Capitulo 10.II

1671 Words
Solté la mano del muchacho para buscarlo con la mirada hasta que lo encontré unos dos metros atrás, su semblando serio se posó sobre O ‘Sullivan, el cual se masajeaba su muñeca sin dejar de quejarse de dolor. ―¡Tú a mí no me hables idiota! – exclama con molestia –. No es problema tuyo lo que haga. ―Molestar a una chica nueva es caer muy bajo, querido Jake – le dijo, acercándose a nosotros – Y por lo que veo supo como demostrar su lugar – menciona al darse cuenta de cómo su mano estaba rojiza –. Siéntete afortunado de que no fui yo quien te hiso daño esta vez. ―¡Cállate Mathews! – rugió –. Me tienes harto con tus reclamos. ―Compórtate y dejaras de oírlos – Evan sonrió. Jake blanquea los ojos y me observa de reojo. ―Mejor me largo – avisa, saliéndose de la fila. Y me di cuenta en ese momento que muchos nos estaban observando. Una vez se fue de nuestra vista, Evan se me acerca sin quitar su sonrisa –: Felicidades chica nueva, te saliste con la tuya – guiño su ojo con diversión. ―Se llama Bridget – le informa Jaqueline sonriendo y me golpea ligeramente con su codo. ―Pues bienvenida a Light and Blessings, espero y puedas sobrevivir aquí. Fruncí el ceño cuando dijo eso ultimo. ―Bueno, me despido. Que tengan lindo día – Evan toma una de las avenas para ponerlas en su bandeja y, luego, agita su mano como despedida. Me quede observándolo mientras buscaba una de las mesas para tomar asiento en soledad. ―Es lindo ¿verdad? – comenta Jaqueline segundos después. No me podía negárselo, el chico sí que estaba de buen ver. Evan Mathews tiene ciertas características que llamaban mi atención: alto, cabello castaño casi llegando a ser rubio y con varios mechones cubriendo su frente en forma de rulos, rostro ovalado con proporciones bastantes equilibradas y pómulos altos; mandíbula contraída y si lo miras muy de cerca puedes notar pequeñas pecas en sus mejillas. Jaqueline me observaba con diversión mientras sube y baja sus cejas, tuve que negar bajando la mirada sin poder contener una sonrisa, me había quedado como estúpida viendo a Evan Mathews por varios segundos. ―Me acabas de comprobar que tengo razón – me dijo, golpeando su hombro con el mío sin despegar su sonrisa – ¿Dónde quieres sentarte? Busque con la mirada algún grupo de estudiantes que nos pueda recibir. Pero, sin poder evitarlo, mi vista cae otra vez donde se encontraba Evan, el cual disfrutaba de su desayuno en soledad. ―¿Quieres que nos sentemos con Evan? ―inquirió, me encogí de hombros en respuesta –. No te lo recomiendo, Evan puede ser atractivo y buena onda en ciertas ocasiones, pero es un chico problemático que le gusta llamar la atención – ella se puso de puntillas buscando algún lugar para nosotras – ¡ah mira! Allí esta Ned― anuncia señalando al coreano sentado en una de las mesas –, yo estudio en su mismo curso de informática, te caerá bien. Hice una mueca de duda, ya que el muchacho había peleado anteriormente con Mathews y ese chico de apellido O ‘Sullivan. ―No te preocupes – se adelanta ella al ver mi expresión – Ned no es problemático, solo que su compañero de habitación, Jake O ‘Sullivan; es un adolescente irrespetuoso e insoportable…como ya pudiste notarlo. Asentí mirando mis manos vendadas, las cuales sostienen mi desayuno. Cuando lo tuve de frente y agarre con brusquedad su muñeca, hubo un momento en que mi cuerpo se sentía poderoso, como si la sangre se estuviera ardiendo en calor y la furia se reemplace por completo en un juego de malicia. Fue extraño. ―Vamos, te lo presentare. Las dos nos dirigimos hacia la mesa en la que se hallaba sentado Ned. El chico observa como ambas nos sentamos frente a él. El coreano tenía rasgos suaves y quijada definida, sus ojos color miel y achinados e impactantes, nariz recta y cuerpo delgado. Me preguntaba si seguía una rutina de cuidado de piel, ya que se notaba humectada. ―Hola Ned, buenos días – le saluda Jaqueline una vez puso la bandeja sobre la mesa, imite su acción, pero sin decir nada. ―Buenos días para ti, porque malos son los míos – respondió Ned malhumorado. ―¿Qué fue lo que paso esta vez? – se interesó Jaqueline con respecto al tema del coreano, al igual que ella tambien tuve curiosidad. Ned apretó su mandíbula e inspira profundamente antes de responder: ―Me canse de estarle haciéndole favores a ese idiota – masculle entre dientes –, esta vez decidí no tenderle la cama, me valía que las monjas lo regañaran por ello, se supone que cada uno debe hacerlo, ¿Qué se cree? ¿Qué soy su sirviente? Pues no, estoy harto de ser el ridículo muñeco