Capítulo 9

2096 Words
—¡Corre más fuerte Alida!. —Rubí estoy corriendo lo más veloz que puedo, mis pulmones van a explotar. Duele mucho esto. —Tu cuerpo esta en pésima forma —me reprocha Rubí, desde esta mañana mis oídos estaban llenos de reclamos de mi peluda amiga y lo peor es que tiene razón entonces, ¿Qué puedo decirle?. La miro porque ella es visible al menos para mí ahora lo es, todavía me estoy recuperando del susto del desayuno, cuando vi a Krust observándome me sobresalte y deje mi manzana de lado, Rubí no detenía su parloteo y yo deseaba llorar, ¡Estoy muerta!, fue lo primero que pensé pero él no me dijo nada, antes de subir al carruaje ya no resistí mi curiosidad, él no escucho sus chillidos, Krust gustoso respondió mis dudas, su contestación no me la esperaba, “¿Escuchar que cosa señorita?, yo solo la mire comer, el rostro de Krust tenia un leve color rosado, usted se veía muy tierna señorita Alida y solo recordé cuando era pequeña, su gesto, su sonrisa, fueron las mismas, estoy feliz porque vuelva a sonreír", luego de eso tuve que consolarlo y prometerle que no me volvería a extraviar en la academia, entonces en medio del viaje se me ocurrió una loca idea. ¿Estoy escuchando los pensamientos de Rubí?, y ¿Ella podrá escuchar los míos?, decidí hacer la prueba y efectivamente ella me respondió, mi muñeca brillo y la mariposa grabada en mi muñeca obtuvo dos nuevas alas, ¿Tú eres la responsable?, pero mi muñeca dejo de brillar y no obtuve respuesta. A partir de ese momento Rubí no deja de parlotear y es una tortura, lo peor es que estoy por llegar tarde a la primera clase de la mañana. —¡Señorita Calligaris no puede correr en los pasillos de la academia! —independientemente de su voz histérica a mis espaldas no me detuve, si lo hago ya no podría correr. Bam, ¡Ay eso dolió!, mi cabeza, ¿Choque con una pared?. Me tambaleé y retrocedí. —¿Alida estas bien? —pregunta Rubí preocupada, me mira con desesperación. —Estoy bien Rubí, es solo que fue un duro golpe. Bajo mi cabeza, intento que mi sangre circule con normalidad y el dolor se apacigüe un poco, lo primero que veo son unos típicos zapatos griegos, una base y cordones, los detesto profundamente, están incomodo correr con ellos. La modista tiene que venir los más pronto posible, suspiro y notó que sus pies son muy lindos. Las túnicas blancas combinaban perfectamente con su cuerpo, cuando su rostro aparece frente a mí, mi corazón palpita como loco. —¡Oh Dios! —exclamó. —Alida cierra tu boca —me reprende mi amiga y yo quiero cavar un poso y esconderme. No soy del tipo que se enfoca en la cara de una persona, pero este chico es demasiado hermoso, esta al nivel de mi incompetente padre y hermano mayor, incluso cuando vivía en la ciudad no era difícil para mí mirar a una celebridad guapa, y yo estoy segura que no perdería la compostura como ahora. ¡Tierra tragame por favor! —Alida ten cuidado el no me agrada. Intento hablar pero las palabras no salen, rápidamente retrocedí al ver sus ojos, no hay luz solo oscuridad. —¿Este es tu nuevo plan para llamar mi atención? —farfulla claramente molesto. Lo miro con detenimiento pero no sé quien es él, estoy segura que no olvidaría un rostro así, ósea es difícil lucir bien con cabello azul, ¿Tiene el cabello azul?, no parece que estuviera teñido, pero… ¿Por qué este chico tiene una piel transparente?, me recuerda al hielo. Su piel era aún más pálida que la mía. Sus pupilas son… ¿También azules?, ¿De donde salió este chico?. —¡¿Olvidaste como hablar?!. —¡A mi no me gritas!, ¿Quién demonios te crees? —pregunto molesta, es guapo pero un pedante. El aire se tensa, en ese momento la puerta donde estábamos parados se abre. Una mujer con cabello blanco