En la capital del país, estaba Berta hablando con alguien por teléfono, se encontraba en el jardín de la casa de los Velázquez, este era amplio y eso le permitía desplazarse para que no la vieran desde los grandes ventanales de la casa, y poder caminar entre los matorrales. —Pensé que con el dinero y la nueva identidad que te había conseguido, este problema era cuestión del pasado, no entiendo por qué después de casi 4 años me buscas para que te dé dinero, ubícate y trata de extorsionar a otra. Con la mano temblando colgó el teléfono y se sentó en una de las bancas del jardín, –No entiendo cómo consiguió mi número y sabe mi verdadero nombre, esto no puede estar pasando, será que conoce a Álvaro, si es así estoy en problemas– Pensando en esto decidió hacer una llamada. —Soy yo… si lo sé,

