Álvaro pasó la noche pensando en Keila, no sabía que tramaba esa mujer, lo único que tenía claro era que ella se había acercado a la fundación, porque era parte de la Corporación V&M y estaba dirigida por su abuela, no sabía si quería vengarse por sus malos tratos o porque no pudo conseguir nada de él, al otro día en su oficina, no entendía por qué no dejaba de pensar en esa mujer. A pesar de que intentaba concentrarse en su trabajo no lo lograba, necesitaba desahogarse, y que mejor si podía tener un desfogue s****l, pensó, así que llamó a Michael.
—Señor Velázquez en que le puedo ayudar—, habló su amigo con tono irónico.
—Sabes dónde puedo conseguir zorras, necesito desahogarme, estoy muy estresado.
—¡No lo puedo creer!, tampoco has cambiado en el tema s****l, pensé que como no habías preguntado, ya te controlarás mejor.
—Me vas a ayudar o llamo a otra persona.
—Está bien, ya tranquilo, podemos ir en la noche al bar y te presentaré a unas amigas.
—No, quiero ahora, en verdad necesito poner mi mente en blanco.
—De acuerdo, a la hora del almuerzo te enviaré a Clara, ella trabaja cerca y en su tiempo libre, presta esos servicios.
A la hora del almuerzo, Álvaro le dijo a su secretaria que podían irse a almorzar, que él tendría que arreglar un asunto personal, habló con Leonardo para vigilar que nadie interrumpiera, antes de que su secretaria se fuera, anunció la visita de Clara, luego se fue dejándolos solos.
Clara era una morena hermosa, cuerpo bien trabajado, piernas largas y sensuales, al quitarse el abrigo, Álvaro pudo ver que llevaba un vestido ceñido al cuerpo que dejaba muy poco a la imaginación, sin pensarlo mucho, la atrajo hacia su escritorio y empezó a besarla con necesidad, de una manera brusca y excitante, cuando estos dos cuerpos estaban llegando al clímax de su encuentro se abrió la puerta y un grito hizo que Álvaro se detuviera y bajara a la morena del escritorio.
—Álvaro, ¡por Dios!, ¿qué significa esto?, Gritaba Beatriz al ver su nieto con la camisa desabotonada y los pantalones abajo, mostrando su hombría frente a las dos mujeres.
Él a toda prisa se vistió lo más rápido que pudo, pero Keila no sabía por qué su feminidad se erizó y tuvo que apretar sus piernas con disimulo al ver esa escena.
—Álvaro, sé que eres un hombre con necesidades, pero ¿aquí en la empresa?, ¿en tu oficina?
Este se incorporó rápido y no pudo evitar mirar a Keila, la cual le desviaba la mirada, por el momento tan incómodo que había observado hace unos segundos.
—Abuela, no puedes golpear antes de entrar, ni siquiera tengo libertad en mi oficina.
—Si no respeta tu independencia, le habría dicho a tu madre donde queda el apartamento que compraste a nombre de Michael, ¿crees que no lo sé?, a mí no me convences de que te estás quedando en un hotel.
—Abuela…
—Puede por favor dejarnos solos, “señorita”—exclamó mirando a Clara de arriba abajo, ella ya se había acomodado su ropa, pero no iba a perder la oportunidad de su vida, ser amante o novia de aquel hombre tan guapo e importante, y lo mejor era, todo el dinero que ella podía obtener.
—Lamento que nos conociéramos así, permítame presentarme….
Antes de que pudiera dirigirse a Beatriz, Álvaro la detuvo del brazo y le dijo al oído.
—No te equivoques, eso es solo un encuentro s****l, sal de aquí.
—Tranquilo cariño, solo quiero hacer las cosas menos incómodas y conocer a tu abuela.
Beatriz supo con solo mirar esa escena las intenciones de esa mujer, así que le dio una orden a Keila.
—Hija, saca a esta mujer de la oficina y páguele lo que se le debe.
Keila sin decir una sola palabra, la tomó del brazo para sacarla, al ver que ella ponía resistencia, no espero y le torció la muñeca por la espalda y la arrastró fuera de la oficina, Álvaro quedó asombrado al ver como actuaba Keila.
Leonardo y Michael llegaron cuando Keila estaba sacando arrastras a la mujer de la oficina y los dos se miraron asombrados, Leonardo se dirigió apresurado hasta donde estaban las dos mujeres.
—¿Está todo bien Keila?
—Sí, es solo que Beatriz me pidió el favor de sacar a esta mujer de la oficina de su nieto.
Michael tomó a Clara del brazo mientras le decía —Vámonos, arreglemos a fuera—Con el brazo adolorido no le quedó de otra que seguir al hombre fuera de la empresa.
—Fue mi culpa, me demoré arreglando algo en el parqueadero y no subí a tiempo para evitar que ustedes vieran……
—No es tu culpa Leonardo, tu jefe no tendría que hacer esas cosas aquí, ¿no hay hoteles?, ¿no las puede llevar a su casa?, que vulgaridad.
Leonardo bajo la mirada, pensaba en la primera vez que vio a Keila, fue cuando le depositó una cachetada a su jefe en la cara, esa imagen nunca la borraría de su mente. —Tienes razón, pero él es director de la compañía, creo que no puedo decir mucho al respecto sobre ese tema.
En la oficina, estaba Beatriz gritando desesperadamente, caminando de un lado al otro por el gran lugar, el cual también contaba con una pequeña sala de estar para algunas reuniones informales y una habitación con baño privado. La abuela furiosa no paraba de inculcar el respeto a las mujeres, sobre cómo ella lo había educado, sabía que era un hombre con necesidades, como cualquiera, pero no era apropiado tener esas escenas en la empresa.
—Abuela, perdóname, no sé qué me pasó, tengo mucho estrés, no medí las consecuencias— Mientras pedía perdón trato de abrazar a la anciana.
—Ni se te ocurra tocarme, Álvaro Velázquez y menos con esas manos sucias.
—Qué puedo hacer para que me perdones— decía mientras la miraba con ojos de súplica, como si fuera un niño
—Dejar de comportarte como un niño, para ver si tu mamá por fin te deja de manipular, ve a asearte, en la noche cenaremos fuera para coordinar el evento de la fundación, ya que no quiero estar aquí ni un solo minuto más.
Con esto dicho salió azotando la puerta y llevó a Keila devuelta a la fundación, para hablar más tranquilamente
Keila tomó la iniciativa, esa escena era otra razón más para poder asignar a otra persona en los eventos relacionados con la corporación.
—Después de lo de hoy no creo poder trabajar con tu nieto Beatriz, en verdad……
—Hija, una de las razones por la que quiero que trabajes con Álvaro es esa, que lo conozcas bien y le ayudes a que él vea todo desde otra perspectiva.
Mientras tomaba haciendo en la oficina de Beatriz, la miró con ojos de confusión, no sabía que tenía pensado ella.
—Sé que puedes hacerlo cambiar, te conozco y eres la persona indicada para acercarse a mi nieto y hacerlo recapacitar de muchos errores que él cree que son correctos, mírame, ya con 78 años, yo no puedo seguirle el ritmo, pero tú, puedes ayudarlos y acercarte a él.
Keila la miraba confusa—¿Por qué crees que puedo hacerlo?
—Porque sé que eres la persona indicada para hacerlo.