nos mira y resopla. —Señorita Calligaris si quiere pasar tiempo con su prometido, estoy segura que tendrá otros momentos, asi que ahora entre a clases. El mocoso molesto me fulmina con sus ojos y le sonríe a la profesora. —Lamento las molestias profesora, me retiro —se disculpa y besa el dorso de su mano, lo que faltaba también es un maldito play boy. ¿Por qué estoy rodeada de tanta gente tóxica?. —¡Maldic…! —intento maldecir pero la pata peluda de Rubí obstruye mis palabras. —Señorita Calligaris adentro y luego ira a la oficina del director para reflexionar su comportamiento y vocabulario, por favor no me obligue a repetir la orden deberia aprender un poco de su prometido. Asiento para no cabrearla aún más, es claro que ese tipo la tiene en su bolsillo y finalmente llegue, es un segundo gran día de clases, ¡Hoy todo es culpa de ese maldito!, quiero golpearlo y destrozarle su carita de chico lindo, sin su cara solo sera un tipo detestable, el pinsel que tome se quebró. ¡Uppss!, sólo tengo que relajarme. —Ali esa chica te mira mal. —¿Qué chica? —¿Quién demonios es?. —¿La conoces? —Inquiere incomoda. —¿No te agrada?. —No —su respuesta es clara. Ahora que lo pienso su rostro se me hace familiar, ¿Por qué?, vamos Alida piensa. —Si continuas así, va a romperse nuevamente tu pincel —me advierte Rubí y yo estoy por echar humor por mi nariz, estoy muy enojada, entre más intento recordar más desagradable parece. Crakc… —¡Oh, no! —Te lo dije —me recuerda, sé que lo hiciste. Una extraña respiración golpea mi nuca. Por favor que no sea la bruja de mi profesora, ruego desde el fondo de mi corazón —Alida no voltees pero la mujer que te regaño en la puerta, esta detrás de ti, muy enfadada. —¡Señorita Calligaris!, ¿Volvió a romper su pincel? —escupe en mi cara cuando me volteo, ¡Iughs, babas!, callaron sobre mí —Creó que son defectuosos profesora, deberían invertir en unos de mejor calidad —me excusó. Escucho las risas a mi alrededor, eso no es una buena señal. —La familia Tadros nos provee estos pinceles específicamente para nuestra academia, nadie más tiene acceso a ellos y usted… ¡Se atreve a criticarlos!, por lo visto no suele escribir señorita Calligaris. ¡Ey!, eso fue muy ofensivo, cierro mi boca aunque quiera mandarla al pomelo, no puedo ganarme a estar mujer de enemiga si quiero darle una lección a mi querida familia nótese el sarcasmo, si pudiera los mandaría a donde deben junto a esta anciana. —¿Me equivoque? —preguntó inocentemente, su rostro se vuelve rojo— Los humanos suelen explotar. —¡¿Qué cosa?! —Los fénix suelen estallar en llamas cuando se enfurecen y ella al parecer estallara en cualquier momento. Tienes razón. —¿Nada? —Claro que hizo algo señorita Calligaris y ya que no suele ejercitar su mano, para mañana quiero un manuscrito completo sobre la familia Tadros y espero que aprenda a respetar y saber como valorar los preciosos materiales que se le provee, mocosa desagradable. —Profesora disculpe a mi prima, es su segundo día en la academia, ella en realidad jamás estuvo interesada en nada más que su prometido, no sea muy severa con ella —interviene Xena aparentemente queriendo ayudarme pero sé que no lo es, las imágenes borrosas se vuelven clara, por eso era tan desagradable, ¡Ella es una arpía que me odia y quiere mis cosas junto mi tonto padre e hermano han hecho muy dura mi vida! —Prima esta conversación es con el dueño del circo no con sus monos —aclaro y su sonrisa se quiebra. El rostro de ambas se torna de color verde. —Señorita Calligaris su prima intenta ayudarla, ¿Cuán ingrata es? —¿Ingrata?, acaso escucho sus palabras. ¿Con su coeficiente intelectual realmente es una profesora?. —¡Suficiente no suelo hacer esto!, pero usted acabo con mi paciencia, retírese de mi clase, si mañana no viene con el informe no sé moleste en entrar a mi salón. Abro mis ojos con horror. —¿Tengo que verla también mañana? —Inquiere con espanto. —¡Salga! Me levanto y fulmino con mi mirada a Xena, maldita arpía de dos caras, salgo de azotando la puerta. —¿Estas bien? —No lo estoy, ¿Por qué todo es tan difícil?, ¿Todos me odian?, ¿Por qué termine en este lugar?, porque debo tener siempre la culpa. Con dificultad llego a un banco debajo de los árboles, en la esquina hay una gran puerta con gemas y oro que brillaba intensamente. —Yo te quiero —dice Rubí, siento su peluda patita en mi mejilla. —No quiero llorar, no voy a llorar —digo patéticamente. —Es bueno llorar a veces —reflexiona Rubí que me mira y yo la abrazo, gracias mamá por no dejarme sola en este mundo al final, acarició la marca, gracias por tu amor. —Gracias Rubí, no me rendire, ¿Quieres explorar este lugar conmigo?, tenemos tiempo hasta después del almuerzo. La clase de la bruja es muy larga. —¿Tenemos mucho tiempo? —Si lo tenemos —contesto incomoda, perderé la mitad de mis clases del día de hoy. —¡Vamos! —grita emocionada Rubí y mi animo mejora. Camino por el amplio campus, estos tipos tiene mucho dinero, me recuerda a las academias de las novelas de los niñatos ricos solo que los de aquí tienen aún más dinero. —¿Un campo de entrenamiento? —pregunta Rubí. No lo sé, sólo veo maderas y muñecos muy feos. —¡Alida!, ¿Qué haces aquí? —aparece una voz llena de reproche, sus palabras resuena en todo el campo, siento todos los ojos del lugar sobre nosotros, ¿Por qué tiene que ser tan pésima mi suerte?, ¿Por qué tenia que encontrarlo precisamente a él?. Aspiro aire y reúno todo mi autocontrol para no mandarlo al demonio. —¡Eso a ti no te incumbe Alexius! —grito a todo pulmón mordiendo mis molares. El imbécil de mi hermano mayor se sorprende, probablemente jamás hubiera esperado una respuesta así de su sumisa y esclava hermana menor, él y su padre se pueden ir al carajo. —Alexa al parecer estas olvidando con quien estas hablando —advierte. —¿Olvidando?, no lo creó, ¿Dónde dice que no puedo responder a un tipo pedante?. Sus ojos me miran desconcertados y los susurros resuenan. —¿Qué es ser pedante?, eso no suena bien. —¡¿Cómo me llamaste?! —¿Eres sordo o qué?, tipo pedante. —¡Sigues respondiendo, te atreves a hacerlo! —exclama exaltado. —¿Por qué no lo haría? —¡Suficiente! Observo al dueño de esa voz. —¡Genial ahora llega el play boy! Los murmullos vuelven a surgir. —¿Qué es un play boy?, tampoco suena muy agradable. Su expresión facial cambia y la sonrisa en su rostro cambia. —Llamas play boy a tu prometido. —Si eso hago. —¿Qué es lo que te sucede hoy?. —inquiere furioso Alexius, si creé que le tendré miedo por su mirada esta muy equivocado. —Nada me canse de preocuparme por personas tóxicas y decidí vivir mi vida libre, ¡Sin molestias y preocupaciones innecesarias!, si terminaron con sus preguntas molestas puedo continuar con mi paseó. —Alexa, te estas pasando de la raya, este no es un lugar donde puedas jugar y menos una persona como tú —se burla sin piedad Alexius denigrándome, estallidos de risas se escuchan por todo el lugar. —¿Puedo morderlo?. No es mala idea pero tengo miedo que te duela la panza luego. —No Rubí, todavía no. —Según tú, ¿Yo no tengo la capacidad de entrenar? —Eso es obvio —contesta mi hermano que sospecho que tiene un agujero en el cerebro que clase de hermano mayor es este. —Bien te reto Alixius, a un duelo. —¡Estas loca! —gruñe. —No lo estoy, yo Alida Mitso Calligaris te reto oficialmente a un duelo. El silencio cae y el rostro de ambos empeorará.
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