—Pudin te estas ensuciando —le aviso y él fija sus grandes y tiernos ojos de panda en mí, ¡Muy letal, soy demasiado débil!. Le entrego otro pastelillo.
—Pudin sin continúas comiendo así, ¡Ya no comerás! —le advierte Rubí.
—Rubí no seas tan dura, aún es un bebé.
—Debes dejar de consentirlo, por eso se comporta así —dice Rubí y empieza a regañarnos, Pudin se tapa sus ojos—¡Pudin me escuchas con tus oídos no con tus ojos!
Pudin la observa y tapa sus oídos, ¡Muy lindo!, él aprende rápido.
—Rubí come otro pastelillo y relájate, yo continuare con mi informe —murmuro resignada.
¿Por qué es tan extensa la historia del imperio?.
Luego de 3 horas mi cabeza duele y mis ojos arden. Tuve que regresar al laberinto, digo biblioteca familiar y encontrar otros libros que me ayuden.
—¿Todavía no has terminado?
Rubí refriega sus ojos con sus pequeñas patas.
—En realidad ya estoy por terminar, descansa, ahora los alcanzo.
Rubí asiente y Pudin la abraza, ambos duermen profundamente, yo también quiero dormir.
El pincel se rompe a la mitad entre mis manos, ¡Maldito pincel!
El último esfuerzo:
…. “Atenea, la gran guardiana del conocimiento, proviene de la familia Tadros, grandes secretos y misterios guardan en su gran biblioteca, grandes lideres surgieron para bendición del imperio. Algunos dicen que ellos han desarrollado la capacidad de preveer el futuro, el escudo de Hedron los protege y protegerán por siempre”.
—¡Perfecto, lo logre!, si por fin —chillo emocionada.
Acomodo el informe, me acuesto, abrazo a Rubí y a Pudin, es tiempo de entregarme a los brazos de Morfeo, el sueño se apodera de mi.
****
Esperaba que hoy fuera un día diferente, después de levantarme y ver como Alexius se atoraba con una uva, creí que seria un gran día.
—Entonces… ¿Por qué te expulsaron nuevamente de la clase?.
—Porque el informe era incorrecto, según la profesora el informe fue inventado por mí y por ende esta todo mal.
—Leíste hasta tarde muchos libros, esa señora esta loca y tu prima, ella estaba demasiado feliz cuando te regañaba, ella es mala.
¿Cómo pude ser tan ciega con ella?, niego con mi cabeza.
—Ahora lo sé.
—No estés triste, no la necesitas, ahora tienes a Ambar, al rey, a Pudin y muchos amigos que puedo presentarte —nombra nerviosa Rubí mientras salta sobre mi hombro intentando consolarme, suspiro, solo esta preocupada por mí.
—Gracias, ¿Quieres presentármelos ahora? —propongo .
—¡¿Podemos?!
—Mientras regresemos antes del almuerzo.
—¡Si!
Llegamos al parque, un escalofrió surge en mi columna, ¿Qué es esto?.
—Ali… Algo extraño le ocurre al bosque.
¿Ella también lo siente?
Los arboles tiemblan, Rubí salta de mi hombro y corre hacia adentro.
—¡Rubí, espérame!
Al entrar siento que la oscuridad me ahoga, ¿Qué ocurrió con el sol?. Las hojas de los árboles vibran, miró hacia el cielo, siento que algo malo ocurrida pronto.
—¡No debo pensar cosas negativas, todo estará bien!, ¿Esto es normal?, o eso espero.
Me froto mi nuca que esta muy rígida. Nubes oscuras flotaban bajo el cielo purpúreo.
—¿Puedes dejar de cambiar de color? —le pregunto al cielo sin éxito—, ¡Por favor!
—¡Alida! —me llaman.
—¿Rubí? —recuerdo, mis piernas se mueven rápidamente hacia donde escuche su llamado.
Lo único que hay es sólo oscuridad y una extraña neblina verde oscuro, intento regresar, al darme la vuelta noto a un grupo de simios de aproximadamente 3 metros devorando a un… ¿Unicornio?, agitó mis manos nerviosa, ¡Tengo miedo!, ¿Por qué son tan enormes?, uno de ellos se percata de mi presencia, sus ojos rojos están a punto de chocar con los míos, antes que pueda reaccionar, soy jalada hacia un arbusto.
—Mmm —¿Rubí?.
—Alida recuerda que no hace falta que me hables para que pueda escucharte.
—Es verdad, ¿Qué son esos simios?, ¡Son demasiados feos!, ¿Es normal?
—No lo sé, es la primera vez que lo veo de cerca, intente acercarme a ellos pero no tuve éxito, ¿Viste que están haciendo?.
