Sebastián La noche se hacía larga y Milena seguía bebiendo como si no hubiese un mañana. Gracias a Dios Ricardo no volvió, aparece por la fiesta, mamá también se mantuvo lejos de nosotros, quizás no se percató de mi presencia o si lo hizo y dejo que me hiciera cargo de la loca. Roger, por su parte, parecía disfrutar la velada hablando con una escultural mesera. Eso me hizo recordar que tengo que obtener el número de Alessandra. Localizo el uniforme el club Lady Nigth y me acerco, llevando conmigo a Milena, que desde hace mucho no me deja ni respirar. —¿A dónde vamos? —Necesito un trago, Roger dice que los de Lady Nigth son los mejores y no me iré a dormir sin probarlos. —Espero que sean los tragos, no a las estúpidas zorritas con cara de angelitos que los sirven. Nos acercamos a una d