de trapo de Jake – soltó. El muchacho sacudió la cabeza y procedió a beber de su botella de agua. ―Él me quería obligar hacerlo golpeándome y amenazándome para contar algo que sabe de mí, pero en ese momento Evan Mathews escucho nuestra discusión, me trato de defender diciéndole a Jake que me dejara en paz. Después empezaron a golpearse entre ellos. ―¿Algo que el sabe? – repitió Jaqueline, ceñuda – ¿Qué es eso que Jake sabe sobre ti? ―Nada – se negó Ned en contarlo. Ambas compartimos miradas. ―¿Qué les dijo la madre superiora? ¿los castigo? ―No – respondió desviando la mirada –. Solo quiso que nos disculpáramos entre nosotros, lo cual a veces una simple disculpa no es suficiente, hay muchas personas que pueden pronunciar esa palabra sin haberlo dicho de manera sincera; esos son los que mas logran engañar a otros. No se confíen, el mundo esta lleno de mentirosos – dijo. Debo admitir que Ned tenía razón, el mundo estaba lleno de muchas mentiras y secretos, ya que muchas personas tienen algo que esconder y no siempre son capaces de revelarlos, porque pueden arruinar un vinculo familiar o de amistad si no se trata a tiempo. Me preguntaba cual era ese secreto que Ned no deseaba confesar, ¿Qué tan malo seria? ―¿Y alguno de ustedes fue sincero al disculparse? – pregunta Jaqueline. El muchacho puso la boca en forma de línea recta, blanqueando los ojos. ―Ninguno de nosotros fuimos sinceros, y el que mas esperaba que se disculpara de verdad, no lo hizo – respondió. ―Jake. – Exacto – Ned asintió y, luego de unos segundos, percatándose al fin de mi presencia; el muchacho frunció el ceño señalándome por un momento – ¿Tu nombre cual es? ―Bridget – contesté lo más claro y alto que pude. ―¿Nos hemos visto antes? – pregunta dudoso. Negué con la cabeza confundida, ya que es la primera vez que me encuentro en este lugar, por lo tanto, es imposible que nos hallamos visto antes. ―¿Estas segura? Es que me eres familiar…―insistió en saber, mirándome cauteloso. Negué nuevamente con nerviosismo. ―Ned, Bridget acaba de ser trasladad y es imposible que ustedes se conozcan – repuso Jaqueline – además, recuerda que eso es algo muy común en ti el olvidar los rostros de alguien, no es la primera vez que te sucede desde lo sucedido con…―Jaqueline no completa la frase, se quedo callada de golpe como si tuviera miedo en revelar algo que no debe. Gire mi cabeza hacia la pelinegra, curiosa por saber a qué se refería. ―Hace mucho tiempo una chica se suicidó y no sabemos por qué – admitió ella, tragando saliva con dificultad –. Y Ned fue una de las ultimas personas en verla. ―¡Jaqueline! – susurra Yoshida en una exclamación, después miro hacia ambos lados vigilando si alguien escuchaba – ¡No puedes contarle esas cosas a una nueva! ―Cualquiera que este aquí, necesita saber todo lo que guarda Light and blessings – opino ella, cruzándose de brazos –. Tu y yo sabemos a que me refiero, si Bridget se queda durante un buen tiempo debe saber muchas cosas y mantenerse informada. ―Te entiendo Jaqueline, pero debemos ir con precaución – le dijo. Lo peor era que ambos hablaban de cosas justo frente a mi como si no existiera, es decir, no se detuvieron a explicarme la supuesta información que tenia que saber. Tuve muchas ganas de preguntarlo, pero mi garganta ardía y dolía como si estuviese inflamada. Me molestaba cuando intente decir unas simples tres palabras – ¿De que hablan? – quise preguntarles, pero no lo logre, siempre era lo mismo conmigo. Una campana llamo la atención de muchos en el comedor, hubo un silencio tenso que me provoco escalofríos. Observe como varios de los estudiantes juntaron sus manos sobre la mesa y luego cerraron sus ojos. ―Bridget debes rezar – me dijo Jaqueline. «No lo hagas» me susurraron. Me quede paralizada en ese instante, sintiendo como mi corazón poco a poco se fue acelerando, el aire comenzó a faltarme. ―¡Es hora de dar las gracias por nuestro pan de cada día! – La madre superiora levanto su tono de voz para que todos en el comedor podamos escucharla – ¡Junten sus manos y cierren los ojos! «No la escuches, no reces, y tampoco comas» ordena esa voz. ―Debes cerrar los ojos, Bridget – me dijo Jaqueline. Ella ya se encontraba con sus manos juntas sobre la mesa, al igual que Ned. ―Te pueden regañar, ¡junta tus manos ahora! – me insistieron los dos, pude notar la preocupación de ambos al verme quieta y sin mover un musculo. ―¡Recemos! Al pronunciar Selma esas palabras, fue un grave error. Porque nadie se espero lo que paso después…
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