—Si ellos están comiendo —informó, Rubí se relaja, ella es una linda Loli —creó que es un unicornio su cena.
—¡No, no… —
Tapo su boca. —¡No grites!
—Debemos volver con el rey y avisarles a todos lo que ocurre… Rápido Alida, tu puedes hacerlo —ella sujeta con fuerza mis brazos.
—¡Duele Rubí!
—Lo lamento pero… —Respiro agitadamente, ¡No, por favor!.
—¿Por qué cierras tus ojos?
—Están detrás de ti —pronunció con dificultad, quiero llorar.
Rubí me carga en su hombro, ella corre a toda velocidad pero esos simios cada vez se acercan más a nosotras.
—Alida abre la puerta.
—¡¿Qué?!
—Abre la puerta, tu puedes, ¡Creó en ti hazlo!.
Ábrete, ábrete, ábrete…
—Rubí, tienen a una chica en su hombro —añado con horror—, ¿La ayudamos?
—...
—Rubí.
—Es demasiado peligroso, no tengo la capacidad de enfrentarlos y menos de protegerte —declara.
—Si soy la nueva guardiana, no puedo dejarla. Rubí, sueltame y Correte, tú debes rescatarla y te prometo que abriré la puerta y saldremos las tres de aquí.
—¡No! —se rehúsa sin dudarlo.
—Creé en mi.
—Pero…
—¡Ahora! —grito y saltó de su hombro.
Rubí salta a los arboles, yo intento correr a máxima velocidad, pero estoy rodeada.
—¡Ella es un buen almuerzo! —dice feliz el más feo de ellos.
Acarició la mariposa
—No tengas miedo, confía en mi y en ti.
—¡Arghs, Arghs, Grrrs!.
—¡Están cerca demasiado cerca!.
—Alida no llores, concéntrate.
Me quedo congelada, vamos Alida reacciona, golpeo mi mejilla, seco mis lagrimas.
—Ahora —avisa y arrebata a la niñita.
—Ábrete—grito, mi muñeca brilla y el entorno cambia, la cara de los simios es más horrible ahora, la puerta se cierra en sus caras —, ¿Estamos bien?.
—Si, si —responde Rubí con dificultad dejando a la chica en el suelo.
Una fuerte ráfaga golpea mi rostro.
—¿Qué les ocurrió? —farfulla el tonto rey, ¿Qué ocurrió?, al pensarlo mi cuerpo tiembla, ya no lo resisto, rompo a llorar en los brazos de Rubí—. Ustedes suban y busquemos otro lugar para hablar, yo me encargaré de eso.
La voz de Pericón suena preocupada, sujeta a la chica insconciente, soy cargada por la pequeña loli, no me resisto, no podría.
Lloró hasta que los mocos se escurren por mis fosas nasales.
—Alida cálmate o le hará mal a tu cuerpo, estamos contigo no tienes que temer, ven.
¿Debo de ser un monstruo ahora?, probablemente me veo horrible, me duelen los ojos, lloré como 10 minutos.
La risa orgullosa de Pericón resuena, parece hilarante.
—¡Cobarde! —se burla el desgraciado.
Lo miro e inflo mi pecho. —Si me disculpan volveré a mi rincón a llorar.
—No lo harás Alida y usted… ¡Compórtese como un rey!. —Luego de escuchar a Ambar como reprende a Pericón me siento mejor.
La sonrisa del tonto rey se desvaneció cuando nuestros ojos se encontraron.
—¡Estúpido rey! —murmuró y él me enseña sus garras.
—¡Ya compórtense! —ordena Rubí, ambos la miramos y solo podemos resoplar.
—Rey y Alida, los dos se separan, ¡Ahora! —informa Ambar, los dos obedecemos pero no dejamos de tirarnos miradas asesinas—. Bien ahora podrían contarnos que sucedió.
El silencio es oscuro y pesado, nos envolvió durante minutos. Rubí mueve su boca, empieza a narrar lo sucedido, al escuchar la historia el rey Pericón estaba muy pálido sin embargo, Ambar parecía sorprendentemente imperturbable, su actitud parecía indicar que la historia era familiar para ella.
—Es bueno que ambas estén bien, lo mejor será que descansen, luego continuaremos hablando… Rey consigue alimento para ellas deben de nutrirse, mientras tanto yo investigare un poco y volveremos a hablar. En cuanto a la humana, usaré mis habilidades de sueño para que no despierte.
—Si —afirma el rey antes de volar y desaparecer en el cielo azul.
—No teman, están seguras.
Yo asiento y sujetó la mano de Rubí, ella nos salvó.