– 7 –

1110 Words
    Habían pasado dos días desde el incidente y ya me encontraba en mi nuevo hostal mientras me veía a mí misma en la televisión ser acosada por las cámaras en la entrada de mi antigua residencia el día que vi por última vez a Harry.     Ese mismo día decidí cambiarme.     Le pregunté al encargado del hostal si conocía otro por los alrededores y me dio el dato de uno un poco más caro, pero ya no me importaba, quería alejarme de todo ese mundillo y pasar inadvertida los días que me quedaban.
     Supuse que la persona que tomó las fotografías de nosotros besándonos había corrido la voz de donde me hospedaba, y por lo mismo le dije a la persona encargada del hostal que si alguien preguntaba por mí, cualquier persona con una cámara en mano, por favor, no les dijera donde me encontraba.     Las noticias de farándula en la televisión hablaban del pequeño encuentro que había tenido con el paparazi hace dos días y como la voz de Harry se escuchaba ronca mientras amenazaba al hombre. En la imagen torcida no se veía más que los zapatos de ambos, pero el audio estaba intacto; era su voz, y era yo la que aparecía unos segundos antes que apareciera él para defenderme.     Mi celular sonó con un mensaje y sabía que no era algún mensaje de odio, ya que Harry los había bloqueado para que no aparezcan en mi pantalla. Pero una vez dentro de la aplicación era distinto, aún podía verlos, y aún dolían, recordándome las palabras que sentaron cabeza.     No eres lo suficientemente buena para él.     Abrí el mensaje para espantar la nube negra que se estaba formando en mi cabeza.     «¿Estás viéndote en estos momentos?»     Era Ana. Nos habíamos estado escribiendo desde que nos conocimos en el pub y habíamos salido un par de veces a tomarnos un café.     «Ya cambié el canal, no quiero seguir viendo eso»     «La voz de Harry me produce escalofríos, estoy segura de que se moría de ganas de sacarle la madre a golpes a ese tipo»     «Agradezco que no lo hiciera»     Le respondí nuevamente.     Mi celular volvió a sonar con un nuevo mensaje de texto, pero esta vez mis dedos se quedaron paralizados al ver el nombre de Harry en mi pantalla de celular.     «Vi las noticias. ¿Estás bien? No puedo creer que te hayan perseguido a tu hostal»     Respiré profundamente haciendo que toda la sangre que se había amontonado en mi pecho con el mensaje se expandiera por mi cuerpo. Pero antes de poder tranquilizarme mi celular comenzó a vibrar con mi ringtone mientras la fotografía que Harry había tomado de él con mi teléfono aparecía en mi pantalla.     No podía contestarle, había tomado una decisión y no podía flaquear.     Dejé que se fuera al buzón de voz.     Me llegó otro mensaje.     «Contesta el celular, por favor.»     Otra llamada. Volví a ignorarlo.     Otro mensaje.     «Es Harry, por favor, contesta»     Otra llamada.     La pena que sentía volvía a florecer en todo su esplendor. Pero tenía que ser fuerte.     Otro mensaje     «Hoy fui a tu hostal y me dijeron que te habías ido»     Ni siquiera quería abrir la mensajería para que supiera que los estaba leyendo, solo los veía mientras aparecían.     Mierda.     Mierda y por la misma mierda.     «¡Contesta el celular! Pecas, por favor, solo necesito saber si estás bien.»     Suspiré profundo al último mensaje que me había enviado. Había decidido eliminar a Harry de mi vida por su propio bien, no quería que tuviese problemas por mi culpa, no quería que pusiera en riesgo su trabajo por algo así.     Mi celular dejó de sonar y esperé unos minutos más para cerciorarme.     Nada.     Esperé un poco más.     Nada.     Y solo ahí tomé el valor para ver todos los mensajes que había escrito en la aplicación, y solo para torturarme un poco más abrí la aplicación de twitter y tecleé el nombre de Harry en ella. El último twitt que se refería a mí había sido borrado, sin dejar rastros. Aparecieron mensajes con su nombre diciendo lo felices que estaban por haberse alejado de esa zorra, fea y buena para nada, mientras otras personas me comparaban con sus ex; hermosas y de pasarela.     Apagué mi celular.     Tenían razón.     Estoy siendo una estúpida.     Tomé mi libreta donde tenía mi antiguo itinerario y me decidí a seguir mis vacaciones, planeando que haría al día siguiente, como debía haber sido desde un comienzo, sin los ojos esmeralda, sin los hoyuelos, sin su cabello rizado ni sus labios perfectos haciendo su sonrisa torcida.     ¡Deja de pensar en él!     Ugh.     Necesito un trago.       Pedí una corona mientras me sentaba en la barra del local que había encontrado caminando sin rumbo, mucho más cerca del otro que había ido hace unos días. La cerveza fría sabía a calma en medio del caos que sentía en la cabeza. Decidí no traer mi celular conmigo, algo estúpido pero necesario en esos momentos, no quería hundirme en las ganas de buscar nuevas noticias de Harry, ni tentarme en abrir otro mensaje de odio corroborándome lo que ya sabía.     Ya le había escrito a Ana antes de ir para ver si podía acompañarme pero tenía otro compromiso con sus amigos así que dejar ese pequeño pero letal aparato en el hostal había sido una buena decisión.     Después de tres botellas y pagar la cuenta salí del local para dirigirme al hostal nuevo, pero algo hizo que mi piel se erizara.     Por la mierda.     ¡Por la misma mierda!     Tres hombres con cámaras se encontraban esperando afuera, como un león asechando a su presa.     ¿Estos tipos no se cansan?     El alcohol que ya tenía dentro y el hecho que no había comido mucho ese día habían hecho efecto en mí, así que y no me importó, salí rápidamente ignorando las preguntas que me hacían mientras los flashazos de luz me cegaban por medio segundo como tal Déjà vu sin dejar que me importaran.     —¿Estás con Harry por su dinero? —escuché a una mujer—. ¿Está Harry contigo en estos momentos?     —¿Sigues viéndote con Harry?     —¡No lo mereces! —gritó una mujer que se había unido al tumulto.     —¿Conoces a sus antiguas novias? —habló un hombre sin rostro.     —¡Aléjate de él, zorra!       Apreté mi mandíbula y seguí escuchando esos comentarios hirientes mientas caminada los pocos pasos que me quedaban hasta que ya no podían seguirme.     No sé si fue el alcohol o el hecho que realmente extrañaba a Harry que sin pensarlo busqué el último disco de One Direction.     No sé si fue el alcohol o el hecho que realmente extrañaba a Harry que sin saberlo ya me encontraba llorando escuchando su primera canción; Hey Angel.     Y así hasta su última canción; A.M.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD