no reírse.
— Ya... no pasa nada — dijo Axel mirándolo con suspicacia mientras se secaba con una servilleta.
— Lo siento Axel, si quieres cámbiame el sitio, déjame que te ayude — le ofrecí cogiendo mi servilleta y secando su camisa con ligeros toques en su pecho.
— Ya que te pones ¿Por qué no le acompañas a enjuagar su camisa en el baño? — preguntó con ironía Sirius.
— Oye, buena idea ¿vamos? Con agua saldrá mejor — le ofrecí a Axel que sonrió y asintió — Ahora volvemos.
Nos levantamos y salimos ante la boquiabierta mirada de Sirius y la risa de James.
Al llegar al baño Axel se desabrochó la camisa, quitándosela y metiéndola en agua.
Me sentía incómoda ante la repentina semidesnudez de mi acompañante que con el entrecejo fruncido frotaba la camisa.
Reí negando con la cabeza mientras me sentaba en la encimera de los lavabos.
Axel me miró confundido por un momento para sonreírme, dejando la camiseta remojada en agua.
— ¿Qué pasa? — preguntó Axel con los brazos cruzados sobre el pecho.
— Nada — respondí divertida mientras balanceaba mis piernas en el aire.
— Ya... y yo te creo — dijo Axel acercándose hacia donde estaba sentada.
— Es que te veo restregando la camiseta mucho — dije riéndome.
— ¿Ah sí? ¿Y cómo piensas quitar la mancha si no es así? — preguntó divertido Axel haciéndome reverencias.
De un salto bajé de la encimera y saqué su camisa del agua, escurriéndola y estirándola en una superficie seca.
Saqué mi varita y apunté con ella a la camisa.
— Scourgify — recité haciendo que la mancha desapareciera.
A continuación, hice una serie de movimientos con la varita haciendo que un cálido aire saliera de mi varita, secando la camisa.
Guardé mi varita y cogí la camisa para dársela a Axel.
Axel me miró asombrado.
— ¿Qué pasa? — pregunté riéndome.
— ¿Cómo sabes esos encantamientos? — preguntó Axel con los ojos abiertos como platos.
— Mis hermanos suelen hacerme bromas relacionadas con tirarme a lugares con agua o manchándome así que me he visto obligada a aprender algunos truquillos — dije sonriendo con complicidad.
— Oh... bueno... gracias — dijo Axel sin saber qué responder.
Cogió su camisa y se la abrochó mal, se había ido equivocando de agujeros hasta terminar con un botón de sobra en la parte inferior de su camisa.
Empecé a reírme con ganas ante su rostro confuso.
— Te has abotonado mal la camisa — dije entre risas.
Me acerqué aun riéndome y la empecé a abrochar bien.
Todo quedó en silencio cuando terminó de abrocharle el último botón.
Axel, que no había dejado de mirarme mientras abrochaba bien su camisa con tranquilidad, me miraba fijamente.
Con su mano apartó un mechón de mi rostro, colocándolo detrás de mí oreja haciendo que cerrara los ojos.
Su respiración se entrecruzó con la mía.
Su nariz y la mía se rozaron con delicadeza.
Sentí un fuerte tirón en mi vientre, como cuando te montas en una montaña rusa y la emoción y los nervios hacen que tu estómago y tu garganta se revuelvan en una alegre sintonía.
Nuestros labios chocaron, danzando con timidez.
Antes de darme cuenta nuestros labios se habían separado y nuestras frentes descansaban unidas.
Axel me sonrió.
— Creo que deberíamos volver a la cena o nos quedaremos sin postre — dijo Axel haciendo que asintiera sonriendo.
Volvimos cogidos de la mano a la cena de Slughorn, esta vez nos cambiamos los sitios para evitar otro accidente como el anterior.
Sirius permanecía quieto con la mandíbula apretada y mirando al frente, James lo miraba atentamente con seriedad para luego mirarme mal.
"¿Y ahora qué les pasaba a estos dos?" pensé.
— ¿Has probado el helado de limón? — preguntó Axel a mi lado sonriéndome con una cuchara llena de helado.
— ¿Eh? No, no lo he… — a mitad de frase Axel metió la cuchara con el helado en mi boca, haciendo que diera un bote con sorpresa.
Él se rió mientras yo le miraba mal.
— Eso se avisa — le reclamé tras tragar la cucharada de helado.
— ¡Vaya! La joven Lestrange parece haber traído a su novio ¿no es así? — Exclamó Slughorn con celebridad.
— No solo… — empecé a decir.
— Así es señor — respondió rápidamente Axel sonriéndole amablemente.
Sirius se atragantó con su helado de menta y chocolate, ganándose unas palmadas de James sentando a su lado con los labios apretados.
— He oído que eres muy bueno como bateado, una buena pareja sí, sí señor, así debe ser — sentenció Slughorn dando palmadas y comiendo helado de whisky.
Me giré para mirar a Axel, encontrándome con la mirada confusa de mi amiga.
La miré igual de confusa que ella me miraba, sin entender todavía qué había sucedido.
Ella se rió, entendiendo lo que había pasado.
Por lo visto ahora Axel y yo éramos pareja y acababa de enterarme.
Los alumnos de Gryffindor que habíamos asistido a la cena volvimos juntos a la sala común en un tenso silencio.
Axel me había cogido la mano nada más levantarnos de la mesa y parecía tener una extraña fijación con alejarme de James y Sirius que se encontraban varios metros por delante cuchicheando entre susurros mientras Lily caminaba a mi lado en un silencio sepulcral.
James, Sirius y Lily subieron en seguida las escaleras hacia su habitación y yo iba a hacer lo mismo cuando Axel me paró sujetándome por el brazo.
— Oye, siento lo de antes, no sé qué estaba pensado, debería… — empezó a decir Axel.
— Deberías haberlo hecho bien y haberme preguntado antes de anunciar nada ¿no? — dije cruzándome de brazos.
— Tienes razón ¿Quieres salir conmigo? Es decir ¿Ser novios? — preguntó atropelladamente rascándose la nuca.
— Por supuesto que saldré con usted señor Sayre — respondí sonriente para darle un beso en la mejilla — buenas noches.
— Buenas noches — dijo sujetándome aun una mano y besando mi frente.
Subí rápidamente las escaleras y entré a mi habitación donde Lily me esperaba sentada en mi cama con los brazos cruzados.
— Ya estás empezando a contarme lo que ha pasado entre Axel y tú, Lestrange — sentenció Lily con curiosidad mientras levantaba y bajaba las cejas con picardía.